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En la imagen, un cartel con imágenes de Trump (izq.) y Putin en Danilovgrad, Montenegro, 16 noviembre. 2016. Vladimir Putin dijo el miércoles que la confianza entre Estados Unidos y Rusia se ha erosionado bajo el gobierno del presidente Donald Trump, mientras Moscú ofrecía un recibimiento inusualmente hostil al secretario de Estado, Rex Tillerson, en medio de una confrontación sobre el conflicto en Siria. REUTERS/Stevo Vasiljevic

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Por Yeganeh Torbati y Vladimir Soldatkin

MOSCÚ (Reuters) - Vladimir Putin dijo el miércoles que la confianza entre Estados Unidos y Rusia se ha erosionado bajo el gobierno del presidente Donald Trump, mientras Moscú ofrecía un recibimiento inusualmente hostil al secretario de Estado, Rex Tillerson, en medio de una confrontación sobre el conflicto en Siria.

    Las esperanzas en Rusia de que el gobierno de Trump fuera precursor de unas relaciones menos conflictivas se desvaneció la semana pasada, después de que Estados Unidos disparó misiles contra una base aérea en Siria para castigar al aliado de Moscú por un presunto uso de gas venenoso.

Justo en el momento en que Tillerson se sentaba para hablar con su homólogo ruso, un alto cargo de Moscú arremetía contra la retórica estadounidense "primitiva y grosera", en medio de una serie de declaraciones que parecían cronometradas para maximizar la incomodidad durante la primera visita de un miembro del gabinete de Trump.

    "Uno podría decir que el nivel de confianza en términos de trabajo, especialmente en el ámbito militar, no ha mejorado, sino que se ha deteriorado", dijo Putin en una entrevista emitida en la televisión rusa momentos después de que Tillerson se sentara con el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, en un ornamentado salón.

Putin confirmó el apoyo de Rusia al presidente sirio, Bashar al-Assad, reiterando que el mandatario no fue responsable del ataque con gas ocurrido la semana pasada y añadiendo una nueva teoría respecto a que el ataque pudo haber sido montado por los enemigos del líder sirio.

Momentos antes, Lavrov saludaba a Tillerson con unos comentarios inusualmente fríos, calificando de ilegal el ataque con misiles contra la base en Siria y acusando a Washington de comportarse de manera impredecible.

"No ocultaré que tenemos muchas preguntas, teniendo en cuenta las ideas extremadamente ambiguas y a veces contradictorias que se han expresado en Washington en todo el espectro de asuntos bilaterales y multilaterales", dijo Lavrov.

    "Y por supuesto, por no mencionar que aparte de las declaraciones, observamos muy recientemente acciones extremadamente preocupantes, cuando se emprendió un ataque ilegal contra Siria", añadió.

Lavrov también señaló que muchos puestos clave del Departamento de Estado permanecen vacantes desde que el nuevo gobierno asumió el cargo, un punto sensible en Washington.

    Uno de los segundos de Lavrov fue aún menos diplomático.

"En general, lo primitivo y grosero es muy característico de la actual retórica procedente de Washington. Esperamos que esto no se convierta en la esencia de la política estadounidense", dijo el viceministro de Relaciones Exteriores, Sergei Ryabkov, a la agencia estatal rusa RIA.

"En conjunto, la postura de la administración con respecto a Siria sigue siendo un misterio. Incoherencia es lo que me viene a la mente", añadió.

    Tillerson se apegó a declaraciones más calibradas, diciendo que su objetivo era "aclarar aún más las áreas de grandes diferencias para que podamos entender mejor por qué estas diferencias existen y cuáles podrían ser las perspectivas de reducirlas".

"Deseo un intercambio muy abierto, sincero y franco para que podamos definir mejor la relación entre Estados Unidos y Rusia desde este punto", dijo a Lavrov.

    Después de que los periodistas salieran de la sala, la portavoz de Lavrov, Maria Zakharova, escribió en su página de Facebook que los periodistas estadounidenses que viajaban con Tillerson se habían comportado como si estuvieran en un "bazar" gritando preguntas a Lavrov.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que Tillerson podría reunirse con Putin este miércoles si los dos responsables diplomáticos decidían que era útil informar al presidente ruso sobre sus conversaciones. Pero Peskov tampoco se abstuvo de hacer críticas, diciendo que las llamadas de las potencias occidentales a Rusia para dejar de apoyar a Assad equivalían a dar carta blanca a los terroristas.

    La hostilidad de Moscú hacia funcionarios de la administración Trump supone un drástico cambio desde el año pasado, cuando Putin elogió a Trump como una figura fuerte.

(Escrito por Peter Graff; Traducido por Blanca Rodríguez)

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