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La bandera del Reino Unido y la bandera de la Unión Europea se mueven con el viento en Gibraltar. 27 de junio 2016. Justo cuando parece que Londres empieza a asumir la idea de que va a necesitar un acuerdo temporal de transición con Bruselas para amortiguar los efectos de su salida de la Unión Europea (UE), el gobierno de Theresa May podría encontrarse con que la posición de los líderes europeos se ha endurecido. REUTERS/Jon Nazca

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Por Alastair Macdonald y Jan Strupczewski

BRUSELAS (Reuters) - Justo cuando parece que Londres empieza a asumir la idea de que va a necesitar un acuerdo temporal de transición con Bruselas para amortiguar los efectos de su salida de la Unión Europea (UE), el gobierno de Theresa May podría encontrarse con que la posición de los líderes europeos se ha endurecido.

Durante meses, la hipótesis de trabajo en Bruselas ha sido que sería imposible gestionar la salida de Reino Unido del club comunitario sin un acuerdo temporal de transición que regule las condiciones comerciales hasta que pueda forjarse un acuerdo definitivo.

La idea cuenta con el apoyo de los sectores empresariales, que quieren minimizar la incertidumbre, y de los tecnócratas a cargo de alcanzar este acuerdo, que argumentan que el pacto definitivo no podrá ser finalizado a tiempo. A los únicos a los que no parece gustarles es a los sectores más extremos de Reino Unido, que se inclinan por una ruptura clara.

Sin embargo, ante la reciente relajación de la postura de la primera ministra May para evitar dejar a las empresas "al borde del precipicio", la actitud de los líderes europeos es aparentemente más dura.

Altos responsables europeos que hablaron con Reuters bajo condición de anonimato ya no se mostraron tan convencidos de la inevitabilidad de un acuerdo transicional que antes se daba por sentado.

"Por supuesto, los técnicos dicen que es obvio, Pero francamente políticamente no lo es para nada", dijo un alto funcionario de la UE a Reuters. "¿Realmente lo quieren los británicos? ¿En los términos que podemos ofrecer?".

May pretende dar cuerda a un cronómetro de dos años sobre las negociaciones de salida de Reino Unido a fines de mayo. Está previsto que el martes dé un discurso y cualquier pista sobre si aceptará un acuerdo transicional podría copar las portadas de los medios.

Pese a que May apenas ha dado detalles sobre su posición en la negociación, Londres suavizó manifiestamente su actitud respecto a un acuerdo transicional el mes pasado.

David Davis, el ministro encargado de supervisar el divorcio con el bloque, dijo a principios de diciembre que no estaba "realmente interesado" en un acuerdo temporal. Una semana después, no obstante, los periódicos británicos publicaron que en privado había dicho que no se oponía.

En sus únicas declaraciones públicas detalladas hasta ahora, el negociador del "Brexit" de la UE, Michel Barnier, destacó el mes pasado que no había certeza alguna sobre un pacto de transición y que este dependería en primer lugar de un acuerdo amplio a largo plazo.

(Reporte adicional de Paul Carrel y John O'Donnell en Berlín. Editado en español por Rodrigo Charme)

Reuters