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Una mujer recibe dos paquetes de harina de maíz tras hacer fila para comprar comida en un supermercado de Caracas. 17 de marzo de 2017. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

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Por Alexandra Ulmer

CARACAS (Reuters) - Una madre soltera le dice al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en vivo en televisión, que no puede alimentar adecuadamente a sus cuatro hijos, pero el mandatario en una visita a un centro de salud le cambia el tema y comenta a Joandry Smith que su nombre le parece el de una actriz.

Una joven denuncia ante el presidente que sus compañeros de clases a veces se desmayan del hambre, y Maduro la reprende por no tomar el problema en sus manos. Y otro niño le comenta que se perdió una final de fútbol porque estaba hospitalizado, y Maduro opta por recomendarle que busque el juego en YouTube.

Las largas visitas televisadas a hospitales o escuelas del presidente socialista están destinadas a suavizar su imagen, pero sus adversarios señalan que en vez de ayudarlo más bien muestran su desconexión con la crisis económica por la que millones de personas se saltan comidas o padecen por falta de medicamentos.

"La verdad por más que traten de ocultarla siempre sale y les golpea en la cara y 'en vivo por televisión'", dijo el líder opositor y gobernador Henrique Capriles, en un reciente discurso en una comunidad local.

"El único que engorda en Venezuela es Maduro que ya ni cabe en la pantalla", agregó, burlándose de la corpulenta figura del ex líder sindical.

En un país sumergido en su cuarto año de recesión económica, sus oponentes contrastan la imagen de Maduro con los resultados de recientes estudios de opinión.

Alrededor del 93 por ciento de los consultados en una encuesta reciente hecha por tres universidades dijeron no poder comprar suficiente comida y el 73 por ciento afirmó haber perdido peso en el último año.

"Para mantenerse en el poder, dicen que no está pasando nada", apuntó Ludy Berrio, una trabajadora doméstica de 48 años, sentada en una acera mientras esperaba su turno en una larga fila para comprar dos paquetes de pasta y arroz en Caracas.

"Lo que hay es más hambruna cada día", dijo la madre de dos niños que perdió unos 23 kilos el año pasado y que pasa los días alimentándose con arroz, plátanos y arepa de maíz.

DIETA DE MADURO

Desde hace ya varios años, los venezolanos deben hacer largas filas para poder adquirir productos escasos, en particular alimentos con precios controlados por el Gobierno. Las fuerzas de seguridad a menudo custodian las colas, pero muchas veces ni eso evita las escaramuzas, e incluso algunos se desmayan bajo el sol.

En la actual coyuntura, algunos se han ofendido por el trato brusco de Maduro hacia las personas que dicen tener hambre en actos que son transmitidos por televisión. Un reciente comentario que hizo el presidente sobre lo mucho que le gusta el pollo cocinado al vino no fue bien recibido por el público.

La referencia a ver videos en Youtube también fue mal vista debido a la pésima conexión de internet que hay en Venezuela y también por lo costoso que resulta para la mayoría comprar computadoras, tabletas y teléfonos móviles de última generación.

Muchos han llamado con ironía a su pérdida de peso la "dieta de Maduro". Pero el mandatario se burló de la queja en un evento para promover un programa de distribución de comida: "La dieta de Maduro te pone duro .... sin necesidad de Viagra", dijo.

Pero sin el carisma de su antecesor Hugo Chávez y ante una crisis severa, la popularidad del presidente se ha reducido a cerca de 20 por ciento aunque mantiene una base de apoyo en sectores humildes que temen a la posibilidad de que un nuevo gobierno pueda desmantelar los programas de asistencia.

"Comparado con los que han venido antes, sí es un buen presidente", dijo Nancy Moreno, una ama de casa de 57 años, quien elogió al Gobierno por entregarle un apartamento, pero que también se quejó de la pensión que recibe, pues no le alcanza para comprar comida.

(Traducido por Deisy Buitrago, editado por Gabriela Donoso)

Reuters