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Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Baréin rompieron sus lazos con Catar el lunes, acusándolo de apoyar el terrorismo, en una ruptura sin precedentes entre los miembros más poderosos del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo. En la imagen, una foto aérea de la zona diplomática de Doha el 21 de marzo de 2013. REUTERS/Fadi Al-Assaad

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Por Noah Browning

DUBÁI (Reuters) - Los países árabes más poderosos rompieron el lunes sus lazos con Qatar, al que acusan de apoyar al terrorismo, lo que reabre una herida infectada, apenas dos semanas después de una visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Baréin rompieron coordinadamente relaciones diplomáticas con Qatar. Más tarde se unieron Yemen, el gobierno que controla el este de Libia y las Maldivas. Las redes de transporte cerraron, lo que provocaba una escasez de suministros.

Qatar, un pequeño país de 2,5 millones de personas, denunció que la acción se basaba en mentiras sobre su apoyo a los militantes. A menudo se le acusa de financiar a los islamistas, al igual que a Arabia Saudita.

Irán, desde hace tiempo en conflicto con Arabia Saudita y objetivo tras bambalinas de la medida, culpó de inmediato al presidente de Estados Unidos por preparar el escenario durante su reciente viaje a Riad.

"Lo que ocurre es el primer resultado de la danza de las espadas", dijo en Twitter Hamid Aboutalebi, del equipo del presidente iraní Hassan Rouhani, en referencia a la participación de Trump en un baile tradicional durante una reunión con el rey saudí.

Los estados del Golfo Pérsico dieron a los visitantes y residentes de Qatar dos semanas para irse, además Arabia Saudita, Baréin y Egipto prohibieron que aviones cataríes aterricen en sus territorios o crucen su espacio aéreo.

Los estados del Golfo Pérsico y Egipto resienten desde hace tiempo el respaldo de Qatar a los islamistas, especialmente a los Hermanos Musulmanes, a los que consideran un peligroso enemigo político.

Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita detuvieron sus exportaciones de azúcar blanca a Qatar, en una medida que puede perjudicar a los consumidores durante el mes sagrado del Ramadán, cuando la demanda aumenta. Algunos cataríes comenzaron a acopiar comida y provisiones, dijo un expatriado.

"La gente se volcó a los supermercados para juntar comida, especialmente la importada (...) Es un caos, nunca había visto nada así", dijo Eva Tobaji, una expatriada que reside en Doha y que habló con Reuters tras regresar de hacer las compras.

Casi un 80 por ciento de las necesidades de alimentos de Qatar se cubren a través de su vecinos árabes del Golfo Pérsico. Fuentes comerciales apuntaban a una probable escasez en el país hasta que la crisis ceda.

Además de Egipto, los Emiratos y Arabia Saudí son vulnerables a represalias, porque son muy dependientes del gas natural licuado de Qatar.

Estados Unidos llamó a una pronta resolución del conflicto y dijo que todos sus socios del Golfo Pérsico son vitales.

(Reporte adicional de William Maclean, Mohammed el-Sherif, Sylvia Westall, Tom Finn y Amina Ismail. Editado en español por Carlos Aliaga/Patricio Abusleme)

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