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Sarajevo recordó el sábado el centenario del asesinato del príncipe que provocó el inicio de la Primera Guerra Mundial, ofreciendo un mensaje de unidad a un país dividido y a un continente sacudido por una profunda crisis social y económica. En la imagen, gente cruzando el Puente Latino delante del lugar donde fueron asesinados el archiduque Francisco Fernando y su mujer Sofía, en Sarajevo el 24 de junio de 2014. REUTERS/Dado Ruvic

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Por Matt Robinson

SARAJEVO (Reuters) - Sarajevo conmemoró el sábado el centenario del asesinato del archiduque austriaco que desencadenó la Primera Guerra Mundial, con un concierto de la orquesta Filarmónica de Viena que intentó enviar un mensaje de unidad a un país dividido y a un continente envuelto en una profunda crisis social y económica.

El concierto, transmitido en vivo por decenas de radios europeas pero al que sólo asistió una selecta elite, recordó los días del imperio de Habsburgo, en la ciudad que aceleró su final con el asesinato del archiduque Francisco Fernando a manos del extremista serbio bosnio Gavrilo Princip de apenas 19 años.

La muerte de Francisco Fernando involucró a las grandes potencias en la guerra, en la que murieron más de 100 millones de soldados y los grandes imperios se desmoronaron, plantando las semillas de la Segunda Guerra Mundial y de buena parte de las confrontaciones que han asediado desde entonces a Oriente Medio.

Sarajevo finalizó el Siglo XX sitiada por las fuerzas serbiobosnias en la sangrienta desintegración de Yugoslavia. Aún recuperándose de ese conflicto, las comunidades de Bosnia que participaron en la guerra se reunieron durante el sábado en medio de un profundo desacuerdo sobre la figura de Princip.

Líderes de Serbia y de los serbiobosnios, que consideran al asesino un héroe, decidieron no asistir a la conmemoración oficial en Sarajevo, enfadados por lo que consideran como un intento por culparlos de las guerras que abrieron y cerraron el siglo XX.

Planean recrear el asesinato en la localidad de Visegrad sobre el río Drina, arraigada en la memoria de los bosnio musulmanes por la limpieza étnica de los serbiobosnios al inicio del conflicto de 1992 a 1995.

En Sarajevo, el presidente de Austria, Heinz Fischer, fue el invitado de honor al concierto en el restaurado ayuntamiento de la ciudad, llamado Vijecnica, donde asistió Francisco Fernando a una recepción el 28 de junio de 1914.

El archiduque se marchó en un coche abierto con su mujer, Sofía, pero el conductor se confundió en un giro y Princip les disparó con una pistola Browning en los bancos del río.

Los austriacos atacaron Serbia un mes después y las grandes potencias, ya con intenciones bélicas, se unieron. El Vijecnica, que después se convirtió en la Biblioteca Nacional, se quemó en 1992 tras ser bombardeado por las fuerzas serbiobosnias. Casi dos millones de libros desaparecieron en el incendio.

El edificio tiene ahora una placa que condena a los "criminales serbios" que dispararon los morteros, una referencia que según el primer ministro serbio, Aleksandar Vucic, le impidió asistir a la ceremonia. En lugar de ello se sumó al evento en Visegrad.

"BAJO OCUPACION NUEVAMENTE"

"Estoy contento de que podamos enviar a Europa un mensaje de paz luego de la destrucción de hace dos décadas", dijo Bakir Izetbegovic, jefe bosnio en la presidencia tripartita del país, tras el concierto con música de Haydn, Schubert, Berg y Brahms.

La contraparte croata de Izetbegovic estuvo presente, pero su par serbio no.

"Hoy queremos enviar un mensaje a los ciudadanos bosnios para que dejen de lado sus diferencias y se concentren en una meta en conjunto, acercar al país a la Unión Europea", sostuvo.

Los líderes del bloque europeo de 28 miembros marcaron el centenario el jueves en Ypres, la ciudad belga recordada por las bajas en la guerra, mientras se enfrentan las divisiones generadas por la crisis económica y el creciente apoyo a la derecha euroescéptica.

En Sarajevo, unos cuantos manifestantes mostraban pancartas que decían: "Estamos bajo ocupación nuevamente: del nacionalismo, del capitalismo y de la UE y de la comunidad internacional".

La protesta aludía a la inercia económica y política de Bosnia que generó disturbios sin precedentes en febrero.

"Es de esquizofrénicos conmemorar el comienzo de cualquier guerra, pero esto es especialmente violento", dijo Aldin Arnautovic, quien se describió como residente de Sarajevo.

El viernes, serbios en Bosnia presentaron una estatua de Princip en el este de Sarajevo. También han reconstruido su casa, destruida durante la guerra de 1992-1995.

Los serbios ven a Princip como un luchador por la libertad, y no sólo los serbios ortodoxos sino también los bosnios musulmanes y los croatas católicos, puesto que para ellos su disparo acabó con siglos de ocupación en los Balcanes.

Esta fue la narración oficial durante décadas en la Yugoslavia socialista. Pero la caída de su sistema cambió la percepción de Princip, al que muchos bosnios y croatas relacionan con los nacionalistas serbios que tenían las mismas ambiciones territoriales que las de muchos que estuvieron tras las limpiezas étnicas de la década de 1990.

(Reportes adicionales de Daria Sito-Sucic y Fedja Grulovic en Sarajevo, Ivana Sekularac en Belgrado. Escrito por Matt Robinson. Editado en español por Marion Giraldo)

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Reuters