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Por Alastair Macdonald

BRUSELAS (Reuters) - La insistencia de Theresa May en iniciar las negociaciones para el "Brexit" el próximo lunes es cuestionada por los británicos que piensan que el calamitoso revés electoral sufrido por la primera ministra significa que ahora debería buscar permanecer en el mercado único europeo.

Sin embargo, en el año desde que Reino Unido votó a favor de dejar la Unión Europea los otros 27 estados del bloque han endurecido su posición común y han reducido las opciones británicas para evitar un "Brexit duro".

Los siguientes escenarios analizan lo que puede suceder ahora que los votantes han frustrado las esperanzas de May de lograr una mayoría más amplia para negociar y la han dejado a merced de los unionistas del Norte de Irlanda a favor del Brexit y de rivales políticos que supuestamente esperan el momento adecuado para destituirla.

1. UN BREXIT DURO Y TRANQUILO

May, expartidaria de la adhesión a la Unión Europea, dio inicio en marzo al mecanismo formal para el divorcio del bloque, lo que significa que el Reino Unido abandonaría el mercado único y la unión aduanera y pondría fin a la supervisión de los tribunales del bloque, los pagos para el presupuesto de la unión y la libre migración del continente a Reino Unido.

Después de un período de transición, May quiere un pacto de libre comercio entre la Unión Europea y Reino Unido.

En virtud del artículo 50 del tratado de la Unión Europea, Reino Unido dejará de ser miembro el 30 de marzo de 2019, independientemente de que las dos partes lleguen a un acuerdo para evitar que las empresas y los ciudadanos se encuentren en un limbo legal.

La prioridad de la UE es el "control de daños", es decir, limitar las perturbaciones económicas y salvar la Unión. El objetivo sería contener las discordias comunitarias y alejar el peligro de nuevas salidas al mostrar que Reino Unido no está mejor fuera que dentro.

En este escenario ideal para Bruselas, el plan de divorcio se definiría antes de que acabe el año, se acordaría en su totalidad para fines de 2018 y los legisladores lo ratificarían antes de marzo de 2019.

Sin embargo, Bruselas confiaba en que May ganara una gran mayoría que le permitiera vender las concesiones necesarias para llegar a este escenario. Algunos responsables de la UE dudan ahora que pueda permanecer en el poder si acepta demasiadas exigencias europeas.

2. BREXIT DURO SIN ACUERDO

May ha dicho que "es mejor no tener acuerdo que uno malo", pero los líderes de la UE piensan que está exagerando, porque la ausencia de acuerdo significaría un caos económico y jurídico.

Aunque ninguno de los lados quiere un limbo potencialmente caótico, una ruptura podría dejar a ambos bandos con una solución de última hora chapucera e impopular.

3. NO HAY BREXIT

Hace un año, un 48 por ciento de los británicos votaron a favor de permanecer en la Unión Europea, incluyendo a la mayoría de los legisladores de los partidos principales, una mayoría de escoceses y una mayoría en Irlanda del Norte. Algunos todavía se aferran a la esperanza de que el proceso del Brexit se revierta.

Pero esa esperanza parece desvanecerse ahora que los dos grandes partidos británicos aceptan el Brexit, al igual que Bruselas.

Formalmente, los líderes de la Unión Europea insisten en público en que preferirían que Reino Unido no abandonara el bloque. Pero la opinión predominante en privado es que la Unión es más segura sin un gran miembro que nunca se ha mostrado entusiasmado con el proyecto y está ahora tan dividido que no es fiable.

4. UN BREXIT TARDÍO

El caos político en Reino Unido ha hecho que algunas voces pidan más tiempo para negociar, posiblemente en términos diferentes de los que May pretendía. El artículo 50 permite una prórroga del plazo de dos años si los demás Estados están de acuerdo unánimemente.

Pero los líderes de la Unión Europea dudarán antes de abrir una cuestión conflictiva entre ellos y quieren que Reino Unido salga antes de las elecciones al Parlamento Europeo en mayo de 2019. El plazo de dos años está diseñado para debilitar la posición negociadora de los que salen del grupo.

5. BREXIT INGLÉS

El gobierno de Escocia quiere un acuerdo especial para permanecer en el mercado único o, si no, para separarse y permanecer en la Unión Europea o volver a unirse.

El comisario irlandés de la Unión Europea ha defendido la idea de mantener a Irlanda del Norte en la unión aduanera del bloque. Los aliados unionistas de May en la provincia también quieren evitar una frontera dura.

Sin embargo, respecto a Escocia, May y la Unión Europea dudan de que un "acuerdo diferenciado" sobre comercio y migración pueda funcionar, mientras que España, que se enfrenta al problema de los separatistas catalanes, podría bloquearlo. La pérdida de votos de los nacionalistas escoceses en las elecciones también ha debilitado su posición para amenazar con un nuevo voto de independencia.

6. BREXIT SUAVE

Este podría ser el campo de batalla clave en los próximos meses.

Muchos de los que se oponen al Brexit sugieren que, si sigue adelante, Reino Unido debe al menos permanecer en el mercado único por el bien de los empleos y el comercio.

Pero aunque los líderes de la Unión Europea no lo descartan, han establecido condiciones difíciles similares a las impuestas a Noruega, que puede acceder a los mercados del bloque a cambio de contribuciones en efectivo, de recibir inmigrantes y refugiados y de cumplir las normas supervisadas por los tribunales europeos.

Estos términos están lejos de lo que quieren los partidarios de Brexit y también despojan a Reino Unido su voz de peso en las políticas de la Unión Europea.

(Traducido por la Redacción de Madrid. Editado por Patricio Abusleme vía Mesa Santiago)

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