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Manifestantes en una marcha de la Confederación General del Trabajo (CGT), en solidaridad con el paro docente en Buenos Aires, mar 7, 2017. Decenas de miles de trabajadores se concentraron el martes en el centro de Buenos Aires para exigir al Gobierno argentino que ponga un freno a los despidos en el sector privado y no limite los ajustes de sueldos que negocian los gremios, en un país golpeado por una elevada inflación. REUTERS/Martin Acosta

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Por Nicolás Misculin

BUENOS AIRES (Reuters) - Decenas de miles de trabajadores se concentraron el martes en el centro de Buenos Aires para exigir al Gobierno argentino que ponga un freno a los despidos en el sector privado y no limite los ajustes de sueldos que negocian los gremios, en un país golpeado por una elevada inflación.

La protesta organizada por la principal central sindical, la Confederación General del Trabajo (CGT), ocurrió mientras el Gobierno liberal busca un equilibrio entre los ajustes que necesita la economía para volver a crecer y las demandas sociales por pérdidas de empleo y caída de salarios.

A seis meses de unas elecciones legislativas que podrían marcar el futuro del presidente Mauricio Macri, la manifestación tensó la hasta ahora cordial relación entre el Gobierno y muchos de los poderosos líderes sindicales, que han amenazado con una huelga general a fin de mes o comienzos de abril.

"Vinimos acá a decirle al Gobierno que no estamos de acuerdo con su política económica, que no estamos de acuerdo en su política social, que cada vez los que más tienen ganan más, cada vez los que menos tienen son los que peor la pasan", dijo Héctor Daer, uno de los tres jefes de la CGT, durante el acto central.

Julio Piumato, otro dirigente de la CGT, dijo a Reuters que los ajustes salariales generales del 2016 fueron muy inferiores a la inflación cercana al 40 por ciento y que el techo del 18 por ciento que desea el Gobierno para los aumentos de este año estaría también por debajo de una subida de precios estimada por analistas en al menos un 20 por ciento.

El Gobierno prevé una inflación del 17 por ciento para el 2017 y no quiere que aumentos muy elevados de sueldos alimenten un alza mayor de precios o suban los costos de producción para las empresas.

Con banderas con símbolos de los gremios -mayormente peronistas- y de algunas organizaciones de izquierda, las columnas de trabajadores prácticamente paralizaron el martes el tránsito en el centro de la capital argentina.

Durante la protesta se registraron algunos disturbios y, entre los ánimos caldeados, muchos manifestantes se marcharon pidiendo la realización de la huelga. "¡Paro general!", gritó un grupo.

La protesta coincide con el comienzo de las discusiones salariales anuales en Argentina y se da un día después de una multitudinaria manifestación de docentes de escuelas primarias, que también reclamaron un mayor ajuste para compensar la inflación.

"Este año la política electoral se está mezclando con la agenda de trabajo que tenemos que hacer en conjunto (...) Hace 15 meses encaramos el desafío de generar empleo genuino y de calidad para todo el país y en esa dirección estamos avanzando", dijo el jefe de Gabinete del Gobierno, Marcos Peña, en su cuenta de Twitter.

(Reporte de Nicolás Misculin; Editado por Gabriela Donoso, Maximiliano Rizzi y Silene Ramírez)

Reuters