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El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, saluda durante su asunción al cargo en Quito, mayo 24, 2017. El socialista Lenín Moreno asumió el miércoles como presidente de Ecuador con la promesa de mantener el proyecto político instaurado hace una década por su popular antecesor pero adoptando un estilo más conciliador con los distintos sectores. REUTERS/Mariana Bazo

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Por Alexandra Valencia

QUITO, 24 mayo (Reuters) - El socialista Lenín Moreno asumió el miércoles como presidente de Ecuador con la promesa de mantener los planes sociales que sacaron a millones de la pobreza, instaurados hace una década por su popular antecesor, y revitalizar la economía ligada al dólar, pero con un estilo más conciliador con los distintos sectores.

El administrador de 64 años ganó la presidencia del pequeño país petrolero en un disputado balotaje, respaldado por las millonarias obras, la estabilidad política y el fuerte carisma de su aliado político Rafael Correa.

"Desde hoy, el futuro. Soy el presidente de todos, me debo a todos, respeto a todos. Trabajaré para que nadie se quede atrás", dijo Moreno en su silla de ruedas tras prestar juramento como nuevo presidente en un acto en la Asamblea Nacional.

Para los próximos cuatro años, Moreno dijo que continuará luchando por los pobres con un plan social integral para niños, jóvenes y adultos mayores que incluye educación, servicios de salud y vivienda gratuitas y nuevos subsidios directos, con el fin de erradicar la pobreza extrema.

Prometió un cambio de estilo basado en el diálogo y una apertura al sector privado frente al modelo confrontacional de su antecesor, quien después del evento se sintió mal y fue llevado al hospital. Su movimiento político confirmó que Correa padecía de neumonía y estará hospitalizado hasta verificar su mejoría.

"Todos, absolutamente todos, formaremos parte de un ineludible diálogo nacional, profundamente enriquecedor", agregó reconociendo que estaba "asustado" por el reto, poniendo a su discurso una cuota de humor, que él reconoce ha sido su terapia para el dolor que le provoca su paraplejia.

A los medios de comunicación, uno de los sectores más cuestionados por Correa, les ofreció una relación "fresca, fluida y dialogante" y pidió corresponsabilidad a la oposición y a todos los sectores para impulsar los cambios.

"Estamos dispuestos a aceptar la invitación a dialogar y a construir consensos. La convocatoria al diálogo es una señal positiva y da un mensaje de conciliación", dijo a Reuters el opositor alcalde de Quito, Mauricio Rodas.

LOS DESAFÍOS

Moreno tendrá que lidiar con una economía dolarizada que se contrajo el año pasado, con una alta demanda del empleo y fuertes denuncias de corrupción que involucran a funcionarios del gobierno saliente. La deuda pública durante la década de Correa en el poder se incrementó un 160 por ciento.

Para alcanzar sus planes, el nuevo mandatario integró un equipo de ministros con empresarios, políticos y excolaboradores del gobierno saliente, a quienes tomó juramento ante cientos de ecuatorianos concentrados en las afueras del Palacio de Carondelet tras prometer "austeridad" durante su mandato.

En el frente económico, nombró a funcionarios vinculados con el sector privado, lo que ratificó su apertura hacia empresarios y banqueros para propiciar el desarrollo del país.

Moreno prometió volver su atención al sector agrícola y al turístico para sostener el modelo de dolarización, para lo cual dará crédito barato, modernizará la infraestructura y mejorará condiciones para su desarrollo.

Con los inversores y acreedores el acercamiento será para mejorar las condiciones de plazos e intereses de la deuda externa y transformar la relación con las empresas transnacionales para que cumplan "su obligaciones ambientales, laborales y de derechos humanos".

Su política exterior estará marcada por un impulso a los procesos de integración regional y el país continuará siendo anfitrión de los diálogos de paz entre el Gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Sobre su prometida cruzada contra la corrupción, Moreno dijo que luchará contra la "de ahora, de ayer y la que podría venir". Para ello integrará una comisión con asistencia de Naciones Unidas a fin de aplicar políticas que reduzcan este delito.

"Espero que sepa gobernar bien y que trabaje con el pueblo, que siga con los programas y cumpla sus ofertas para el sector productivo y el social", dijo Jhonatan Achig, un profesional de 25 años, quien participó de la masiva concentración en el centro de la capital.

(Reporte adicional de José Llangarí. Editado por Pablo Garibian)

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