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Tea Party vence a líder republicano y rechaza fondos para crisis fronteriza EEUU

Imagen de archivo de unos agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos en el cañón de Peña Blanca en Arizona, mayo 21 2013. El Congreso de Estados Unidos debatiría el jueves una normativa de seguridad fronteriza de "emergencia" que los legisladores reconocen que no será promulgada, pero los ayudará en su campaña por la reelección al mostrar que trabajaron para abordar una crisis humanitaria. REUTERS/Samantha Sais reuters_tickers
Este contenido fue publicado el 01 agosto 2014 - 03:46

Por Richard Cowan

WASHINGTON (Reuters) - El fracaso el jueves de un proyecto de ley para financiar la seguridad en la frontera, respaldado por el presidente de la Cámara de Representantes John Boehner, dejó a los republicanos en desconcierto.

El partido opositor está luchando por conciliar las demandas del Tea Party con la necesidad de lograr un acuerdo para lidiar con una crisis humanitaria en la frontera suroeste con México.

Boehner, el republicano de mayor rango en el Congreso de Estados Unidos, retiró el proyecto de ley después de que no logró reunir suficientes votos de su partido para aprobar la medida.

Eso lo dejó en la ya conocida posición de tener que aprobar un proyecto de ley de alguna manera o arriesgarse a dañar la imagen de su partido antes de las elecciones legislativas de noviembre, en las que los republicanos buscan hacerse con el control del Senado.

Un proyecto de ley cuidadosamente elaborado, que otorgaba 659 millones de dólares para pagar más seguridad en la frontera y albergar a decenas de miles de niños centroamericanos que llegan ilegalmente a Estados Unidos, fracasó el jueves.

El fracaso del proyecto de ley el jueves tenía las huellas del senador republicano Ted Cruz, respaldado por el Tea Party. Cruz, un potencial aspirante a la nominación del partido, había pedido a sus colegas republicanos en la Cámara de Representantes que rechazaran el proyecto debido a que era demasiado tímido.

La medida, se quejó Cruz, no revierte la política del presidente Barack Obama del 2012 de suspender las deportaciones de residentes indocumentados que llegaron a Estados Unidos como niños junto a sus padres.

Poco después del fracaso del proyecto de ley en el pleno de la Cámara de Representantes, los integrantes de las bases republicanas peleaban públicamente entre ellos.

"Algún día, los republicanos se levantarán y dejarán de escuchar a Ted Cruz", dijo el representante Peter King a periodistas. Cruz y un puñado de otros republicanos, dijo King, "han secuestrado al partido".

En contraste, la representante Michele Bachmann, activista del Tea Party de Minnesota y candidata fallida a la nominación presidencial republicana en el 2012, se mostró satisfecha.

"La gente lo tiene muy claro. Ellos quieren que esas personas sean deportadas de inmediato", dijo Bachmann. "Y quieren tener una valla fronteriza construida para que no entren. Ellos están cansado de ver que sus impuestos se gastan en gente que está en Estados Unidos de forma ilegal", añadió.

Todo ocurrió mientras Boehner y republicanos moderados intentaban ampliar el atractivo del partido a la creciente cantidad de votantes hispanos, quienes rechazaron tajantemente al candidato presidencial republicano Mitt Romney en el 2012.

No es la primera vez en que Cruz se ha convertido en un problema para Boehner.

El nuevo senador por Texas fue el artífice de la paralización del Gobierno en octubre, cuando convenció a los republicanos de la Cámara de Representantes para que retuvieran los fondos federales hasta que se revocara la reforma al sistema de salud de Obama o que fuera modificada.

Al final, "Obamacare" no fue modificado, los fondos para la agencia fueron restaurados y los dañinos 16 días de paralización resultaron negativos para los republicanos, ya que los sondeos de opinión mostraron que los votantes estaban en desacuerdo con sus tácticas.

El más reciente enfrentamiento por la inmigración, tema que ha perseguido a Boehner durante años en medio de la oposición de la base republicana a una reforma extensa, podría presagiar dificultades en septiembre.

En esa fecha, el Congreso regresa de un receso veraniego de cinco semanas, un descanso que supuestamente comenzaba para los miembros de la Cámara de Representantes el jueves, pero que fue postergado por el proyecto de ley de fondos para la crisis en la frontera.

(Reporte adicional de Patricia Zengerle, David Lawder y Mark Felsenthal; Editado por Patricio Abusleme)

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