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Un manifestante corre cerca de una barricada durante una protesta contra el presidente de Brasil, Michel Temer, en Brasilia. 24 de mayo de 2017. El Gobierno de Brasil revocó el jueves un decreto presidencial que permitió el despliegue de soldados en la capital del país para contener a manifestantes que protestaban contra el presidente Michel Temer y sus medidas de austeridad. REUTERS/Ueslei Marcelino

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Por Lisandra Paraguassu

BRASILIA, 25 mayo (Reuters) - El presidente de Brasil, Michel Temer, retiró a las tropas federales de las calles de la capital del país, un día después de desplegarlas para contener violentas protestas contra su Gobierno plagado de escándalos.

La decisión de Temer de enviar soldados a Brasilia provocó una ola de críticas en un país con duros recuerdos de la dictadura militar de 1964-1985. Y dio la impresión de que el mandatario había perdido el control de las calles, asediado junto a su gobierno por nuevas acusaciones de corrupción.

"Fue una decisión inconcebible, totalmente desproporcionada respecto a la situación", dijo el legislador opositor Alessandro Molon a periodistas el jueves en la capital. "Muestra a un Gobierno frágil cuyos días están contados", resaltó.

El caos ha minado la afirmación de Temer de ser la mejor persona para darle estabilidad a la mayor economía de América Latina. Y ha debilitado su posición política en el Congreso, al punto de que líderes de su partido dicen que las necesarias reformas para restablecer la confianza y las inversiones en la estancada economía podrían retrasarse.

El ministro de Defensa, Raúl Jungmann, anunció el jueves que Temer revocó la decisión de desplegar tropas, 17 horas después de haberlo decretado. Para el mediodía, tras su anuncio, los militares ya se había marchado de las calles.

Horas antes, soldados armados con fusiles custodiaban ministerios que habían sido atacados por manifestantes exigiendo la renuncia de Temer y nuevas elecciones. Uno de los edificios fue incendiado.

Jungmann aseguró que la policía brasileña se vio sobrepasada por las decenas de miles de manifestantes que se reunieron para pedir también el fin de las impopulares reformas laboral y del sistema de pensiones que lleva adelante Temer.

El ministro aseguró que se le pidió al Ejército detener el vandalismo que comenzó cuando la policía y los manifestantes chocaron en Brasilia, donde unas 50 personas resultaron heridas.

Las protestas del miércoles fueron las más violentas en Brasilia desde las demostraciones contra el Gobierno en 2013 y agregaron combustible a una crisis política generada por acusaciones de que Temer habría consentido un pago a un potencial testigo en una enorme investigación por corrupción.

Temer se negó a renunciar la semana pasada después de que el Supremo Tribunal Federal abrió una investigación por acusaciones de corrupción realizadas en una delación compensada del millonario Joesley Batista, dueño del frigorífico JBS, quien basó sus acusaciones en una conversación grabada con el mandatario.

(Escrito por Anthony Boadle; editado en español por Manuel Farías)

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Reuters