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Donald Trump es aplaudido durante la ceremonia en que asumió como cuadragésimo quinto presidente de Estados Unidos en Washington. 20 de enero de 2017. REUTERS/Lucy Nicholson

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Por Steve Holland

WASHINGTON (Reuters) - Donald Trump asumió el viernes como presidente de Estados Unidos con un discurso nacionalista y populista en el que prometió que sus políticas doméstica y exterior pondrán los intereses de sus compatriotas por encima de todo.

El cuadragésimo quinto presidente estadounidense pintó un panorama sombrío de un país que, según dijo, está devastado por el desempleo, el crimen y las drogas, al tiempo que apuntó indirectamente contra sus predecesores por medidas que habrían favorecido a la elite política a costa de familias en problemas.

"De hoy en adelante una nueva visión regirá en nuestra tierra", dijo Trump en su discurso ante tres ex presidentes que asistieron a la ceremonia de asunción. "De hoy en adelante será simplemente primero Estados Unidos", añadió.

En una muestra de la profunda división en el país, algunas protestas contra Trump se tornaron violentas en Washington, donde activistas enmascarados destrozaron vitrinas, bloquearon el tráfico y se enfrentaron a la policía, que respondió con gases lacrimógenos y granadas aturdidoras. La policía dijo que más de 200 personas fueron arrestadas.

Fotos aéreas mostraron que partidarios de Trump, congregados en la Explanada Nacional para seguir los actos, eran mucho menos que los que siguieron el primer juramento de Obama en 2009. No había aún un cálculo de la policía.

Trump dijo que Estados Unidos había enriquecido a las industrias extranjeras a costa de las empresas del país, que había subsidiado a los ejércitos de otras naciones y que había gastado billones de dólares en el extranjero mientras la infraestructura local sufría.

"La riqueza de nuestra clase media ha sido arrebatada de sus hogares y distribuida por todo el mundo", enfatizó.

Por otra parte, acusó a los políticos de Washington de velar por ellos mismos y abandonar al ciudadano de a pie que ha sufrido por la pobreza y el crimen.

"Esta carnicería en Estados Unidos se acaba aquí, se acaba ahora", afirmó. "Cada decisión que tome sobre comercio exterior, impuestos, inmigración y política exterior se tomará para beneficiar a los trabajadores estadounidenses y las familias estadounidenses".

Trump, de 70 años, asume en un país muy dividido tras una feroz campaña presidencial.

Su oscura visión de Estados Unidos contrasta con estadísticas que muestran bajos porcentajes de desempleo y crímenes a nivel nacional, aunque ganó con apoyo en muchos lugares donde las fábricas han sido duramente castigadas.

El multimillonario neoyorquino y ex estrella de la televisión ha puesto al país en un curso incierto a nivel local e internacional.

PREOCUPACIÓN MUNDIAL

La elección de Trump ha sido recibida con preocupación en muchos lugares del mundo, en parte por una política exterior probablemente aislacionista.

"Lo que hoy oímos fueron notas muy nacionalistas", dijo el vicecanciller alemán Sigmar Gabriel en una entrevista con la televisión pública. "Creo que tenemos que prepararnos para jornadas difíciles".

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, felicitó a Trump, pero advirtió que la soberanía y el interés nacional guiarán la relación con Washington.

En tanto, el Papa Francisco pidió a Trump que se guié por valores y que cuide de los pobres y marginados.

Sobre política exterior, Trump insinuó la posibilidad de un enfoque más agresivo frente a los militantes del Estado Islámico del que tuvo su predecesor, el demócrata Barack Obama.

"Reforzaremos nuestras antiguas alianzas y crearemos nuevas, uniendo al mundo civilizado contra el islamismo radical, que será completamente erradicado de la faz de la Tierra", dijo.

Después del juramento de 35 palabras ante el presidente de la Corte Suprema de Justicia, John Roberts, Trump levantó su mano derecha y abrazó a su esposa Melania.

El traspaso de mando de un presidente demócrata a uno republicano tuvo lugar en el pórtico occidental del Capitolio ante ex presidentes, dignatarios y miles de personas congregadas en la Explanada Nacional. Sin embargo, más de 60 legisladores demócratas no asistieron en protesta contra Trump.

TAREA PENDIENTE

Ya instalado en el Salón Oval de la Casa Blanca, Trump firmó el viernes su primer decreto para ordenar a las agencias que reduzcan la carga regulatoria asociada con la ley de salud denominada "Obamacare", mientras el Congreso estadounidense determina cómo revocar la reforma central del anterior Gobierno y reemplazarla con una nueva legislación.

Trump se muda a la Casa Blanca con la tarea pendiente de mejorar su imagen. Una encuesta de ABC News/Washington Post publicada esta semana observó que un 40 por ciento de los estadounidenses tiene una opinión favorable de él, el porcentaje más bajo para un presidente entrante desde el demócrata Jimmy Carter en 1977.

En el período de transición desde su pasmosa victoria de noviembre, Trump atacó numerosas veces por Twitter a detractores. Tantas, que el senador John McCain, compañero en el Partido Republicano, dijo a CNN que parecía querer "enfrentarse a cada molino de viento que encuentra".

Trump prometió llevar al país por una senda más proteccionista y ha dicho que impondrá un arancel de 35 por ciento a los productos que empresas nacionales fabrican en el exterior e ingresan a al país.

Por otro lado, el deseo del republicano de una relación más estrecha con el líder ruso Vladimir Putin y sus amenazas de cortar el financiamiento para la OTAN tienen a los aliados de Estados Unidos preocupados por una eventual reducción de la cobertura de seguridad.

Los demócratas, que buscan cualquier punto de apoyo posible tras la inesperada derrota de Hillary Clinton, planean enfrentar a Trump en cada oportunidad que se les presente.

La oposición es especialmente crítica con la retórica contra la inmigración y la idea de construir un muro en la frontera con México, un plan con el que Trump sigue comprometido, según un comunicado publicado en el sitio web de la Casa Blanca.

(Reporte adicional de Ian Simpson, David Alexander, Susan Heavey, Roberta Rampton, Phil Stewart, Emily Stephenson y Ginger Gibson en Washington, Joseph Nasr y Sabine Ehrhardt en Berlín, Verónica Gómez en Ciudad de México, Sinead Carew en Nueva York y Crispian Balmer en Roma. Editado en español por Javier López de Lérida y Marion Giraldo)

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Reuters