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Imagen de archivo de una policía de tráfico bebiendo agua en la calle durante un día caluroso en Chandigarh, India. 31 mayo 2015. En una tarde cálida y húmeda a las afueras de Bhubaneswar, en el este de India, la albañil Sabitri Mahanand se preocupa por los cada vez más "peligrosos" veranos. Portando más de una decena de ladrillos en su cabeza, teme una insolación mientras trabaja, pero tampoco en casa puede encontrar un respiro. REUTERS/Ajay Verma

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Por Thin Lei Win y Jatindra Dash

BANGKOK/BHUBANESWAR, India (Thomson Reuters Foundation) - En una tarde cálida y húmeda a las afueras de Bhubaneswar, en el este de India, la albañil Sabitri Mahanand se preocupa por los cada vez más "peligrosos" veranos. Portando más de una decena de ladrillos en su cabeza, teme una insolación mientras trabaja, pero tampoco en casa puede encontrar un respiro.

"Cuando el trabajo del día ha terminado, estoy tan agotada que a menudo no quiero cocinar comida, pero no tengo otra opción", dijo Mahanand, de 35 años, limpiándose el sudor de la cara con un paño envuelto alrededor de la cintura. "Tengo que dar de comer a mi marido, a mi hijo y a mí misma".

La histórica ciudad de Bhubaneswar es la capital del estado de Odisha, una de las pocas partes del sur de Asia que tiene un plan de emergencia para el calor. Los departamentos gubernamentales han recibido la orden de poner en marcha medidas para prevenir las olas de calor de este verano.

El mundo ya ha experimentado tres años consecutivos de récord de calor y el aumento de la temperatura mundial podría tener efectos profundos para la salud, el trabajo y los alimentos básicos de cientos de millones de personas, dijeron científicos climáticos a la Fundación Thomson Reuters.

Los pobres de los barrios urbanos marginales de las naciones en desarrollo están particularmente en riesgo, según los expertos, mientras cuesta encontrar soluciones para enfriar los hogares y los cuerpos que no eleven las emisiones que agudizan el cambio climático.

Incluso en el caso de que el mundo sea capaz de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales para 2050 -un objetivo establecido por los gobiernos en París en 2015- , unos 350 millones de personas en megaciudades como Lagos en Nigeria y Shanghái en China podría seguir expuestas a un calor mortal cada año, según un estudio reciente de investigadores británicos.

Las estimaciones del Instituto para la Transición Social y Ambiental Internacional (ISET-International) y el Centro Nacional para la Investigación Atmosférica (NCAR), ambas con sede en Colorado, son aún más altas. A mediados de siglo, solo en el valle inferior del Ganges unos 300 millones de indios y bangladesíes no tendrán suficiente energía para hacer funcionar ventiladores eléctricos o aire acondicionado para combatir el aumento de las temperaturas.

Fawad Khan, economista de ISET-International, que ha realizado estudios sobre el estrés térmico -cuando el cuerpo absorbe más calor de lo tolerable-, describe el calor como un "asesino silencioso" y el "peligro inminente más grande relacionado con el clima".

"En primer lugar, tu calidad de vida se deteriora, no te sientes bien, tus hijos no rinden bien en la escuela, tu capacidad física y mental se ve afectada", dijo.

"Los maridos trabajan todo el día y vuelven cansados ​​y no pueden dormir, los niños lloran porque hace mucho calor, y las mujeres dicen que tienen más peleas domésticas. Estas cosas tienen un coste enorme y son incalculables", dijo.

ÍNDICE DE CALOR

Contrariamente a la percepción popular, la temperatura por sí sola no es el mejor indicador del estrés por calor, y es más útil el índice de calor, una medida que combina temperatura y humedad, según los científicos.

La humedad se debe tener en cuenta porque limita la capacidad del cuerpo para enfriarse a través de la sudoración, dijo Tom Matthews, un climatólogo de la Universidad John Moores de Liverpool, en Inglaterra, que contribuyó al trabajo de investigación británica.

Un estudio realizado en 2014 por ISET-Pakistán examinó dos de los hospitales más grandes de dos ciudades del país y concluyó que los golpes de calor no ocurrían en los meses más calurosos, sino cuando el índice de calor era más alto. El golpe de calor ocurre cuando el cuerpo se sobrecalienta y puede poner en peligro la vida.

El calor extremo también puede conducir al agotamiento, a la deshidratación severa y puede agravar condiciones cardiacas, desórdenes del riñón y enfermedades psiquiátricas, dijo Poonam Khetrapal Singh, director para el Sureste Asiático de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La mayoría de las advertencias sobre el estrés térmico se centran en las temperaturas máximas durante el día, pero las crecientes temperaturas nocturnas están aumentando los efectos indirectos, dijo el científico de NCAR Caspar Ammann.

Un informe del Consejo de Clima de Australia estimó que en 2015 murieron cerca de 3.500 personas en India y Pakistán por las olas de calor, definidas como tres días seguidos de calor excepcional.

Las recientes olas de calor con víctimas mortales fueron el resultado de un aumento de 0,8 grados centígrados en las temperaturas desde los niveles preindustriales, según el estudio británico. Las ondas de calor causadas por un nuevo aumento de 0,7 grados -si el mundo cumple su límite de 1,5 grados Celsius- podría ser aún más grave, advirtió.

Vimal Mishra, profesor asistente del Instituto Indio de Tecnología de Gandhinagar, dijo que el estrés por calor y las olas de calor podrían provocar pérdidas de productividad y ganancias, muertes de ganado, precios más altos de alimentos y escasez de agua. La toma de conciencia entre la población y la creación de sistemas de alerta en la región será clave, dijo.

"No estamos actuando tan rápido como los acontecimientos que vemos, cada año vemos una nueva anomalía", agregó Mishra, cuya investigación de 2015 reveló un aumento significativo en el número de olas de calor entre 1973 y 2012, mientras que la frecuencia de las olas de frío disminuyó.

TECHOS RECICLADOS

Los científicos dicen que la amenaza es especialmente alta para los pobres de las ciudades que viven en casas con techos de concreto o de hojalata que absorben el calor, y hay pocas tecnologías de baja energía que lo contrarresten.

Los techos de cemento, el material más común en Pakistán, elevan las temperaturas nocturnas en el interior en aproximadamente 3 grados, según ISET-Pakistán.

En el sur y el sureste de Asia, el calor llega antes con el monzón, dijo el experto de NCAR. La humedad en el aire es difícil de combatir con la sombra. "La alta humedad limita el enfriamiento de la noche", dijo.

Las soluciones utilizadas en otras partes del mundo, como los sótanos excavados en el suelo más frío, tienden a inundarse en Asia a menos que tengan cimientos de concreto, que muchos no pueden permitirse, agregó Ammann.

Una medida barata es pintar los techos de color blanco para que reflejen el sol de manera más eficaz, sugirió P.K. Mohapatra, comisionado especial de emergencias de Odisha.

Mientras tanto, un nuevo sistema de techo modular fabricado con residuos agrícolas y envases reciclados, denominado ModRoof, puede ofrecer una opción para refrigerar viviendas sin usar electricidad.

Producidos por ReMaterials, una empresa con sede en Gujarat, India, estos techos pueden bajar la temperatura interior de 6 a 10 grados centígrados en comparación con el metal y el cemento, dijo el fundador Hasit Ganatra a la Fundación Thomson Reuters.

Hasta el momento se han instalado 75 techos en los barrios bajos de Ahmedabad, pero no son baratos, con un coste medio de 772 dólares por familia. Ganatra dijo que su equipo de ventas, compuesto solo por mujeres, está trabajando con firmas de microfinanzas para hacer el producto más asequible a los pobres.

(Editado en español por la Redacción de Madrid; La Fundación Thomson Reuters es la rama caritativa de Thomson Reuters que cubre noticias sobre temas humanitarios, derechos de la mujer, corrupción y cambio climático. Visite http://news.trust.org)

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