Por Natalia A. Ramos Miranda y Fabián Andrés Cambero

SANTIAGO, 24 oct (Reuters) - Más de un millón de personas sólo en Santiago y cientos de miles más en otras ciudades protagonizaron el viernes la mayor concentración callejera desde el retorno a la democracia en Chile, una semana después de que estallaron las protestas contra el modelo económico y el alza del costo de la vida.

A los gritos de "Chile despertó" y "el pueblo unido jamás será vencido", gruesas columnas de manifestantes avanzaron por una céntrica avenida de Santiago en "la marcha más grande de Chile", según rezaba una convocatoria en redes sociales.

El gobierno cifró la participación en más de un millón de personas en la capital, mientras que muchas otras ciudades se plegaban a la movilización en todo el país, custodiado por militares desde que el presidente Sebastián Piñera decretó estado de emergencia en la madrugada del sábado en Santiago.

"Esto me recuerda a la Marcha del No antes del plebiscito del 88", dijo a Reuters la profesora jubilada Clotilde Soto, de 82 años, recordando la consulta que el 5 de octubre de 1988 que sacó al dictador Augusto Pinochet del poder.

"Y hoy estoy marchando para ver si por fin las cosas cambian realmente en mi país. No me quiero morir sin ver un cambio", dijo con entusiasmo mientras avanzaba por el centro de Santiago.

Piñera reaccionó a la gigantesca manifestación en su cuenta de Twitter aunque no dio señales de si anunciaría medidas adicionales para intentar satisfacer las múltiples exigencias de los participantes.

"La multitudinaria, alegre y pacífica marcha hoy, donde los chilenos piden un Chile más justo y solidario, abre grandes caminos de futuro y esperanza", comentó. "Todos hemos escuchado el mensaje. Todos hemos cambiado", afirmó.

Medios de comunicación han reportado que el gobernante estaría preparando ajustes en su gabinete.

Mejores pensiones, sueldos "dignos", "educación de calidad": demandas de larga data de la sociedad chilena que comenzaron a sumarse al reclamo inicial de la protesta, por un aumento del pasaje del transporte público.

Las movilizaciones, que muchas veces derivaron en saqueos, ataques incendiarios y choques con la policía, dejaron hasta ahora 17 muertos, miles de personas detenidas y millonarios daños. La fuerte movilización social llevó a Piñera a anunciar una serie de medidas para intentar contenerlas, como elevar las pensiones o mejorar el acceso a la salud.

"Acá en Chile si no tienes dinero no puedes optar a nada de calidad, ni salud ni educación. Eso les he explicado a mis hijos y por eso vinimos hoy", dijo Agustín Valenzuela, de 44 años, que marchaba junto a su familia.

La jornada del viernes arrancó en Santiago con caravanas de camiones interrumpiendo el flujo en las principales autopistas hacia la capital, en una protesta de los transportistas por los altos cobros por el uso de las carreteras, que en su mayoría administran privados.

En el puerto de Valparaíso, fuertes manifestaciones obligaron a evacuar la sede del Congreso.

La capital chilena de más de 6 millones de habitantes había recuperado el viernes el servicio parcial de más líneas del metro tras la suspensión completa de sus operaciones tras el incendio de decenas de estaciones.

El movimiento hasta ahora no ha mostrado un liderazgo claro y las convocatorias se han realizado mayoritariamente a través de redes sociales.

"Lo que funcionó hace 30 años ya no sirve más, tenemos que estar a la altura", dijo Karla Rubilar, la gobernadora de la capital, nombrada por Piñera.

DENUNCIAS DE ABUSOS

Las movilizaciones inicialmente pacíficas de la última semana han derivado en saqueos y violencia, especialmente en los barrios más pobres en las afueras de Santiago. Las protestas han dejado más de 6.000 detenidos, según la fiscalía.

La justicia investiga también si efectivos de seguridad han cometido abusos en el uso de la fuerza para reprimir las manifestaciones, como señalan organizaciones locales de defensa de los derechos humanos.

Aunque Piñera retrocedió en el alza en el precio del metro y luego anunció medidas para contener el descontento, aún enfrenta un camino de negociaciones con el Congreso, donde la centroderecha es minoría, para avanzar en la agenda social.

Durante la jornada, envió al Congreso el proyecto para el alza de las pensión básica entregada por el Estado.

"La único que tenemos claro es que todos tenemos que seguir manifestándonos. Los políticos esperan que sigamos estando quietos y callados soportando los abusos, pero eso se terminó", dijo Carla Duarte, de 16 años, que marchaba en medio de la multitud.

(Reporte de Natalia Ramos, con información adicional de Fabián Cambero y Dave Sherwood, editado por Gabriela Donoso)

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