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Ciencia

Sacar el máximo provecho de la agricultura inteligente

Los desafíos que enfrenta la agricultura son inmensos. El sector padece los estragos del cambio climático y lleva en los hombros la presión de producir más para satisfacer la creciente demanda global. Utilizada de una forma sostenible, la innovación tecnológica se perfila como un camino a seguir. 

Este contenido fue publicado el 23 enero 2021 - 11:00
Skizzomat (Ilustración)

Hoy en día, la integración de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la gestión agrícola – la denominada agricultura inteligente – ayuda a muchos campesinos a optimizar sus rendimientos y reduce el impacto medioambiental de su trabajo. Utilizando información temprana y sofisticada se puede saber qué parcela en un terreno requiere ser fumigada o qué vaca necesita más atención.

Sin embargo, la recopilación de datos es solo una pequeña parte de los beneficios que la ola de innovación ofrece al sistema agroalimentario, desde el mejoramiento de semillas hasta el desarrollo de nuevos alimentos para llevarlos al mercado.

Suiza tiene 50 000 pequeños agricultores, cuya producción cubre algo más de la mitad de la demanda nacional de alimentos, si se incluyen los piensos importados.

Suiza luce como un pez pequeño ante gigantes alimentarios como Estados Unidos, Brasil, China o Alemania, pero las explotaciones agrícolas familiares son responsables de producir cerca del 80% de los alimentos en el mundo, por lo que las tecnologías agroalimentarias se perfilan como una herramienta útil para los pequeños productores de todos los países.

Un centro de investigación

La agricultura suiza tiene la fortuna de contar con la sólida y valiosa experiencia de las Escuelas Politécnicas de Zúrich y Lausana, universidades y centros de investigación de la organización federal Agroscope.

A principios de 2020 se puso en marcha una iniciativa para aglutinar a todos estos actores y al sector privado para crear un centro de investigación. El denominado Swiss Food and Nutrition ValleyEnlace externo (Valle Suizo de la Alimentación y la Nutrición) se lanzó durante la reunión anual del Foro Económico Mundial (WEF) en Davos.

Su objetivo es atraer talentos, empresas emergentes e inversores que conecten con el ecosistema agroalimentario existente y aporten soluciones sostenibles para una alimentación de calidad.

Plantando semillas

El fitomejoramiento, que aprovecha lo mejor de la experiencia agrícola tradicional y de las tecnologías de vanguardia, es un área de la innovación que hará grandes aportaciones a la agricultura sostenible.

Se prevé que la población mundial alcance, o supere incluso, los 10 000 millones en el año 2050 y que un tercio de las tierras sean clasificadas como degradadas, por lo que es mucho lo que está en juego.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la innovación en la agricultura “será el motor central para lograr un mundo sin hambre ni desnutrición”.

Suiza tiene un extraordinario historial en mejorar la resistencia a las enfermedades, tanto en pruebas de laboratorio como en el terreno agrícola. Recientemente, Agroscope y la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ) se han concentrado en la selección genómica, considerada como una técnica de reproducción convencional.

Fruto de todos estos esfuerzos es que los agricultores en Suiza y el resto del mundo tienen acceso a semillas de calidad, que son resistentes a enfermedades, plagas y condiciones climáticas adversas.

Cálculos orgánicos

¿Cómo se integra este discurso de innovación tecnológica en el trabajo de las empresas dedicadas a la agricultura orgánica (15% de la producción total)? Ciertamente, algunas de las nuevas tecnologías ayudarán a intervenir de forma temprana para eliminar plagas y otras enfermedades en los cultivos sin que los agricultores tengan que recurrir a pesticidas y fungicidas. Pero los métodos de agricultura orgánica aún producen rendimientos más bajos.

Según un estudio de la EPFZ, en 2017 se desperdiciaron 2, 8 millones de toneladas de alimentos en la cadena alimentaria. Esto representa nada más y nada menos que el 37% de la producción agrícola de Suiza.

Una forma de hacer que la agricultura orgánica sea más viable es justamente lograr que se desperdicien menos alimentos.

Reimaginando la comida

Además de optimizar los rendimientos y la calidad en los campos de cultivo, los investigadores suizos están a la vanguardia en el desarrollo de nuevos alimentos y métodos de producción bajo techo (invernadero).

La necesidad es urgente. Los productos ganaderos son responsables del 14,5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero causadas por el ser humano, pero también una piedra angular de nuestra dieta. La carne, los lácteos y el huevo proporcionan un tercio de las proteínas que se consumen en el mundo.

Crece el apetito por las carnes sustitutas, que previsiblemente representarán el 10% del mercado mundial de la carne a finales de esta década. Algunos productos se cultivarán en laboratorio, mientras que otros se basan en proteínas vegetales.

En un contexto en el que los consumidores se cuidan mucho a la hora de decidir qué comer, los alimentos que cumplen los requisitos de salud, ética y medioambiente tienen un gran atractivo. Por ejemplo, una nueva empresa suiza, Planted AG, ha desarrollado un sustituto del pollo a base de proteína de guisantes.

Para el siguiente artículo sobre alimentos alternativos y nuevos métodos de cultivo visitamos Planted y otra empresa emergente de Zúrich que desarrolla un nuevo mercado comercial para la proteína de la lenteja de agua.

Nuevos nichos

Dentro de la agricultura inteligente, que integra tecnologías avanzadas como la detección a distancia, los macrodatos, la inteligencia artificial y la robótica en la gestión agrícola diaria, las empresas suizas están encontrando nuevos nichos.

Los drones se han convertido en una herramienta popular para que los agricultores puedan analizar sus tierras y generar datos sobre los cultivos, sobre todo en países donde se produce a gran escala como Brasil o Estados Unidos.

Gamaya, con sede en Morges (cantón Vaud), es una empresa derivada de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) que está especializa en imágenes hiperespectrales, utilizando sensores especiales y una cámara diseñada para su uso en la agricultura.

En el siguiente artículo hablamos con Gamaya sobre sus actividades en India y Brasil y presentamos otra empresa emergente suiza, Vivent (cantón de Vaud), que produce un sensor capaz de monitorear e interpretar las señales biológicas de las plantas.

La transformación digital que se está produciendo en la agricultura ha llegado para quedarse y los beneficios ya son visibles. Sin embargo, la FAO advierte de posibles inconvenientes, entre ellos la “ciberseguridad y protección de datos, reposición y reeducación laboral, brecha digital y el riesgo de incrementar la concentración en el sector privado”.

Mientras la seguridad alimentaria para todos sea el objetivo, se requerirá un esfuerzo mundial para superar estos problemas transfronterizos.

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