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Se pierden tradiciones suizas de Pentescostés

(Keystone)

Pentecostés pone fin a los 50 días del periodo pascual. Los cristianos celebran la venida del Espíritu Santo a los hombres, diez días después de la Ascensión de Cristo. En Suiza, existen numerosos ritos y costumbres populares relacionados con esta fecha, pero van desapareciendo.

En Pentecostés, como cuenta el Evangelio, el Espíritu Santo descendió bajo forma de lenguas de fuego sobre los discípulos reunidos, diez días después de la Ascensión de Cristo, mientras que fuera se desencadenaba una tempestad. Por esta razón, muchos consideran la fiesta como el día del nacimiento de la comunidad cristiana.

El nombre es la trascripción de la expresión griega que significa el quincuagésimo día después de Pascua. Tradicionalmente, el tiempo que va de Pascua a Pentecostés ha sido considerado como un periodo de alegría. De ahí la repetición de la palabra "aleluya", en todos los ritos de la iglesia.

En el Antiguo Testamento, Pentecostés era la celebración agraria de la cosecha. Esta fiesta judía era un día de alegría y de acción de gracias. También se la relaciona con la conmemoración de la alianza concluida entre Dios y su pueblo en el Monte Sinaí, y la proclamación de los 10 mandamientos.

La tradición popular

El que nace el día de Pentecostés se puede considerar como un individuo con suerte. Asimismo el que muere entre las dos fiestas debe ser considerado como alguien bueno. En efecto, durante estos 50 días, las puertas del paraíso están abiertas, mientras que la entrada al infierno permanece cerrada. De esta manera, el alma no tiene más remedio que entrar en el cielo.

Por el contrario, un dicho popular asegura que si llueve el domingo de Pentecostés, lloverá los siete domingos siguientes. Otro adagio asegura que si el viento sopla en la víspera de la fiesta, soplará en la misma dirección durante seis semanas consecutivas.

Hoy día, los ritos de Pentecostés están cayendo en el olvido o se integran en las fiestas de mayo. Antes, en los cantones de Friburgo y Lucerna sobre todo, se teatralizaba en las iglesias el milagro de Pentecostés.

El Espíritu Santo, representado por una paloma de madera o a veces viva, descendía sobre los fieles reunidos en la iglesia. Mientras tanto, los niños metían toda clase de ruidos imitando la tempestad que señala el Evangelio.

Agua que cura y santifica

Hay también muchos ritos relacionados con el agua. Como en el tiempo pascual, el agua da a Pentecostés un simbolismo curativo y santificante. Según las épocas y las regiones se ha ido desarrollando la tradición de lavarse en un arroyo en la fiesta de Pentecostés.

El agua bendita, tenía también virtudes particulares, en especial contra al rayo. Durante mucho tiempo, esta fecha era también, y lo sigue siendo en algunos lugares de Suiza, el momento privilegiado para los bautizos y las confirmaciones.

Diferentes costumbres suizas consistían en recibir una rociada de agua bendita, lo que debía permitir una mayor fertilidad.

"Los rústicos de Pentecostés" era una costumbre del cantón argoviano y de la campiña basilense. Envueltos por sus camaradas con un manto de hojas, los jóvenes eran sumergidos en las fuentes de la aldea. Mientras que las muchachas se dejaban mojar con el agua de los supuestos rústicos, ya que la aspersión debía corresponder a un antiguo rito de fertilidad.

La tradición de "los hombrecitos de Pentecostés" también ha ido desapareciendo en el cantón de Turgovia. Los jóvenes pintaban con cal personajes en las casas de las solteras del lugar.

En fin, en cuanto a toro y al carnero de Pentecostés, esta tradición remonta a la costumbre pagana de los sacrificios de animales. Todavía en el siglo XIX, las bestias destinadas al festín de Pentecostés eran conducidas al matadero adornadas con coronas de flores.

Juan Carlos Moreno

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