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Seguro de invalidez: la otra cara del debate

90% de los beneficiarios del AI vive en sus casas. Keystone

Uno de cada cinco beneficiarios del seguro de invalidez enfrenta grandes problemas financieros y sufre de aislamiento.

Este contenido fue publicado el 26 agosto 2004 - 11:59

Un estudio suizo sobre sus condiciones de vida -presentado como una primicia en Europa- aporta nuevos elementos a la polémica desatada por la derecha dura.

Demasiada gente se aprovecha del seguro de invalidez (AI), lo que lesiona las finanzas del sistema. Este tipo de argumentos utiliza la derecha dura para atizar el debate.

El estudio de la Alta Escuela Especializada de Aarau, aporta un nuevo enfoque. Su principal enseñanza es que no existe un beneficiario-tipo del AI.

Según su formación, su renta, su círculo social o su estado de salud, los minusválidos viven más o menos bien en Suiza.

Sólo una parte de los 405.000 perceptores del AI o beneficiarios de prestaciones individuales (cifras del 2002) analizados en el estudio viven en buenas condiciones.

Aquellos que tienen una buena formación, una renta superior a la media o la ayuda del cónyuge pueden vivir cierta holgura.

Condiciones desoladoras

Sin embargo, según la encuestada efectuada entre 2000 beneficiarios, una quinta parte vive en "condiciones lastimosas".

Esas personas se encuentran por debajo o cerca del umbral de pobreza. La mitad de ellas dispone de una renta mensual inferior a 2000 francos.

A las carencias materiales se añade, a menudo, el aislamiento social. No menos del 21,5% de los beneficiarios niega contar con alguna persona de confianza.

Peor aún, su estado de salud las hace depender fuertemente de una ayuda exterior o de medicinas.

No sorprende que en este segmento de la población tengan una representación mayor las mujeres y los ancianos, así como la personas poco cualificadas y que padecen una minusvalía grave.

Injusticias vinculadas al género

El estudio subraya asimismo el papel de otros seguros sociales. Si ciertos minusválidos se las arreglan mejor que otros, es también el resultado de injusticias de género que se derivan del sistema de previsión profesional.

En resumen, las mujeres perciben menos prestaciones del seguro complementario (caja de pensiones: el denominado segundo pilar), por la sencilla razón de que a menudo interrumpen su actividad remunerada o la reducen para ocuparse de la familia.

Concretamente, los autores del estudio proponen nueve categorías de minusválidos (repartidas entre beneficiarios de rentas AI y beneficiarios de prestaciones individuales).

Este nuevo enfoque debe ayudar a los profesionales sociales y de la salud a responder mejor a las necesidades de los minusválidos.

Por otra parte, el estudio revela la amplitud de las prestaciones individuales (cuidados particulares, ayuda, etc), que percibe el 42% de los beneficiarios deI Al. Otro aspecto que alimenta el debate.

Poner las cosas en su lugar

"En el marco del debate actual, donde ciertos partidos centraron sus críticas solamente en los abusos, tal estudio puede poner las cosas en su lugar", señala a swissinfo, Liliane Maury Pasquier.

Según la diputada socialista, "se habló mucho de cifras, es lógico, y también de los abusos, los que son mínimos. Probablemente se ocultó lo que concretamente quiere decir para estas personas vivir las situaciones de ‘handicap’".

"En este sentido, las premisas de la 5ª revisión del seguro de invalidez –que intentan reforzar el principio de reinserción- constituyen un aspecto muy positivo. Habrá que ver ahora si estas bellas palabras se transforman en actos".

Liliane Maury Pasquier rechaza estar sorprendida por los resultados del estudio, al que considera un “buen instrumento para adoptar decisiones”.

A este respecto, frente al desconcierto de los rentistas menos afortunados, la diputada socialista considera que en Suiza, "sufrimos la desventaja de no tener una renta mínima y esto se aplica a los minusválidos como al resto de los ciudadanos”.

Puestos de trabajo

El vicepresidente de la asociación Agile, apuesta, por su parte, por una mejor integración de los minusválidos en el mercado laboral.

"Hablamos siempre de reducir las rentas, pero no es la mejor manera de economizar. Hay que pugnar por la la creación de más puestos de trabajo para los minusválidos", explica Roger Cosandey a swissinfo.

Es decir, un minusválido que trabaja, incluso a tiempo parcial, casi no tendría necesidad de recurrir al seguro de invalidez.

swissinfo y agencias

Datos clave

465.000 perceptores del AI en el 2002:
55% minusválidos físicos
39% minusválidos psíquicos
13% minusválidos mentales

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Contexto

El estudio de la Alta Escuela especializada de Aarau analiza los casos específicos de 2.000 personas en Suiza que perciben una renta del seguro de invalidez.

El 63% de ellas carece de una actividad remunerada y sólo el 10% trabaja cerca de 37 horas a la semana.

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