Suiza no es el país de la igualdad de oportunidades

Estudiantes de la Universidad de San Galo: pocos provienen de familias pobres. © Keystone / Christian Beutler

En Suiza, aquellas personas que tienen su origen en familias inmigrantes, pobres y con escasa educación están peor preparadas, ya desde su nacimiento, y pocas ascienden socialmente. En cierto modo, es como si, en Suiza, el estatus social se transmitiera por herencia.

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Serie: Desigualdades sociales en Suiza

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En uno de los primeros artículos de esta serie, hemos visto que en Suiza las diferencias sociales son menos pronunciadas que en otros países.

En cambio, el panorama se oscurece si ponemos el foco en la igualdad de oportunidades, es decir, en las perspectivas profesionales de las personas desfavorecidas. En una clasificación europea, Suiza ocupa la décima posición, detrás de Malta, la República Checa, Alemania, Bélgica, Islandia, Francia, Noruega, Finlandia y los Países Bajos. 

En comparación con otros países, Suiza tiene una movilidad educativa intergeneracional bastante baja. De hecho, se mantiene el vínculo entre el nivel educativo de los padres y sus hijos, y quienes provienen de familias con poca preparación rara vez acceden a la educación superior.  

“Los hijos cuyos padres poseen educación superior claramente tienen más oportunidades que los hijos de los obreros”, explica Robert Fluder, profesor de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Berna. “En Suiza se hereda la pobreza o la riqueza, y esto no coincide con el pensamiento liberal del país”, señala Fluder.

Los hijos de los inmigrantes, en desventaja

En su informe “Selectividad social” (publicado en alemán, con resúmenes en francés páginas 12 y 28), el Consejo Suizo de la Ciencia considera que el sistema educativo suizo es injusto. Las personas de origen social desfavorecido o inmigrante tienen pocas oportunidades profesionales.

El documento subraya que, si se equipara a otros países europeos, el sistema educativo suizo es muy desigual. También afirma que “en Suiza, la desigualdad educativa va de la mano de una estructura social cerrada, así como de diferencias en los ingresos y en las condiciones de vida”.

Igualdad de oportunidades, mejor que igualdad económica

Para el debate sobre la desigualdad social este hallazgo es relevante, porque, como dice Robert Fluder, “las disparidades sociales son más susceptibles de ser aceptadas si existe igualdad de oportunidades”.

Y esto lo confirma Reto Föllmi, profesor de Economía Política de la Universidad de San Galo. “Si hay una movilidad intergeneracional, las desigualdades pueden tolerarse mucho mejor. Por el contrario, si no hay movilidad y las personas están bloqueadas por su origen social o su educación, las tensiones en la sociedad son mayores”, dice Föllmi.

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