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Sesenta años vigilando las montañas nevadas

Los aludes son provocados, en 80% de los casos por el ser humano.

(SLF)

En Suiza las avalanchas provocan la muerte a un promedio de 25 personas por año. En la estación alpina de Davos, un instituto las estudia sin descanso.

El Instituto Federal para el Estudio de la Nieve y los Aludes también cumple una función informativa muy apreciada.

Suiza, corazón de los Alpes. Y tierra de aludes. Cada año, miles de avalanchas se suceden en los picos nevados helvéticos. La mayoría de ellas no provoca daño alguno.

Pero el peligro existe. Y de qué manera. Años dramáticos como el de 1951 o 1999 lo testimonian. Incluso en años calificados como tranquilos -como fue el caso del año pasado-, 21 personas fallecieron a causa de la denominada muerte blanca.

Potencia destructiva

“Aludes importantes generan una presión de 20 a 30 toneladas por metro cuadrado. A título de comparación, una única tonelada bastaría para hacer descarrilar una locomotora”, explica Paul Föhn, vicedirector del Instituto Federal para el Estudio de la Nieve y los Aludes.

“Pueden alcanzar velocidades de entre 200 y 300 Km/hora y traspasar fácilmente países, calles y puentes, sin hablar de las personas”, explica el experto en la materia desde hace 30 años.

Pese a su amplia experiencia, Föhn ha sido sorprendido múltiples ocasiones por la realidad: “No es posible prever con exactitud dónde y cuándo ocurrirá un alud. Sólo podemos hacer estimaciones de riesgos potenciales e informar sobre las precauciones a tomar”.

Sinergia interna

El instituto emplea a unas 130 personas. Un equipo interdisciplinario que se ocupa de la investigación en tres sectores principales: estudio de la nieve, de las catástrofes naturales y del ambiente alpino.

La actividad científica es completada por un servicio muy conocido en Suiza: la elaboración diaria de boletines sobre avalanchas a escala nacional y regional.

La combinación de la investigación pura y la difusión de la información práctica a la población hace del instituto un centro de competencias único en Europa. Sobre todo por las sinergias internas que se derivan.

La importancia de los boletines

¿Pero cómo se realizan estos boletines, con qué bases y qué efectividad tienen?

“Colaboramos con más de cien observatorios y expertos de todo el país. Ellos nos proporcionan permanentemente las informaciones sobre la cantidad de nieve y sobre su estabilidad”, explica Thomas Wiesinger, uno de los responsables del servicio informativo.

“Además disponemos de diversas instalaciones automáticas, en diferentes sitios y a diversas latitudes, que miden todo aquello que puede ser medido: temperatura, viento, etc.”

Los datos son transmitidos electrónicamente a la central de Davos. Estos diversos elementos permiten después elaborar los boletines sobre eventuales riesgos de aludes -en alemán, francés e italiano- que son difundidos por numerosos medios informativos.

El objetivo es que se difunda la información al mayor número posible de personas. “Estamos convencidos que nuestras advertencias, sobre todo en periodos de alto riesgo, influyen en el comportamiento de aquellos que se encuentran en las montañas”, advierte Wiesinger.

Factores agravantes

En Suiza, 80% a 90% de las avalanchas son provocadas por los esquiadores y los amantes de caminar por los terrenos nevados. En muchos casos, la imprudencia de esquiar fuera de las pistas autorizadas provoca los desprendimientos de nieve.

Aunque, ciertamente, diversos componentes favorecen su desarrollo: un mantel de nieve heterogéneo y estratificado, abundantes nevadas concentradas en pocos días, vientos fuertes y un brusco ascenso en la temperatura.

Pero nada es sistemático. Paul Föhn observa que “el frío puede ser peligroso pues multiplica los estratos y hace que la nieve sea menos estable”.

Pero en la ecuación siempre pueden variar los factores. En el caso de la responsabilidad humana, la simple presión de un esquí o de un zapato puede ser el origen de un desprendimiento de nieve.

En ese sentido, según indica Thomas Wiesinger, “el periodo más peligroso es el de las vacaciones de diciembre y de finales de febrero", destinadas, justamente, a los deportes de invierno.

swissinfo, Marzio Pescia, Davos
(Traducido por Patricia Islas)

Datos clave

Este viernes y sábado el Instituto Federal para el Estudio de la Nieve y los Aludes abre sus puertas a los interesados en conocer el trabajo de los expertos en aludes y los científicos alpinos.

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Contexto

El Instituto Federal para el Estudio de la Nieve y los Aludes de Davos fue fundado en 1942.

Su presupuesto anual es de 12 millones de francos.

El 50% del financiamiento de terceros se dirige a mandatos de investigación.

En 1951, 95 personas murieron a causa de aludes. A partir de entonces comenzaron a establecerse medidas de protección.

1967, 1968, 1974, 1975, 1983, 1984, 1998 y 1999 también fueron años negros en el registro de muertes por avalanchas.

Entre enero y febrero de 1999, 500 cm. de nieve fresca cubrieron la zona norte de los Alpes suizos, provocando 1.350 avalanchas.

Los perjuicios se estimaron en 440 millones de francos y las pérdidas en el sector turístico se situaron en 245 millones.

En promedio, cada año mueren 25 personas a causa del desprendimiento de aludes en este país.

En este inverno 2003-2004 ha habido ya 5 muertes.

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