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‘Chapomanía’ Villanos que brillan en Estados que deslucen

, Lausana


La figura de Joaquín 'Chapo' Guzmán ha generado toda una industria popular. 

La figura de Joaquín 'Chapo' Guzmán ha generado toda una industria popular. 

(AFP)

¿A qué obedece la fascinación que generan infractores de la ley, sea históricos revolucionarios (Pancho Villa), independentistas (Salvatore Giuliano), héroes de ficción (Robin Hood) o criminales (Pablo Escobar o Joaquín Guzmán)?

“Esas figuras evolucionan en universos en los que el Estado no es totalmente blanco”, explica Ganni HaverEnlace externo, experto en Comunicación de la Universidad de Lausana.

Pablo Escobar y El Chapo operaban en países con niveles de corrupción y desigualdad alarmantes, y en esos contextos, “una sola persona que logra reunir a tanta gente y poner en problemas al gobierno es algo que puede intrigar y hasta fascinar”, añade el especialista.

Precisa que las organizaciones mafiosas actúan a nivel local y sus favores les ganan las simpatías y lealtades que requieren para sus operaciones, y al mismo tiempo, logran desafiar al gobierno, de la misma manera en que en su momento y con otros fines lo habían hecho Robin Hood, que robaba a los ricos para darle a los pobres; el independentista siciliano, Salvatore Giuliano, que hacía lo propio, o Pancho Villa, revolucionario mexicano que combatió la desigualdad.

Para el profesor de Sociología de la Imagen “los narcotraficantes retoman de una cierta manera el rol de ‘incontrolables’, lo que despierta el interés de la gente, pero lo que resulta sorprendente es que no moleste el hecho de que su proyecto pase por asesinatos, que no sea un proyecto con motivaciones políticas. No son revolucionarios, sino mafiosos, criminales”. 

El nombre del capo colombiano y de algunas otras de esas figuras, ‘El Padrino’ (de Francis Ford Coppola), por supuesto, volvieron a resonar en los últimos días, luego de la tercera aprehensión de uno de los tantos enemigos “número uno” de México, Joaquín Guzmán Loera, El Chapo.

Información, no apología

Rocambolesca (lo mismo que su segunda huida), su captura ocupó los titulares de la prensa internacional y generó una nueva avalancha de informaciones.  Amén de los detalles sobre cómo salió y retornó a prisión uno de los más poderosos narcotraficantes del mundo, los medios dieron cuenta de “vida y milagros”, propios o atribuidos, al líder del Cartel de Sinaloa.

“No pienso que los medios hagan una apología de El Chapo, pero es cierto que en sus evasiones hay un lado de aventura, incluso si es un lado negro que implica miles de homicidios y tráfico de drogas”, anota el profesor Haver.

Advierte que el interés que despiertan figuras semejantes no significa que se esté de acuerdo con sus actividades. “No creo que todos los lectores de la biografía de Hitler sean nazis. Es el mal, pero el mal intriga”.

Oriundo de Sinaloa, entidad del norte de México importante productora de estupefacientes, y procedente de una familia de escasos recursos, El Chapo se dedicó desde temprana edad a ese ilícito negocio y llegó a convertirse en el principal narcotraficante del país, con una enorme cuota de poder y riqueza.

Criminales con visión

Para Haver, “el bandido es el criminal que va más allá del crimen, que tiene también una visión. Son personas que llegan a crear un bastión en el cual hay una suerte de Estado paralelo. Entonces, con las ‘buenas obras’ hay también muchos muertos”.

Actúan a nivel local, agrega y alude a los barrios populares de Nápoles, donde la Camorra, es la que da trabajo, la que paga las pensiones. “Hay una ausencia de Estado o un Estado un poco gris, dudoso”.

En el caso de los capos del narcotráfico, que actúan en contextos en los que hay autoridades coludidas con los ilícitos, “el Estado tiene muchas cosas que reprocharse”. Y, al mismo tiempo, en sus bastiones, muchos de los habitantes viven de la plantación de drogas, por lo que para ellos la amenaza es el Estado”.

Destaca igualmente nuestro entrevistado que en esos sectores, desfavorecidos, personajes de la talla de Escobar o de El Chapo representan la posibilidad de cambio. Constituyen “el modelo alternativo que cortocircuita el aparato de Estado en su complejidad. Las cosas son simples, lo que él diga es lo que se hará”. De repente, “esa figura paralela que no está en el poder, pero que juega como concurrente del poder porque en el fondo crea su microestado, tiene un lado fascinante”.

Deportación, mensaje erróneo

Un aspecto que alimentan narconovelas y declaraciones que se endosan a los jefes de los cárteles. En los años 80, por ejemplo, corrió la versión de que el entonces “narco de narcos”, el también sinaloense Rafael Caro Quintero, había ofrecido pagar la deuda externa mexicana (80 000 millones de dólares), mientras que a Guzmán se le atribuyen amenazas contra el candidato a la presidencia de EE UU, Donald Trump, por su ofensiva actitud hacia los migrantes mexicanos.

La imagen de esa suerte de “poder alternativo” que, al margen de cualquier imperativo diplomático, sea capaz de decir a quien ha ofendido a la comunidad mexicana “te voy a hacer tragar tus palabras”, genera simpatía, señala nuestro interlocutor.

Por ello, por la celebridad que esa persona tiene y, sobre todo, por la renuncia que significaría para las autoridades procesar en México a un mexicano, Gianni Haver considera que en términos de mensaje político podría resultar desastrosa la decisión de la justicia mexicana de extraditar a Guzmán a Estados Unidos para ser jugado en aquel país.

De Sinaloa a Davos

Desde Davos, en el marco del Foro Económico Mundial, el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, confirmó (22.01.16) la decisión de extraditar a EE UU a El Chapo. Una decisión que contradice las declaraciones de las autoridades, previas a la tercera fuga.

“Misión cumplida: lo tenemos. Quiero informar a los mexicanos que Joaquín Guzmán Loera ha sido detenido”, anunció Peña Nieto el pasado 8 de enero, en su cuenta twitter y “al estilo americano”.

Las fuerzas armadas irrumpieron en la casa en la que se encontraba Guzmán y se enfrentaron a tiros con los hombres del narcotraficante, cinco de los cuales fueron muertos. El Chapo y su jefe de seguridad lograron escapar a través del alcantarillado. Empero, fueron detenidos luego al circular a exceso de velocidad.  

Su captura representó una victoria para el gobierno mexicano que seis meses antes (11.7.15) había quedado en evidencia por la espectacular fuga de Guzmán, mediante un túnel de kilómetro y medio de largo, de una prisión de máxima seguridad.

Guzmán fue detenido por primera vez en 1993 en Guatemala y trasladado a México. Pero se fugó del penal de Puente Grande en enero del 2001 oculto en un carrito de lavandería.

El Chapo (58 años) ha sido enlistado por Forbes entre los hombres más ricos del mundo.

Lideraba el cártel de Sinaloa, considerado una de las mayores organizaciones de narcotráfico del mundo, dedicada al trasiego de drogas como cocaína, metanfetaminas y heroína. 

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