Navegación

Enlaces para saltar navegación

Subsitios

Principales funcionalidades

#GenerationE: los jóvenes emigrantes “Suiza debería aplicar políticas de igualdad”

Luis Duro ha conseguido conciliar familia y trabajo. 

Luis Duro ha conseguido conciliar familia y trabajo. 

(swissinfo.ch)

Luis Duro lleva cuatro años trabajando en una multinacional en Marly (Friburgo). Adora su vida en Suiza y las opciones que tiene para conciliar la vida familiar con la profesional, pero quiere para el país más y mejores medidas de igualdad.

Luis Duro quería una experiencia internacional. Quería salir de España y recordar su año Erasmus en París: “No me importaba mucho dónde ir, pero sí que pudiera continuar con mi carrera profesional y aprender cómo se trabaja fuera de casa”, reconoce. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y Derecho, a este jienense de 33 años España se le quedaba pequeña.

temas La nueva inmigración europea en Suiza

Suiza es uno de los países con la mayor proporción de extranjeros: a finales de 2015 eran más de dos millones, es decir, el 25% de la población.

Tras varios años de carrera profesional en el corazón de las multinacionales en Madrid y 20 meses en Dublín (Irlanda), su experiencia en el sector financiero le llevó, por iniciativa propia, hasta la pequeña localidad de Marly, cerca de Friburgo.

“Me contactaron para conocerme a finales de 2012 y me fui a Suiza para hacer una entrevista en una de las compañías más importantes del sector petrolífero, SBM Offshore”, cuenta. Por aquel entonces, entró como analista en la tesorería de la multinacional. Ahora, ocupa el puesto de gerente y gestiona a un equipo de personas: “Cada uno somos de un país y me siento afortunado por ello”, afirma.

Maletas y buen tiempo

“De camino a la entrevista, me perdí por las carreteras del cantón de Friburgo y llegué a Marly, un pueblo de 8 000 habitantes. Me parecía increíble que una empresa mundial tan grande pudiera tener ahí sus oficinas. Al pie de los Prealpes, con una granja de vacas a pocos metros y el río Sarine pasando casi por la puerta. Era todo lo contrario a lo que conocía y me encantó”, cuenta.

Maletas, mudanza y a comenzar una nueva vida. Llegó en pleno Carnaval de 2013, una de las fiestas tradicionales más importantes de Friburgo y pensó: “¡Menuda ciudad tan animada! A los dos días, esa percepción cambió por completo”, bromea. “Es cierto que perdí las oportunidades y el ritmo frenético de una gran ciudad, pero gané calidad de vida y tiempo para mí. También he aprendido a disfrutar de algo que yo tenía como normal: el sol”, explica Luis.

“Para un andaluz el buen tiempo no es un regalo, es algo que está ahí y que casi no valoras. Vivir en Suiza (y también en Irlanda) me ha enseñado que la primavera y el verano son para disfrutarlas al máximo. Para salir y entrar, bañarte en los lagos, hacer senderismo por la montaña o tomar el sol. En invierno, es mejor quedarse en casa y hacer una fondue”, dice.

“Desde que me incorporé a SBM Offshore tuve que hacer enormes esfuerzos por combinar idiomas. Utilizaba el inglés y el francés indistintamente con mis compañeros y jefes y ese cambio me volvía realmente loco. Llegaba a casa agotado”, recuerda. Duro afirma que en su caso “no todo ha sido fácil, pero sí me allanaron bastante el camino”.

Conciliación

“Hay algo que me encanta de trabajar de Suiza y es la posibilidad de desarrollo profesional sin descuidar demasiado la vida personal. La conciliación en este país es más real que en ningún otro”, analiza. “Hay otras que, egoístamente, no me gustan en relación a esto, por ejemplo, los horarios comerciales. Me encantaría poder ir de compras un domingo, pero es el precio que hay que pagar para que todos tengamos una vida más allá del trabajo”, dice.

“También hay que valorar la motivación con la que se trabaja aquí. No es que sea imprescindible, pero el reconocimiento te ayuda a seguir día a día. Un buen salario, un proyecto con futuro… son los elementos que cualquier trabajador desea. El trabajo soñado”.

Sin embargo también hay cosas que le indignan: “Es increíble que hoy en día las instituciones suizas no hagan nada en pro de la igualdad. Padres sin días obligatorios por paternidad [en España ya es un mes], guarderías carísimas, mujeres que se reducen la jornada o abandonan sus carreras profesionales para cuidar de sus hijos y hombres que ni se lo plantean. No creo que fomentar este modelo sea beneficioso para una sociedad y Suiza, a la cabeza en muchas cosas, debería tomárselo en serio”, opina.

Con todo ello, Luis Duro se confiesa “un bicho raro. Tuve más días de paternidad que la media [cogiendo vacaciones] y trabajo al 80% para estar con mi familia. Mi trabajo es importante, pero mi vida personal lo es más. Aquí pude hacerlo, en otro país sería imposible, pero creo que debería ser obligatorio para todos”.

×