"Los inicios en Ecuador fueron difíciles”

Heidi Burri en su casa. Birte Pedersen/latinphoto.org

Heidi Burri, originaria de Basilea, fundó un nuevo hogar hace 30 años en Ecuador. Su casa, cerca de Quito, la capital, es un paraíso para toda su familia.

Este contenido fue publicado el 06 junio 2020 - 11:00
Birte Pedersen, swissinfo.ch

Esta moderna y soleada casa con terraza en la que Heidi Burri hace sus ejercicios de yoga no tiene nada de suizo. Pero si se mira más de cerca, se notan algunos objetos típicos del país alpino: un viejo plato de frutas, un frasco desportillado de leche y encajes hechos a croché por la abuela de Heidi

A Burri le gustan los dibujos del mundialmente famoso libro de Johanna Spyri, ‘Heidi’. Birte Pedersen/latinphoto.org

En la meseta ecuatoriana, a media hora del centro de Quito, la capital del país, esta ciudadana suiza originaria de Basilea nos recibe descalza y de buen humor a la entrada de la vasta propiedad que comparte con sus dos hijos, su yerno y sus tres nietos. Heidi Burri tiene ahora 69 años y trabajó hasta los 40 como profesora y pedagoga terapéutica en su ciudad natal. En 1991 se mudó al Ecuador con su pareja y sus dos hijos de 5 y 9 años. Compraron un gran terreno a las puertas de la ciudad, plantaron árboles y construyeron su casa.

Birte Pedersen/latinphoto.org

Estrechos lazos con Suiza

Casi 30 años después, siguen su vida en su propio bosque con una amplia vista de la naturaleza, a pesar del rápido crecimiento de la ciudad. "Siempre hemos hablado el dialecto suizoalemán en casa, incluso con los nietos nacidos en Ecuador", explica Heidi Burri.

Además, los Burri han mantenido un estrecho contacto con su tierra natal y a menudo reciben visitas de Suiza. Cuando regresan a su país natal, les gusta especialmente acudir a lugares culturales como librerías, museos, teatros y cines.

Birte Pedersen/latinphoto.org

En Ecuador ama el clima, el abanico de posibilidades, la cercanía con la naturaleza, el espacio disponible y la vida sencilla, modesta y humana. "Los inicios en Ecuador fueron difíciles", recuerda. Se aplican otras reglas, por lo que un sí no es definitivo. No fue fácil de entender. Pero hoy creo que es algo bueno, porque te obliga a ser más flexible".

Heidi Burri enseña gustosa el alemán. "Y también soy muy activa como abuela", dice. “Buscamos en cada rincón de la propiedad los escondites de las hormigas".

Solamente enciende su computadora por las noches. “Hace poco descubrí el canal cultural de la televisión pública suiza SRF2 en internet”.

 

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