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Crimen y castigo La singularidad del sistema penal suizo

En Suiza, una persona que delinque por primera vez, raramente va a prisión.

En Suiza, una persona que delinque por primera vez, raramente va a prisión.

(RDB)

Ningún otro país europeo manda tan pocos criminales violentos a prisión como Suiza. Con vistas a la nueva reforma del Derecho Penal, muchos solicitan que se endurezcan las penas. Pero no todos los expertos están de acuerdo.

Tomemos como ejemplo una agresión física grave. En plena noche, un joven golpea fortuitamente a un transeúnte y lo deja seriamente herido. El caso va a juicio, el agresor es condenado, su nombre es hecho público e ingresa en prisión. ¿Correcto? En la mayoría de los países quizás sí, pero no necesariamente en Suiza.

Las leyes suizas en materia de privacidad son muy estrictas. Los medios de comunicación no pueden publicar el nombre de los convictos, salvo contadas excepciones. En 2010, según la Oficina Federal de Estadística, apenas un 7,6 % de las personas condenadas por agresiones graves terminaron tras las rejas. La mayoría recibió penas en suspenso y una multa.

Este tratamiento es diferente respecto a la mayoría de los países europeos. De acuerdo con un estudio comparativo europeo de 2006, en Suiza apenas el 9% de convictos por lesiones graves terminaron en la cárcel, contra una media del 37% en el resto de Europa.

Estas cifras provienen del Manual Europeo de Estadísticas de Crimen y Justicia Criminal. Pero el porcentaje de penas de prisión en Suiza es aún menor, desde que la revisión del Código de Procedimiento Penal que entró en vigor en 2007.

La Oficina Federal de Estadística (OFE) confirmó que había proporcionado las cifras publicadas en el manual europeo. No obstante, una portavoz de la OFE precisó que los datos no reflejan la realidad de las sentencias firmes, porque no incluyen a las personas condenadas por más de un delito.

Las cifras de la OFE muestran una gran caída en los últimos años de las condenas a prisión por crímenes violentos. Las penas privativas de libertad por delitos de violencia pasaron del 20,2 % en 2006 al 11,5% en 2010.

¿El resto de Europa no avanza con el signo de los tiempos, o Suiza peca de exceso de compasión?

Proteger a la sociedad

La opinión que prevalece entre los expertos suizos es que las penas de prisión dan pocos resultados. Se basan en la evidencia de que la cárcel no reduce el riesgo de reincidencia más que otras condenas, como multas, sentencias en suspenso o los brazaletes electrónicos.

“En lo esencial, las penas de prisión sirven para proteger a la sociedad del peligro. Eso significa que el criminal es neutralizado y se le convierte en inofensivo por medio de la reclusión. Este es el único sentido de una pena de cárcel, como yo lo entiendo”, afirma Karl-Ludwig Kunz, profesor de Derecho Penal en la Universidad de Berna.

¿Y qué hay del efecto disuasorio? “Considero que, simplemente, no existe. Hay estudios sobre disuasión que prueban que no hay tal efecto”, responde Kunz.

Igualmente, la cuestión del castigo y la retribución no satisface al profesor, quien argumenta que las víctimas no necesariamente esperan que el delincuente sufra por su crimen.

“Lo que el público realmente quiere no es un nivel específico de sanción, sino una reacción creíble por parte del Estado. La reacción puede ser perfectamente válida sin una pena de prisión”.

Un sistema inusual

El profesor de Criminología y Derecho Penal de la Universidad de Zúrich, Martin Killias, no parece de acuerdo con esta postura. En primer lugar, cree que la tendencia contra las penas privativas de libertad basadas en el margen de reincidencia es errada. Los “buenos riesgos”, o sea los delincuentes con menos probabilidades a reincidir, están sobrerrepresentados entre los que reciben sentencias alternativas, mientras que los “malos riesgos” generalmente van a parar a la cárcel.

Killias estudió los datos comparativos del manual europeo con la intención de presentar el tema a una audiencia más amplia. “Es importante que la opinión pública suiza se dé cuenta de hasta qué punto tenemos un sistema judicial inusual”.

La práctica habitual de los jueces es no dictar sentencias de prisión en el caso de delincuentes sin antecedentes penales, en la gran mayoría de casos. Las excepciones a esta regla son el asesinato u otros crímenes muy graves.

Ley y orden

La última reforma del Código Penal –que se redactó en 2002 y entró en vigor en 2007- acabó con las penas de prisión breves y favoreció el uso generalizado de multas y sentencias en suspenso.

“Los principios introducidos en el nuevo Código Penal no son desconocidos ni novedosos para otros países. Pero en ningún otro lugar las nuevas sanciones, como multas o servicios comunitarios, se extendieron a todas las infracciones criminales”, afirma Killias.

Además, los procedimientos legales en casos criminales no permiten la detención preventiva de un defendido cuyas posibilidades de ser condenado a prisión son prácticamente nulas.

En los últimos años, en Suiza ha crecido la sensación de inseguridad entre la población. De hecho, las denuncias de crímenes violentos y robos aumentaron un 16% el pasado año.

Según Killias, “los fallos” en el sistema de justicia penal han proporcionado una invitación abierta a las organizaciones criminales extranjeras y han repercutido en la Ley de Extranjería y Asilo. En noviembre de 2010, los suizos aprobaron una iniciativa popular para deportar a los extranjeros criminales.

“Un sistema que no se sostiene”

El nuevo Código Penal debe ser corregido y los cambios serán debatidos en el Parlamento el año entrante. Una cosa que busca el Gobierno es la reinstaurar las penas breves de cárcel, algo que muchos fiscales verían con buenos ojos.

En una reciente entrevista concedida a la radio suiza, Olivier Jornot, fiscal general del cantón de Ginebra, se refirió al incremento de la delincuencia en la ciudad de Calvino: “El actual sistema de multas diarias ha generado mucha burocracia y no se sostiene a largo plazo”.

El fiscal espera que se reintroduzcan “cuanto antes” las penas cortas de prisión. En su opinión, “fiscales y jueces están aplicando un sistema que realmente no es muy inteligente”.

Prison woes

A pesar de haberse hecho efectiva la medida que suspende todas las sentencias de prisión de menos de dos años, el nuevo Código de Procedimiento Penal no ha reducido la población carcelaria. El año pasado se mantenía en 6.065.

Según un reciente informe de las autoridades penitenciarias, en los próximos años habrá un déficit de 880 plazas de prisión.

Uno de los factores que explica esta situación son los reclusos con problemas psicológicos, que antes de 2007 hubieran sido ingresados en instituciones de salud mental.

La actual práctica de liberar a los presos tras cumplir dos tercios de la pena se enfrenta a una creciente resistencia. El informe habla del “nuevo fenómeno de síndrome de híper seguridad” en la sociedad.

Fuente: Informe del grupo de trabajo de las tres autoridades suizas que se ocupan de las sentencias firmes, septiembre 2012.

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Radiografía de las sentencias

Casos de crímenes violentos en adultos 2010: 6.840

Sanciones legales impuestas:

Sentencia firme de prisión (sin suspenso) 11,5%

Penas pecuniarias 14,1%

Servicios comunitarios 3,7%

Condena a prisión condicional sin multa 17,4%

Condena a prisión condicional con multa 53,3%

Fuente: Oficina Federal de Estadística

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(Traducción: Rodrigo Carrizo Couto), swissinfo.ch


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