Primero de Mayo: Protestas intramuros

Momento de identidad y reivindicaciones: discurso de la política india Annie Raja el Primero de Mayo de 2019 en Zúrich. © Keystone / Ennio Leanza

En Suiza, por primera vez en 130 años, el Día del Trabajo no puede celebrarse en la calle. La pandemia obliga a sindicatos, partidos políticos y movimientos sociales a reinventar la movilización. Las manifestaciones se desplazan a la Red.

Este contenido fue publicado el 01 mayo 2020 - 10:44

Por lo general, Suiza no es asociada a la historia del movimiento obrero, al menos a los ojos de los observadores ocasionales. Sin embargo, es quizá el único país del mundo donde el Primero de Mayo, Día Internacional del Trabajo, ha sido celebrado, aunque con altibajos, sin interrupción desde 1890.

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Por supuesto, esta larga tradición se debe menos a la fuerza del movimiento obrero helvético, aunque este no sea irrelevante, que al hecho de que Suiza se haya librado más o menos de los conflictos y agitaciones políticas que caracterizan la historia del siglo XX.

Es cierto que durante la Segunda Guerra Mundial, como recuerda el historiador Bernard Degen, las autoridades obstaculizaron de diferentes maneras la celebración del Primero de Mayo: “En Ginebra se prohibieron las manifestaciones públicas y la fiesta tuvo lugar en recintos cerrados; en otros lugares, las autoridades utilizaron la censura, incluso preventiva, de consignas y pancartas, para evitar fricciones con los regímenes fascistas de los países vecinos”.

A pesar de ello, el Primero de Mayo se festejó públicamente, aunque de manera más discreta de lo habitual.

Pero el coronavirus logró lo que lo que los patrones, los fascistas y la guerra no pudieron: en el Primero de Mayo de 2020, el silencio reinará en las calles suizas. Nada de consignas ni de discursos. Nada de música, de salchichas o de cerveza.

De la fiesta real a la fiesta virtual

En una Suiza en plena pandemia, las manifestaciones públicas están prohibidas. Por lo tanto, no se puede celebrar el Primero de Mayo en la calle. Sin embargo, y al poner al mal tiempo buena cara, los sindicatos y las organizaciones de izquierda han trasladado el Día del Trabajo al mundo virtual. La Unión Sindical Suiza (USS) ofrece una serie de reuniones a través de Internet.

Pero falta la convivialidad. Bernard Degen subraya que el Primero de Mayo siempre ha tenido dos aspectos: las reivindicaciones sindicales y políticas y el aspecto social. El hecho de reunirse, de estar juntos. Este año no será así, mientras que generalmente es una gran fiesta popular, especialmente en Zúrich.

El problema no concierne solamente el 1 de mayo y los sindicatos. En estos momentos, muchos movimientos sociales no pueden movilizar físicamente a sus seguidores y hacer que sus reivindicaciones se escuchen en las calles. Comenzando por el movimiento climático.

El 24 de abril, activistas depositaron cientos de zapatos en una plaza en Zúrich para simbolizar una protesta imposible en el marco de una manifestación climática mundial lanzada por el movimiento ecologista Friday for Future.

La gran huelga climática programada para el 15 de mayo en Suiza no podrá repetir la proeza del pasado mes de septiembre, cuando decenas de miles de personas salieron a las calles de Berna para exigir una política climática más activa. El evento tendrá lugar en línea.

“Las grandes manifestaciones son indudablemente importantes para construir la identidad de un movimiento”, señala Marc Giugni, politólogo de la Universidad de Ginebra y especialista en movimientos sociales. “Y la visibilidad y la capacidad de perturbación son decisivas para el éxito de los reclamos. Esto es a lo que los investigadores se refieren con el término inglés disruption, un mecanismo fundamental para obtener concesiones”.


Todo esto, por supuesto, es más difícil de lograr en línea. Además, Giugni recuerda que los instrumentos digitales se han convertido en fundamentales para la coordinación de los movimientos y sus manifestaciones. “Y quizás la situación actual pueda servir para renovar la acción colectiva. La capacidad de innovación táctica también juega un papel fundamental en el éxito de los movimientos sociales”.

Kai Reusser / swissinfo.ch

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