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El voto a los extranjeros frenaría xenofobia en Suiza

La heterogeneidad de la población suiza, un filtro contra actitudes extremistas.

(Keystone)

Pese a que un 50% de la población suiza tiene miedo al extranjero y que inclusive un 4% es considerado potencialmente violento, 90% de la ciudadanía rechaza el extremismo de derecha y un porcentaje igual desea el mejoramiento de las igualdades sociales.

Las estadísticas corresponden al Programa Nacional de Investigación 'Extremismo de derecha –causas y contra medidas' (PNR 40+), que a lo largo de seis años escudriñó los diversos meandros de ese fenómeno en la Confederación.

"Suiza no es menos racista o extremista (de derecha) que otros países de Europa", asentó el doctor Marcel Niggli, presidente del Comité de Dirección del PNR 40+ y catedrático de la Universidad de Friburgo, al dar a conocer el pasado 24 de febrero, en Berna, los resultados de la amplia estrategia de análisis que arrancó en 2003.

La investigación incluyó una veintena de estudios sobre diferentes aspectos de ese fenómeno: el extremismo en el futbol, en la comunicación, el rol de la escuela, la misantropía, políticas migratorias, procesos de victimización, etc.

En los antecedentes del PNR 40+ se encuentra la celebración, el 1º de agosto del año 2000, de la Fiesta Nacional Suiza. Un grupo de jóvenes vestidos de negro irrumpió en los festejos oficiales y lanzó abucheos durante el discurso presidencial.

El incidente, inédito en el país, hizo del extremismo de derecha un tema recurrente en los medios de comunicación y generó la inquietud de explorar a fondo un tema cuyos primeros estudios, a escala internacional, datan de las postrimerías de la II Guerra Mundial.

Coctel fatal

"El extremismo de derecha es fundamentalmente antidemocrático y autoritarista pero para caracterizar a una persona como de extrema derecha se requiere la combinación de esos elementos con la variable clave de la aceptación del uso de la violencia", señala el doctor Sandro Cattacin.

Sociólogo de la Universidad de Ginebra y responsable del proyecto para la vigilancia de la evolución de las actitudes extremistas en el PNR 40+, el experto analiza para swissinfo diversos resultados del programa, incluido el porcentaje, (4 puntos) en la orientación potencial al extremismo de derecha.

"Se trata de una orientación 'potencial' -subraya- porque si el 4% de la población estuviera dispuesta a salir a la calle, romper vidrios e instaurar un sistema autoritario, estaríamos en una sociedad muy maltratada. Ese 4% son potencialmente violentos, pero no lo son en realidad".

Los que sí son, añade, suman alrededor de dos mil a lo largo del país.

Ahora bien, como quedó señalado, el extremista de derecha es, por definición, antidemocrático, violento y autoritario, mientras que el valor de la democracia es muy caro a la ciudadanía helvética.

Los alcances de la democracia

"Digamos que el proceso de aprendizaje de la democracia en Suiza data de hace más de 150 años. Tenemos una buena cultura de utilización de instrumentos democráticos para resolver problemas de sociedad, y el extremismo de derecha no está en ese juego democrático que es, en efecto, extremadamente fuerte".

De hecho, asienta el experto, cabe preguntarse por qué en Suiza (país de migraciones) es tan importante ese sentimiento democrático. "La explicación que damos normalmente a este hecho está ligada a una diferenciación muy grande del país al interior del país; es decir, no tenemos una minoría y una amplia mayoría sino que tenemos muchas minorías que componen este sistema".

Minorías tradicionales, de tipo lingüístico y religioso, además de aquellas derivadas del hecho de vivir en zonas urbanas o rurales, o de los diversos estilos de vida: los ricos, los pobres, las clases medias, los trabadores industriales...

El filtro de la heterogeneidad

"Por decirlos en pocas palabras: La heterogeneidad de Suiza es el mejor filtro contra movimientos antidemocráticos que uno se pueda imaginar, porque cada uno quiere preservar una situación de salvaguarda en un contexto en el que nadie pueda imponerle nada a nadie", asienta nuestro interlocutor.

Subraya que cuanto más heterogénea es una sociedad, más abierta es a la utilización sistemática de instrumentos democráticos. Por el contrario, países más homogéneos, como España, Italia o Alemania, son más sensibles a la radicalización de una parte de la mayoría contra las minorías.

La investigación a cargo del Dr. Cattacin en el seno del PNR 40+, 'La evolución de las actitudes extremistas, xenófobas y misantrópicas en Suiza' asienta que tales posturas "no tienen nada de excepcional en Suiza, sino que se encuentran en el corazón mismo de la sociedad".

No es VS el extranjero, es VS el recién llegado

El estudio precisa que el antisemitismo concierne a un 20% de la población suiza y la islamofobia a un 30%, que 40% de los interrogados son sexistas y la mitad tiene miedo a los extranjeros.

Inquirido sobre si se podía establecer un comportamiento xenofóbico con respecto a las nacionalidades, nuestro interlocutor responde que ese es un aspecto complejo. No obstante, se pudo establecer que hace algunos años, por ejemplo, en el imaginario de la mayoría de los encuestados la palabra "extranjero" era asociada a personas procedentes de la ex Yugoslavia.

Puntualiza que actualmente esas actitudes se centran en las personas de piel negra, que sufren actos racistas de tipo violento, mientras que en los años 60, por ejemplo, el rechazo se focalizaba en los italianos.

"Es decir, el blanco de esas actitudes puede cambiar. De hecho, si vemos la historia, no es el extranjero en sí, sino en cierta forma, el recién llegado, que está en una posición social muy débil, el que se convierte en el blanco de actos racistas o de actitudes racistas", destaca el investigador.

Dar el voto a los extranjeros

Con respecto a las medidas que convendría aplicar para poner coto a ese tipo de posturas, el sociólogo subraya la importancia de que los padres de familia fomenten el respeto de los niños hacia personas diferentes y favorezcan la interacción social. Se refiere igualmente a una institución de importancia capital en este, como en tantos otros procesos: la escuela.

"La escuela, evidentemente, debe enseñar la democracia, enseñar a respetar las diferencias. Eso forma parte, yo creo, de tareas más importantes que ser fuertes en Pisa. Con frecuencia yo me digo que más importante que tener buenas notas en matemáticas, es tener ciudadanos inteligentes que tengan confianza en el otro y que sean capaces de dialogar".

Asimismo, destaca la pertinencia de otorgar el voto a los extranjeros como forma de combatir la xenofobia. Esa medida ya fue aplicada en Ginebra. "Los discursos de los partidos políticos cambian desde el momento en que los extranjeros devienen electores potenciales", concluye.

swissinfo, Marcela Águila Rubín

Contexto

El Programa Nacional de Investigación 'Extremismo de derecha –causas y contra medidas' (PNR 40+), fue lanzado en 2003, por mandato del Gobierno suizo y sus resultados anunciados el pasado 24 de febrero.

La amplia estrategia de estudio, que incluyó una veintena de investigaciones y en la que participaron expertos de diversas instituciones helvéticas, contó con una subvención de 4 millones de francos.

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Medidas y medios

Desde los inicios del año 2000, han sido aplicadas, con el apoyo del Ministerio del Interior, medidas antirracismo relativamente modestas y poco conocidas.

Junto a esas actividades, inscritas en la política suiza, se encuentra el compromiso cívico en el espacio público para denunciar abusos.

Esos movimientos antirracistas se han incrementado en los últimos 15 años.

Por el lado contrario, detrás del riesgo de aumento del extremismo se encuentran macro políticas de agrupaciones de derecha.

Los partidos de derecha, los partidos populistas, juegan con el fuego del racismo y utilizan la figura del otro para hacer campaña, sin salir del espacio democrático.

Con su actitud, en cierto modo, dan una cierta legitimación a grupos que pueden hacerse violentos.

Los medios de comunicación suelen utilizar los hechos relacionados con actitudes extremistas con un objetivo más comercial que informativo.

Como espejos de la sociedad, los medios no pueden soslayar ese tipo de informaciones, pero deben darles un tratamiento adecuado que permita clarificar los hechos y contribuir a un debate sobre los valores sociales.

Fuente: Dr. Sandro Cattacin

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Cifras

Entre 2000 y 2005, uno de cada 10 jóvenes había estado confrontado a la violencia de la extrema derecha o había sido amenazado por jóvenes de extrema derecha al menos una vez en el curso de su adolescencia.

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