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Escándalos en el fútbol FIFA: las reformas crean oposición y enorme apoyo

Mark Pieth afirma que su equipo lucha por conseguir una mayor independencia en el Comité Ejecutivo de la FIFA.

Mark Pieth afirma que su equipo lucha por conseguir una mayor independencia en el Comité Ejecutivo de la FIFA.

(Keystone)

La Federación Internacional del Fútbol (FIFA) ha decidido luchar contra la sombra de corrupción que pesa sobre ella, siguiendo las recomendaciones del experto suizo Mark Pieth, que asesora a la organización en materia de buena gobernabilidad.

Tras una serie de escándalos, el presidente de la FIFA, Sepp Blatter, acude al  profesor de Derecho en la Universidad de Basilea, Mark Pieth, y le nombra responsable de la Comisión Independiente de Gobernabilidad de la FIFA (CIG).

La comisión de 13 miembros –integrada por renombrados especialistas en anticorrupción y expertos en derecho, junto a tenedores de apuestas del fútbol–, funciona desde hace aproximadamente un año.

El panel de Pieth presentó el pasado mes de marzo su primer conjunto de propuestas a la comisión rectora de la FIFA. Ese informe ha hecho que los 209 países miembros del organismo mundial del fútbol aprueben varios cambios, entre ellos la inclusión de una moderna Corte bicameral de Ética que procese y juzgue los casos de corrupción pasados y futuros.

La CIG ya tiene preparado un segundo grupo de propuestas para definir las nuevas estructuras de gobernabilidad que los miembros de la FIFA votarán el próximo mes de mayo en Isla Mauricio.

swissinfo.ch: ¿Cuáles son las que más resistencia enfrentan en este segundo grupo de propuestas?

Mark Pieth: Hay cierta resistencia a cosas como son el límite de edad y los datos concretos para determinar el tiempo de ejercicio en un cargo. Pero actualmente estamos inmersos en el regateo político sobre dos asuntos en los que creemos firmemente.

El verdadero reto es que algunos miembros del Comité Ejecutivo no son elegidos en un congreso, sino por las confederaciones y enviados luego a servir en el comité. El desafío es si podremos conseguir que la institución actúe de acuerdo con el merecimiento de esas personas. Tal como se hace en cualquier empresa multinacional.

Nosotros consideramos asimismo que hace falta un elemento de independencia sólido en el Comité Ejecutivo, a semejanza de los directivos autónomos en una junta directiva. Ese es un gran paso para ellos.

En este ámbito es donde ahora estamos luchando. Ellos oponen básicamente el argumento de que si uno fuera gobierno le gustaría contar con gente del exterior. Se ven más como un gobierno que como una empresa multinacional.

swissinfo.ch: Usted ha dicho que en el Comité Ejecutivo hay resistencia de un grupo de ancianos a los que disgustarían particularmente esas reformas.

M.P.: Esa es mi impresión. El señor Blatter ha dicho que estoy completamente equivocado. Como es lógico, espero que tenga razón. Yo tengo otra impresión y tal vez estoy equivocado.

swissinfo.ch: ¿Hay mucho apoyo a sus reformas dentro del mundo del fútbol?

M.P.: Hay resistencia, pero también bastante apoyo. Cuando estuve en el Congreso de la FIFA en Budapest, en mayo pasado, mucha gente se acercó a darme la mano y a decirme: tarea magnífica, siga haciéndola.

Una mitad de la CIG son miembros del mundo del fútbol: jugadores, representantes de clubes, ligas y directivos de asociaciones, periodistas deportivos y un representante de los patrocinadores.

Al interior de la FIFA existen las denominadas taskforce (equipos de trabajo). La de Estatutos, que preside el director ejecutivo Theo Zwanziger, es posiblemente la más importante en la actualidad. Todas son de absoluto apoyo.

swissinfo.ch: Usted da a entender que Sepp Blatter es una figura importante en el proceso de reformas. ¿Por qué se lo ve de repente tan entusiasmado con la reforma?

M.P.: La gente ha preguntado en varias ocasiones: ¿No sería preferible tener un equipo completamente nuevo y empezar de cero? Si fuimos capaces de dejar de jugar fútbol durante dos años para reconstruir el mundo del balompié y hacerlo más atractivo. Pero estamos reedificando la institución mientras sigue funcionando. Es como renovar una casa mientras la seguimos habitando.

Hasta ahora nadie se ha interesado en una reforma ética fundamental, y temo que si ahora se produjera un cambio de liderazgo dejaría de haber el mismo apetito por la reforma y tendríamos que esperar otros diez años para el cambio.

swissinfo.ch: Usted es especialista en anticorrupción, ha tratado casos de blanqueo de dinero, crimen organizado y confiscación de capitales. ¿Hay comparación con su labor en la FIFA?

M.P.: En el pasado he tratado siempre con organizaciones bajo algún tipo de control o supervisión estatal. Aquí el problema es que estamos en autorregulación completa, hasta tal punto que el regulador suizo, la Oficina Federal del Deporte -que en la práctica no merece la denominación de regulador- no ha hecho nada para regular.

Es con la publicación del nuevo informe (Corrupción y Amañamiento de Partidos) que recién comienza a asumir su cuota de responsabilidad.

swissinfo.ch: ¿Puede precisarnos qué piensa del nuevo informe suizo sobre las federaciones deportivas?

M.P.: Creo que va en la buena dirección y el informe está bien redactado, pero tengo mis reservas en cuanto se refiere a su postura abierta a la autorregulación.

Me hubiera gustado que fueran más exigentes en ese punto. Podrían decir sencillamente: Si usted no cumple las siguientes normas mínimas, no obtiene la exención tributaria.

swissinfo.ch: Los medios tienden a poner el centro de la atención en la FIFA y el COI. Pero ¿qué pasa con las más de 60 federaciones en Suiza? ¿Tienen también problemas de corrupción?

M.P.: Hay preocupaciones sustanciales. Esa es otra razón de por qué el Gobierno suizo debería asumir su responsabilidad. Hoy tenemos la suerte de que la FIFA sea una organización en movimiento. El COI ya viene dando pasos en ese sentido y esperamos que continúe haciéndolo. La UEFA hizo bastante en el pasado.

Pero en el resto no está pasando mucho. En definitiva hace falta ejercer presión, y al decirlo pienso en el voleibol y el balonmano. Sus federaciones actuarán solo si el Gobierno exige cambios.

En conjunto, todas esas organizaciones deportivas representan un riesgo sustancial para la reputación de Suiza.

Acusaciones de corrupción

En el año 2008, un caso judicial en Zug implica, sin nombrarlos, a directivos de la FIFA en un escándalo de soborno multimillonario relacionado con la quiebra de la empresa de marketing deportivo ISMM-ISL. Las identidades de esas autoridades no son reveladas tras un arreglo financiero del caso.

En el 2010, los directivos de las Confederaciones de Nigeria y de Oceanía son suspendidos, junto con otras autoridades de la FIFA, por presunto soborno en la votación que concedió las sedes del Mundial de 2018 y 2022 a Rusia y Qatar, respectivamente.

En junio de 2011, el suizo Sepp Blatter es reelecto presidente de la FIFA para un cuarto periodo. Su adversario, Mohamed bin Hamman, es sancionado luego con la pena de proscripción vitalicia, tras ser procesado y reconocido culpable de soborno. Jack Warner, uno de los vicepresidentes de la FIFA, es también acusado de corrupción y renuncia al cargo.

En octubre de 2011, la FIFA anuncia la formación de cuatro equipos de trabajo (taskforce) encargados de revisar los Estatutos de Ética,  Transparencia y Cumplimiento y su aplicación en el próximo Mundial de 2014.

En diciembre de 2011, Mark Pieth,  presidente de la Comisión Independiente de Gobernabilidad, recomienda medidas para limpiar la FIFA. Aunque el informe de Pieth cubre únicamente la futura administración de la FIFA, Blatter promete en marzo de este año autorizar a la organización para que la comisión de ética examine todas las acusaciones “creíbles” sobre corrupción pasada.

El 12 de julio de 2012, el Tribunal Federal de Suiza, la más alta instancia judicial del país, ordena la liberación de documentos con los nombres de antiguos directivos de la FIFA que hayan aceptado sobornos. El antiguo presidente de la FIFA, Joao Havelange, y el ex ejecutivo del fútbol brasileño, Ricardo Teixeira, aparecen en el documento.

La Comisión de Ética de la FIFA –constituida en junio de 2006 para examinar las informaciones de los medios sobre presunta corrupción en el entorno del deporte-, se divide a principios de 2012 en una comisión investigadora y otra judicial. Michael García y Joachim Eckert son nombrados el 17 de julio para presidirlas.

García estaría analizando los procedimientos de puja empleados en la concesión de las sedes del Mundial de 2018 y 2022 a Rusia y Qatar, respectivamente, así como la relación entre la FIFA y la empresa de marketing ISMM-ISL.

Fin del recuadro


(Traducción: Juan Espinoza), swissinfo.ch


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