Europa no sabe qué hacer con sus vacunas

Una cadena de producción de vacunas en Sanofi, cerca de Paris. Keystone

Suiza utilizó también sólo una parte de los millones de vacunas previstas contra la gripe A/H1N1. Algunos países europeos inician negociaciones para reducir sus pedidos al tiempo que las empresas farmacéuticas registran bajas en sus ventas.

Este contenido fue publicado el 06 enero 2010 - 18:52

Presentados como los grandes ganadores de la pandemia, los laboratorios pueden despedirse de la venta a Francia de 50 millones de dosis de vacunas.

El lunes (04.01) por la noche, París, que había encargado 94 millones de dosis al principio de la epidemia por un importe total de 869 millones de euros (1,3 millones de francos), convenía que una dosis única es suficiente para proteger a las personas vacunadas.

La cancelación consecuente concierne sobre todo a los laboratorios británico GlaxoSmithKline (GSK) y francés Sanofi Pasteur.

Pero el grupo basiliense Novartis sufrirá también las consecuencias económicas. Un portavoz anunció el martes (05.01) que el grupo evaluaría “caso por caso” las solicitudes de los Gobiernos que desean cancelar sus pedidos “en el marco de acuerdos contractuales que obligan a todas las partes”.

El mes pasado, Suiza, España, Alemania y los Países Bajos decidieron revisar los pedidos de vacunas a las empresas farmacéuticas, y si el ejemplo de Francia se reprodujera, habría un impacto económico considerable.

Una mina de oro

Pero aun cuando las previsiones de los analistas son a la baja, la pandemia se habría convertido en una mina de oro para los empresas farmacéuticas.

GSK sería el mayor beneficiario, según los analistas, con ventas anticipadas de 3,7 mil millones de francos suizos hasta finales del primer trimestre de 2010. Para Sanofi, las previsiones se ascienden a 1,1 mil millones de francos, mientras que Novartis espera una progresión de entre 268 y 468 millones.

“A más largo plazo, la capacidad excedente de las vacunas debería limitar las posibilidades de extensión de la gripe A/H1N1”, indican los analistas de Morgan Stanley. Por su parte, un asesor de Arthur D. Little destaca que tras la cancelación de sus pedidos por parte de Francia, “es poco lo que las empresas dejan de ganar”.

Según sus estimaciones, la decisión francesa costó 224 millones de euros (333 millones de francos) a GSK, 69 millones a Sanofi-Pasteur y 65 millones a Novartis. En comparación, los tres grupos registraron en 2008 un volumen de negocios de alrededor de 30 mil millones de euros cada uno.

Vender o donar las existencias

Suiza, por su parte, pidió 13 millones de dosis para una población de 7,7 millones de habitantes. Negoció con GSK y Novartis por un total de 84 millones de francos suizos.

Ya para mediados de diciembre, el Consejo Federal (Gobierno) anunciaba su intención de donar a la Organización Mundial de la Salud (OMS) o de vender a otros países 4,5 millones de dosis excedentarias. Una estrategia dictada por el hecho de que el clímax de la epidemia había pasado entonces en el país.

De hecho, sólo fue utilizada una pequeña parte de los 13 millones de dosis encargadas por Suiza. Los excedentes restantes se almacenan actualmente en la farmacia del Ejército, en instalaciones de mayoristas en medicamentos o de los productores. Si la Oficina Federal de la Salud Pública (OFSP) no está aún en condiciones de decir cuántas personas se vacunaron, el cantón de Berna, por ejemplo, estima esa cifra en 13 a 15% de la población.

“Se realizan negociaciones con el fin de vender o donar nuestras existencias”, confirma Jean-Louis Zurcher. El portavoz del OFSP declina sin embargo revelar los nombres de posibles países interesados o si Suiza, imitando a Francia, está en negociaciones con empresas farmacéuticas para cancelar sus pedidos o retornas sus excedentes. “Se invirtió mucho dinero en estas vacunas, ciertamente, pero la situación de la pandemia habría podido ser mucho más grave”, subraya.

“Escándalo médico del siglo”

En otras partes de Europa la situación es la misma. Alemania, por ejemplo, renegocia los pedidos hechos al principio de la pandemia de gripe. El jueves, Berlín va a establecer discusiones con GSK para tratar de reducir a la mitad el precio de los 50 millones de dosis de Pandemrix aún pendientes.

En noviembre, los Países Bajos habían anunciado su pretensión de revender 19 de los 34 millones de dosis encargadas. España pretende también ubicar sus excedentes de vacunas, pero, contrariamente a otros países, habría incluido en sus contratos con GSK, Sanofi-Aventis y Novartis una cláusula que le permitiría devolver las vacunas a su fabricante en caso necesario.

En Francia, como en otros países, el manejo de la pandemia genera un cierto descontento político. Los Estados miembros del Consejo de Europa acaban de solicitar una investigación con el fin de esclarecer la influencia ejercida por los grupos farmacéuticos sobre la campaña global en torno a la gripe A/H1N1. Su pedido daría lugar a un debate urgente en la asamblea de enero.

Médico y diputado alemán en el Consejo de Europa, Wolfgang Wodarg, también presidente del Comité de Salud del Parlamento Alemán y del Consejo de Europa, no esperó los resultados de la investigación para criticar la actitud de la OMS, demasiado sujeta a las industrias farmacéuticas, y para denunciar “uno de los mayores escándalos médicos del siglo.”

Simon Bradley, swissinfo.ch y agencias
(Traducción y adaptación: Marcela Águila Rubín)

Estadísticas

La gripe A/H1N1 parece haber alcanzado su clímax en Europa occidental.

En Suiza, el número de casos continúa disminuyendo. A finales de diciembre había 418 casos confirmada; es decir, 1600 menos que un mes antes.

Desde julio de 2009, hubo en total 12. 826 casos confirmados; 430 personas han sido hospitalizadas, entre las cuales 77 en cuidados intensivos. Se registraron 13 decesos vinculados con esa enfermedad.

Pero la epidemia continúa extendiéndose en otros países. El virus actualmente es muy activo en Grecia, Polonia, Bulgaria, Serbia, Ucrania y Rusia, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La gripe A/H1N1 afectó a 208 países y territorios, según la OMS, que la calificó de pandemia en junio pasado. Oficialmente, el virus causó la muerte de por lo menos 12.220 personas.

Sin embargo, el balance de las defunciones seguramente es mucho más elevado y para establecerlo de manera definitiva habría que esperar unos dos años, según la OMS.

La directora general de la OMS, Margaret Chan, declaró la semana pasada que la pandemia llegaría a su fin en un lapso de 6 a 12 meses.

End of insertion

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Compartir este artículo