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Federaciones deportivas Tarjeta roja a la corrupción

Suiza, donde tienen sede 65 organizaciones deportivas internacionales, quiere actualizar su legislación en materia de corrupción. Los planes del Gobierno para combatir el fenómeno han tenido una buena acogida. Pero algunos temen que no sean suficientes.

En un informe publicado el pasado 7 de noviembre, la Oficina Federal del Deporte concluye que las medidas que han adoptado las federaciones deportivas internacionales son “insuficientes”. Y les pide que “refuercen sus instrumentos de lucha”.

Federaciones deportivas

Hoy, 65 federaciones u organizaciones deportivas internacionales tienen sede en Suiza.

La mayoría se han establecido en el cantón de Vaud, entre ellas el Tribunal Arbitrario del Deporte, la UEFA y las Federaciones Internacionales de Gimnasia, Ciclismo y Voleibol.

Otras que tienen sede en suelo helvético son la FIFA (Zúrich), así como las Federaciones Internacionales de Baloncesto (Ginebra), Balonmano (Basilea), Hockey sobre hielo (Zúrich) y Esquí (Oberhofen, cantón de Berna).

El atractivo de Suiza se debe a su ubicación geográfica, mano de obra altamente cualificada, estabilidad política, neutralidad, seguridad, calidad de vida, así como condiciones fiscales y legales favorables.

Las instancias deportivas establecidas en Suiza tienen un estatuto de asociación que no las obliga a registrarse ante el Estado ni a hacer públicas sus cuentas.

Las asociaciones reciben descuentos fiscales y gozan de un marco legal que les permite operar sin intervención del Estado. Tampoco están sometidas a las leyes anticorrupción suizas.

Un estudio de 2007 reveló el impacto económico que tenían las instituciones deportivas internacionales: 1.400 empleos e ingresos anuales solo en el cantón de Vaud.

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El documento de 70 páginas considera que los órganos directivos de esas federaciones deben poner orden en sus filas a través de la creación y armonización del sistema de buena gobernanza. Por su parte, el Estado debe adaptar el marco legal de manera que los casos de corrupción puedan ser tratados más eficazmente y, simultáneamente, estrechar la cooperación internacional.

“La integridad del deporte no es lo único que está en juego”, indica el Gobierno en un comunicado, “sino también la imagen de Suiza, que alberga las sedes de numerosas federaciones deportivas internacionales”.

En la perspectiva de una candidatura helvética a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022, el ministro del Deporte Ueli Maurer ha desplegado una estrategia de “tolerancia cero” con la corrupción.

Carlo Sommaruga, diputado socialista y autor de una iniciativa parlamentaria (2010) sobre la corrupción en el deporte, se dice satisfecho. “Estoy contento de que las autoridades hayan realizado un amplio estudio cuyas conclusiones demuestran que la corrupción y los partidos amañados son problemas recurrentes que repercuten negativamente en la imagen del deporte. Pero lo más importante es actuar”.

El diputado de la Unión Democrática del Centro (UDC, derecha conservadora), Roland Büchel, que ha presentado una moción para solicitar medidas contra la corrupción en el deporte, se muestra menos optimista.

“Hemos perdido un año y este informe no es lo suficientemente contundente. De manera general, la parte consagrada a la corrupción no está tan bien tratada como la que se refiere a los partidos amañados”, lamenta Büchel. Y el apartado que se refiere a la Federación Internacional del Fútbol, agrega, “parece escrita por el departamento de prensa de la propia FIFA”.

Medidas legales

Los juristas de la Oficina Federal del Deporte y del Ministerio de Justicia estudian las modificaciones legislativas que solicita el informe. Actualmente, los tribunales helvéticos solo pueden tratar casos de corrupción privada tras previa denuncia.

La idea consiste en cambiar la ley para que, en virtud del Código Penal, estos delitos se persigan de oficio. Es una de las recomendaciones que ha formulado el Grupo de Estados contra la Corrupción (GRECO) del Consejo de Europa.

Los expertos en Derecho examinan, además, de qué manera los miembros de las organizaciones deportivas pueden ser sometidos a las leyes anticorrupción. En octubre pasado, tres futbolistas suizos implicados en uno de los mayores escándalos de apuestas amañadas en Europa fueron absueltos. No hubo condena, ya que el Derecho Penal suizo no reconoce el delito de fraude deportivo.

Otra prioridad es revisar la legislación de loterías para luchar contra las apuestas ilegales y el amaño de partidos.

Los juristas disponen hasta fines de 2013 para presentar soluciones que, posteriormente, serán debatidas en el Parlamento.

Posible oposición

Los observadores parten del principio de que las probabilidades de que las federaciones deportivas se opongan a tales modificaciones legislativas son mínimas.

“El único medio para esquivarlas es establecer su sede en otro país. Pero les costaría encontrar uno que los hospede mejor que Suiza”, sostiene Jean-Loup Chappelet, profesor del Instituto de Altos Estudios en Administración pública (IDHEAP), en Lausana.

“Hay un riesgo de que se instrumentalice el debate para lentificar un proceso que es inevitable”, advierte Carlo Sommaruga.

Vasto alcance

Mark Pieth, experto suizo en la lucha contra la corrupción y presidente de la Comisión Independiente de Gobernanza de la FIFA, que asesora actualmente a los órganos directivos del fútbol mundial para limpiar su imagen, se felicita del informe. No obstante, teme que las autoridades adopten medidas demasiado extensas que comprometan los objetivos deseados.

“Necesitamos una norma que se aplique a los funcionarios del deporte. Personalmente, hubiera preferido medidas que se limiten a las 65 federaciones deportivas internacionales con sede en Suiza”, afirma.

Mark Pieth desea, además, que las autoridades hagan más en materia de regulación. “En el caso ideal, un concepto de esa índole debe incluir reglas financieras, deontológicas y normas de conflicto de intereses. Y al  no poder aceptar federaciones que no cumplan estos requisitos, dejarían de constituir un riesgo para Suiza. Es similar a lo que ocurre en el sector bancario”, precisa.

Críticas contra el estatuto

De todos modos, el nuevo informe representa un cambio de rumbo radical para las autoridades helvéticas que, según algunos observadores, hasta ahora han sido demasiado condescendientes con las federaciones internacionales establecidas en el país alpino.

Con base en su estatuto de simple asociación, las federaciones pueden gestionar tranquilamente sus asuntos sin tener que rendir cuentas al Estado.

“No es normal que organizaciones deportivas multimillonarias gocen del mismo estatuto que cualquier asociación de yodel de un pueblo”, denuncia Roland Büchel.

En los últimos diez años, se han multiplicado las presiones para atajar la corrupción en el deporte. “Hasta el año 2000 estaba permitido todo: sobornos o comisiones ocultas. Estas prácticas no eran ilegales ni en Suiza ni en ningún sitio”, puntualiza Chappelet.

“Pero desde 2000, la Organización para la Cooperación Económica (OCDE), el Consejo de Europa y Naciones Unidas han decidido aplicar nuevas reglas. Y Suiza no tiene más remedio que cambiar”.

Resto de Europa

Las medidas adoptadas en el resto del Viejo Continente para asegurar la integridad del deporte no son uniformes.

En la mayoría de los países, las infracciones están reguladas por los principios generales del Derecho Penal (por ejemplo en Alemania, Austria, Bélgica y Finlandia).

Algunos han incluido disposiciones específicas para el deporte en sus Códigos Penales (como Francia, España o Bulgaria) o han promulgado leyes del deporte (como Chipre, Grecia o Polonia).

Italia y Malta se han dotado de una legislación específica para las infracciones penales en el ámbito del deporte.

 Fuente: Informe de la Oficina Federal del Deporte


Traducción: Belén Couceiro, swissinfo.ch


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