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Sindicalistas y 'Sin Tierra' de Brasil, denuncian represiones

Una lucha histórica por el agro. MST

Con el objetivo de defenderse de las agresiones de los aparatos represivos que subsisten en Brasil, a pesar del gobierno democrático del presidente Lula (Luis Inácio da Silva), los movimientos sociales brasileros lanzaron una contra ofensiva internacional desde Ginebra y Washington.

Este contenido fue publicado el 15 noviembre 2009 - 10:00

João Paulo Rodrigues, representante del MST (Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra) habla a swissinfo.ch de la estrategia.

Una misión brasilera integrada por el dirigente del MST y los delegados de las seis más importantes centrales sindicales brasileras, viajó a Ginebra para entrevistarse con funcionarios de primer nivel de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), incluyendo a Juan Somavía, su director general.

Días más tarde, Rodrigues se reunió en Washington con directivos de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA).

La denuncia es precisa: "...la represión a los movimientos sociales, en particular al MST, expresa el irrespeto a la Constitución Federal y al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales".

João Paulo Rodrigues, miembro de Coordinación Nacional del MST dialogó con swissinfo sobre esta iniciativa internacional.

swissinfo.ch : Es difícil entender que los movimientos sociales y gremiales sean reprimidos en un país cuyo presidente, justamente, es un ex dirigente sindical. ¿Cómo se explica esta realidad contradictoria?

João Paulo Rodrigues: El MST vive una situación muy difícil. Porque al mismo tiempo que tenemos un Gobierno, el de Lula (Luiz Inácio Lula da Silva), que no reprime al movimiento social, nos confrontamos a un conjunto de aparatos e instrumentos del Estado brasilero que continúan con la vieja práctica de reprimir, y no aceptan que las organizaciones del movimiento popular o sindical tengan autonomía tanto en la movilización como en la organización de su base.

swissinfo: ¿Puede darnos ejemplos concretos que fundamenten su denuncia?

JPR: Me refiero, por ejemplo, al Poder Judicial; y al Ministerio Público tanto a nivel federal como estatal, con poder para investigar y criminalizar a los movimientos sociales, sean urbanos o rurales. Y que abren permanentemente procesos. También al Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) que es un órgano parlamentario de mucho poder. Sin olvidar, además, a muchos de los principales medios de comunicación, que, a su modo, criminalizan también a los movimientos populares.

swissinfo: ¿En qué consistió su misión en Ginebra y Washington?

JPR: En denunciar en importantes espacios internacionales esta situación preocupante y promover una activa presión internacional para asegurar, sobre todo, la libertad de organización de los trabajadores. Fuimos muy bien acogidos por nuestros interlocutores. En Ginebra, por el mismo director general de la OIT que nos expresó su preocuación. Es importante que nuestros movimientos sean realmente reconocidos y respetados por el Estado brasilero. Un buen funcionamiento de la democracia debe respetar la libre organización y movilización de los trabajadores.

swissinfo: Hace algunos años su movimiento hablaba más de la represión militar contra el MST. Ahora denuncia métodos jurídicos-institucionales ¿Hay un cambio de matices?

JPR: En nuestro caso percibimos una combinación de métodos. Hay Estados, como Sao Paulo o Río Grande del Sur, donde hay una represión militar de parte del mismo Estado.

En otros lugares, como Pernambuco y Pará, el principal instrumento represivo son las milicias armadas de empresas privadas ligadas al agro-negocio.

En las últimas semanas, otro hecho especialmente preocupante, es la instalación de una Comisión Parlamentaria, propuesta por la bancada rural, los grandes terratenientes, los más atrasados, para investigar al MST.

Lo que más nos preocupa es que esta escalada represiva se da a pesar de que nosotros, como movimiento, no hemos modificado ni radicalizado nuestros métodos de lucha, incluso si no hemos sido beneficiados por la reforma agraria.

swissinfo: Vista desde el exterior, en sí misma, una Comisión de Investigación Parlamentaria (CPI) no sería un instrumento anti-democrático o ilegal. ¿Por qué la preocupación del MST que lo siente como una agresión?

JPR: El problema es que constituye ya la tercera CPI que investiga al MST en los últimos cuatro años. Se convierte en una especie de vidriera ideológica, aprovechada también por los medios de comunicación, para enjuiciar al MST ante la sociedad.

No tememos para nada que nos investiguen. Ya las dos Comisiones anteriores no pudieron probar ni un solo acto incompatible con la democracia. Tenemos 25 años de existencia y nunca pudieron acusarnos de nada antidemocrático. Pero insisto, esa CPI implica un desgaste político ante la sociedad. Pareciera que el MST debe estar permanentemente demostrando su inocencia.

swissinfo: ¿Cómo se explica esta insistencia en investigarlos?

JPR: Es evidente que el objetivo no es sólo desgastar al MST sino a nuestra propuesta-reivindicación de Reforma Agraria.

swissinfo: ¿Qué relación tiene esta situación con la etapa pre-electoral?

JPR: 2010 será año de elecciones, pero también de movilizaciones sociales, ocupación de latifundios improductivos, exigencia al Gobierno para que las tierras improductivas sean destinadas a la reforma agraria. Y en el marco del debate electoral se pondrán de relieve, en el plano político, dos proyectos básicos y confrontados que están ligados a dos visiones o programas de nación.

El de los patrones rurales, que defiende el latifundio. Y el nuestro, a favor de una agricultura familiar, de asentamiento. Hay estudios que demuestran que nuestro modelo es mucho más productivo y más económico, sustentable y ecológico. En ese sentido, la actual criminalización del movimiento social, tiende a parar las movilizaciones sociales, a ponernos a la defensiva.

swissinfo: Imposible finalizar este diálogo sin tratar de comprender mejor el papel del presidente Lula en esta situación tan ambigua del Estado hacia los movimientos sociales...

JPR: Ese es el término: ambigüedad. El Gobierno Lula impulsa una política seria de no criminalizar a los movimientos sociales. Pero peca en no realizar la reforma agraria. Hay un dicho en Brasil que sostiene: "El Gobierno Lula es nuestro amigo pero es también amigo de nuestros enemigos". El mismo grupo que propuso la Comisión de Investigación Parlamentaria contra nosotros, está entre los aliados del Gobierno.

Otro elemento importante. El Gobierno Lula invirtió 15 billones de reales (ndr: 7 billones de francos suizos) para apoyar a la agricultura familiar y de asentamiento, lo que es un monto considerable. Pero al mismo tiempo, destinó 90 billones para los grandes propietarios. ¡Seis veces más! Esperamos que el 2010, último año de su gestión, el Gobierno invierta esas prioridades para priorizar las familias acampadas que son 90 mil sin tierra en Brasil.

Sergio Ferrari, swissinfo.ch, Ginebra

Contexto

João Paulo Rodrigues de 30 años, es hijo de asentados. Desde pequeño hace parte del Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra (MST). Durante varios años se responsabilizó del sector juvenil del MST. Actualmente es uno de los miembros de la Coordinación nacional colegiada de ese movimiento y dirige la oficina del secretariado nacional del MST ubicada en San Pablo.

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MST

El MST brasilero es uno de los movimientos sociales más consolidados de América Latina.

Forma parte de la Vía Campesina, plataforma internacional que aglutina organizaciones de pequeños y medianos campesinos, trabajadores rurales, mujeres del campo etc.

En Suiza, la organización UNITERRE, integra dicha plataforma internacional.

Vía Campesina ha establecido el 17 de abril de cada año como la "Jornada Mundial de luchas campesinas" en memoria de esa fecha, en 1996, cuando 19 campesinos del Movimiento sin Tierra de Brasil fueron asesinados por milicias paramilitares en Eldorado dos Carajás, Estado de Pará.

La principal reivindicación del MST es la Reforma Agraria, aunque aboga también por una sociedad globalmente más justa.

Muchos de sus dirigentes provienen de las Comunidades Eclesiales de Base de Brasil y de los sectores ligados a la Teología de la Liberación.

Históricamente promueve muchas iniciativas y acciones junto con la Pastoral de la Tierra y las demás pastorales sociales de la Conferencia de los Obispos católicos de ese país sudamericano.

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