Navigation

Un viaje por la carretera más larga del mundo

Paisaje montañoso mexicano. Frei/Rickenmann/Frei

25.750 kilómetros de longitud: la Panamericana atraviesa el continente americano desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Tres jóvenes suizos recorrieron la ruta original de esta vía, cerca de 13.000 kilómetros, y reflejaron en el documental ‘Panamericana’ la polifacética vida y mentalidad de los latinoamericanos.

Este contenido fue publicado el 04 junio 2011 - 10:00
Rosa Amelia Fierro, St. Gall, swissinfo.ch

Entre el punto de partida - Laredo (México) - y la meta – Buenos Aires-, doce países, Severin Frei, su hermano Jonas y Thomas Rickenmann, todos del cantón San Gall, encontraron las más diferentes historias de vida, destinos, expectativas y esperanzas.

“Nuestro documental no muestra atracciones turísticas sino la vida cotidiana, momentos auténticos, espontáneos, cercanos, conmovedores, bellezas naturales, la riqueza y la pobreza”, dice Severin a swissinfo.ch

La aventura de tres meses comenzó en mayo 2009 en Texas (EEUU), donde compraron por 10.000 dólares un microbús “que a menudo sirvió de hotel, fue la gran inversión”, cuenta Jonas.

Por lo demás, refieren, su presupuesto fue ínfimo: “no es posible algo así con menos dinero”. Igualmente mínimo fue el equipo: una cámara profesional con alta resolución. A cambio contaban con el español de Severin, quien fungió de traductor y ‘mediador intercultural’.

La navaja suiza, ‘un arma ilegal’

Severin sabía que la familia importa mucho al latinoamericano. Y a este valor apeló en Oaxaca (México), cuando la policía confiscó sus pertenencias, incluso la navaja suiza, aduciendo que era un ‘arma ilegal’. “Inventé un par de cosas, que era un regalo tradicional de los parientes. Al final nos devolvieron todo y hasta nos ofrecieron protección”.
 
“Comíamos en la calle, mucha fruta, soy vegetariano. A Jonas le bastaba un ‘fast-food’. No hubo tiempo para el disfrute, a veces dormíamos solo 5 horas”, recuerda Severin.
 
En la multicolor Guatemala, los jóvenes filmaron campesinas cruzando un riachuelo... con zapatos de tacón alto, vestidas tradicionalmente y con un moderno teléfono móvil o portando en la cabeza cajas con huevos... en perfecto equilibrio.
 
El Salvador: en el lago Coatepeque los suizos se sintieron de vacaciones por única vez durante el viaje. Sino estuvieron entrevistando a policías: “Es un trabajo peligroso, uno arriesga su vida las 24 horas y toda la vida. Uno se jubila, pero para el delincuente sigue siendo policía”.
 
En Honduras pagaron un soborno en la aduana. “Nos pidieron la licencia original del vehículo. Era solo un pretexto, pero no había otra opción”, precisa Jonas.
 
En Nicaragua también se mezclaron pobreza y belleza paisajística. “Todo el mundo sueña con tener algo para el futuro de sus hijos”, cuenta un padre de familia que pesca unos cuantos peces en río revuelto.

Costa Rica, ¿la Suiza de América Latina?

“Los ingresos y los precios son más altos que en los países vecinos, pero las vacas, comparadas con las suizas, son flaquísimas”, dice Jonas. Lo suizos muestran con imágenes la ubérrima naturaleza del país, donde encontraron a un chofer accidentado. “Lo primero que hice fue llamar a mi mamá”, cuenta el ‘tico’.

En Panamá filmaron a obreros reparando la Panamericana sin máscaras protectoras. “No las usamos porque hace mucho calor, nos estorban”, explican. Los suizos comparan: “Trabajan duramente y ganan tan poco. En Suiza nadie trabajaría por ese salario”.

Según Severin, “en América Latina creen que tenemos mucho dinero. Pero los suizos trabajamos mucho, la diferencia es que recibimos más por nuestro trabajo”. Su hermano replica: “De alguna manera tienen razón”.

En Panamá, la cámara capta los extremos: riqueza y pobreza. Severin opina que el mayor contraste lo vio en Lima, “donde casi me deprimo”.

Colombia: “es mejor que su fama de país inseguro”.

Los suizos se sintieron allí seguros “por la permanente presencia policial y militar, pero estaba estrictamente prohibido filmar a las fuerzas de seguridad. En realidad, no hay más riesgo que en otros países, la droga y violencia están focalizadas”.

Colombia lució a los ojos suizos como un lugar con paisajes bellos, gente alegre, ingeniosa o imprudente, según se mire: un ciclista engancha su bicicleta al camión para ahorrarse el pedaleo o deportistas amateurs juegan en un campo empedrado y polvoriento. “Compartimos con la familia y los amigos para liberarnos del estrés de la guerra”, dicen.

En Ecuador escalaron los 4.696 metros del volcán Pichincha, desde su cumbre se aprecia Quito. El guía fue uno de los viejos amigos que el suizo todavía tiene allí: “El andinismo es una pasión. Como ecuatoriano es un orgullo subir a estas montañas con mucha energía y mística”.

Los suizos orientales dejaron atrás el punto más alto de la Panamericana (4.250 msnm), cerca al Chimborazo, a gente que hablaba quechua en un mercado, la flora y fauna andina y al cerdo sacrificado en plena calle.

Una locura o la esperanza de vivir mejor

 Cruzaron la frontera y llegaron a Perú, a una Panamericana en buen estado y dominada por el desierto. “No, aquí no hay tristeza, estamos acostumbrados a la pobreza. Solo quisiéramos que haya luz y agua”, declara un padre de familia.

Más adelante aparecen inmensas plantaciones en pleno desierto. Para los suizos “una locura”. Para los lugareños, “una bonita naturaleza” o “una actividad que nos permite vivir mejor”.

En Lima encontraron ruido, calles desbordadas de vehículos, un mar turquesa, policías guapas... Y en Arequipa a un vendedor ambulante que opina: “Si no tienes dinero, no tienes salud. Perdí la fe, no creo en nadie. Ya no hay valores. Solo confío en Dios”.

“En Perú encontramos a la gente más amable y abierta, entablamos conversaciones íntimas. Y con distancia fue el país que ofreció los mejores precios en relación a la calidad. Cenábamos por 2 francos. Los peruanos preparan la comida con amor, son creativos, pero les falta los medios”.

‘Animitas’ y nieve chilenas

En Chile todo era mucho más caro, pero respiraron más seguridad. Y los precios aumentaron astronómicamente, expresan los suizos, que por toda la Panamericana chilena filmaron ‘Animitas’.

Estas capillitas recuerdan a personas que perecieron en accidentes. Algunas solitarias, abandonadas, otras cubiertas de publicidad. ¿Que no respetan la paz de los muertos?. No, son anuncios de los productos favoritos de la persona que allí perdió la vida.

Tras pasar por Viña del Mar y luego Portillo, donde hay tanta nieve como esquiadores, los jóvenes llegaron Argentina, que los recibió con un lago habitado por flamencos, imponentes nevados y montañas de plásticos.

Una avenida de siete carriles

 En Buenos Aires, esa avenida les condujo a un hotel lujoso y a una villa miseria. El administrador del hotel les dijo: “Han visto muchas cosas feas, no me gustaría nombrarlas, no es necesario verlas, lo ideal sería que haya un poco más de justicia, nada más”.

En cambio, el indigente que sobrevive limpiando autos piensa: “Cuando te morís, no vas al cielo ni al infierno, el infierno es aquí abajo. Te llevas lo que vos viviste, la plata se queda aquí”.

En Suiza, una argentina dijo que su país es diferente al del documental. “Pero la realidad es relativa, depende de qué se muestra, dónde y cómo”, precisa Severin. “No queríamos mostrar necesariamente la pobreza, pero era omnipresente”.

Thomas no había tenido contacto con Latinoamérica. Su gran impresión: “Allá la gente tiene poco y es feliz”. ¿Realmente? “Proyectan una alegría de vivir que no vemos aquí”, responde.

Este camarógrafo editó 90 horas de material fílmico en 98 minutos. Coincide en que un documental no puede mostrar toda la realidad de tantos países, “pero fue la mejor escuela de vida, experimentamos cosas con las que en Suiza solo se puede soñar”.

Los autores

Severin Frei nació en 1981 en Wattwil

A los 14 años y durante 12 meses, vivió en Ecuador, donde su madre, Rosa Frei dirige desde hace 20 años proyectos de ayuda con la organización ‘Ecuador Hilfe’.

Desde entonces, el país andino se ha convertido en su “segunda patria”.

Hace siete años, tuvo la idea de hacer el filme, donde se encargó de la comunicación y organización del viaje. También escribió el guión y colaboró con la fotografía.

En la postproducción fue corresponsable de la música del filme.

Está preparando su primer álbum con Hip-Hop latino desde Suiza.

Es boticario de profesión y propietario de una botica.

 

Jonas Frei nació en 1979 en Wattwill

Hizo el aprendizaje como dibujante de construcción.

Es distribuidor de películas y administrador de cines de profesión.

Sus tareas en el proyecto: producción, organización y preparación.

Segundo camarógrafo, chofer y distribuidor del documental a través de MovieBiz Films, del que es fundador y director.

 

Tomas Rickenmann nació en 1978 Wattwil

Es ingeniero eléctrico de profesión y un cineasta independiente “al que no se le escapa nada del lente”.

En el proyecto se ocupó de la filmación “con cuerpo y alma” y fue el principal responsable del corte en la posproducción.

En 2008 rodó su primer filme ‘Schönheiten des Alpstein’ (Bellezas de la

zona alpina suiza’, que describe los paisajes naturales, la vida sencilla en los Alpes.

A fines de este año proyectará ‘Silvesterchlausen’, una mirada íntima a una de las más antiguas tradiciones de Appenzell Rodas Exteriores.

Su próximo proyecto es un documental sobre lo que se considera ‘típicamente suizo’.

Los suizos promocionaron su documental Panamericana en la Feria de Vacaciones de St. Gall, donde el invitado principal fue Perú.

End of insertion

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Los comentarios de este artículo han sido desactivados. Puede encontrar una visión general de los debates en curso con nuestros periodistas aquí. Por favor, únase a nosotros!

Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.

Compartir este artículo

Únase a la conversación

Con una cuenta de SWI, tiene la oportunidad de contribuir con comentarios en nuestro sitio web.

Conéctese o regístrese aquí.