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Voces Libres ONG suiza rescata a niños mineros en Bolivia

Marianne Sébastien con niños del albergue en las faldas del cerro rico de Potosí.

(swissinfo.ch)

Ellos no conocen sus derechos ni las leyes, sólo saben que deben ir a la mina para ayudar a sus padres. Tienen 11 o 12 años, trabajan en las entrañas del casi exhausto Cerro de Potosí, a 4.510 metros de altitud, sin apenas protección o sueños.

Con este telón de fondo, la ONG Voces Libres de la suiza Marianne Sébastien coopera desde hace 16 años dando sentido social al microcrédito desinteresado y a la educación de los niños trabajadores o abandonados en los muladares de la ciudad boliviana.

Cientos de niños huérfanos, viudas o mujeres solteras en las faldas del cerro que enriqueciera a la colonia española, sobreviven hoy arañando en las bocaminas los restos de plomo, estaño o zinc, o simplemente cuidando esas entradas al subsuelo por encargo de los cooperativistas mineros. Son los ‘mineritos’, las ‘palliris’ y las ‘guardabocaminas’ que a diario soportan las inclemencias del tiempo y la dureza de un trabajo casi inhumano.

Corría el año 1991 cuando la suiza Marianne Sébastien quedó impactada por este cuadro durante una misión internacional que visitaba la ciudad de Potosí. Dos años después da aquella impresión, da forma a sus ideas y crea la ONG ‘Voces Libres’.” Comencé de cero con la mente puesta en mejorar las condiciones de vida de la población de los cinturones de miseria”, dice a swissinfo.ch. Desde entonces ha cooperado a unas 600.000 personas.

Ayudar para que ayuden a otros

La filosofía de Voces Libres parte de la coherencia. No es posible ‘sacar’ a un niño de la mina sin ayudar a la madre. En consecuencia aplica la concesión del microcrédito desinteresado. Más aún, tras la escolaridad se da al ‘niño rescatado’ del socavón la posibilidad de estudiar o aprender una profesión. Y si les falta apoyo para realizar su proyecto personal, se le concede un crédito solidario. Con esta actitud se alimenta en él la obligación moral de tender la mano a otro niño de la calle o trabajador.

Nicolás Marín conoce la vida triste de un niño que a los doce años debe ayudar a su madre y a sus dos hermanos tras la muerte inesperada del padre. Él también encalleció sus manos en la bocamina. Hoy, a los 32 años, es responsable de la erradicación del trabajo infantil en el cerro rico de Potosí de “Voces Libres”.

“Esa experiencia me llevó a colaborar con Voces Libres, porque el trabajo infantil daña la salud y quita a los niños una parte de su vida, de su infancia que nunca más la recuperarán, porque se habrán olvidado de lo que es jugar, estudiar o compartir con otros niños”, apunta Nicolas refiriéndose a una realidad visible, pero a menudo ignorada por las instancias encargadas de corregirla.

Inspirada en la labor del sacerdote belga Santiago Mestrio -cuya gran parte de su vida dedicó a la lucha contra la pobreza en la localidad potosina Caiza D-, Marianne Sébastien heredó varios proyectos del religioso y asumió el reto de ejecutarlos. La empresaria suiza recuerda que le tocó desarrollar un trabajo duro “duro porque se trata de beneficiar a la mayor cantidad de gente de escasos recursos, en un 80% mujeres y niños”.

Desde aquel paso inicial dado por Marianne, “Voces Libres” ha crecido. En la actualidad cuenta con filiales, donantes y voluntarios en Suiza, Francia y Bélgica. Su labor en el terreno abarca mayormente la ciudad boliviana de Potosí, donde pone énfasis en la prevención y la erradicación del trabajo infantil, además de varios programas de apoyo a la mujer. Entretanto, hace lo propio en las ciudades de Oruro y Cochabamba.

Sus tareas van desde la concienciación sobre los derechos del niño, concesión de becas, talleres de música, alfabetización y apoyo escolar hasta la disposición de una escuela para los niños del Cerro Rico, además de biblioteca, talleres diversos (carpintería, costura, panadería y otros) para que tanto las mujeres como los niños que adquieren un oficio tengan un lugar de trabajo remunerado.

La exportación de quinua y de artesanías a Europa constituye otro rubro abordado con la ayuda de cientos de voluntarios que venden esos productos en el Viejo Continente.

En resumen, Voces Libres trabaja en educación y formación, salud, autonomía alimentaria, infraestructura, micro-créditos sin intereses y empresas.

Por qué “Voces libres”?

La Vicepresidenta de esta organización, la francesa Ophelie Schnoebelen, cree que esta denominación surge como gesto de agradecimiento de Marianne Sébastien a lo que llamaríamos casi un milagro: el hijo suyo nació sordomudo, pero pese al desahucio de los médicos ella creyó en que recobraría la normalidad. Así fue. Hoy es un exitoso arquitecto.

Marianne dice a swissinfo.ch que no fue solo eso, porque de lo que se trata es de sacar a la gente de su silencio y de que la gente pobre y los niños condenados a vivir en los cinturones de miseria pierdan el miedo a hablar, a expresar lo que sienten y quieren. “Que no tengan embargada la voz, por eso se llama Voces Libres” precisa.

Todo parece indicar que este empeño halla eco en los niños rescatados, en la población y en las autoridades. Las distinciones otorgadas a Marianne Sébastien en Potosí (por ejemplo la de “Vale un Potosí”) o la de empresaria del año 2007 por el Club Suizo de Empresarias, permiten deducir que su labor se ajusta a la proclamada solidaridad transparente.

Los resultados de la ONG domiciliada en Ginebra abre, sin duda, una pequeña luz de salida a los niños condenados a las calles, los muladares y los oscuros socavones de una mina.

Datos clave

“Voces Libres” en 2009 llegó a 80.000 beneficiarios directos y más de 400.000 indirectos.

Distribución de material escolar a 42.000 niños.
Más de 10.000 personas comen todos los días en casas comunitarias de “Voces Libres”.

Exportación de 2 contenedores a Europa de productos alimenticios y artesanía de excelente calidad.
21 empresas solidarias ofrecen empleos o contratos a 806 personas, de las cuales, la mayoría son mujeres de las minas, de la calle o de los basurales.

Construcción o renovación de 10 infraestructuras, de las cuales 7 se han terminado o inaugurado: 3 internados, una escuela, una escuela de carpinteras y nuevos talleres en Machacamarca.
Voces Libres tiene su sede en Ginebra, Suiza.

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swissinfo.ch

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