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SRAS colma el vaso de las empresas suizas en Asia

En el aeropuerto de Singapur se han incrementado las medidas de seguridad. Keystone

Para las entidades helvéticas, que sufren las consecuencias de los malos resultados bursátiles y de la guerra en Irak, el brote de neumonía atípica surge en el peor momento.

Este contenido fue publicado el 10 abril 2003 - 10:42

La restricción a los viajes retrasa el proceso de recuperación económica.

"En la banca privada no todo puede hacerse por teléfono. Nada sustituye al contacto personal y las restricciones que pesan sobre los desplazamientos impiden la atención directa y la captación de clientes. Sin olvidar, que desde hace dos años y medio los mercados esperaban el fin de una inestabilidad que ha aumentado con la guerra en Irak y el SRAS".

"El resultado es que los inversores no tienen prisa, se han vuelto más conservadores y se toman tiempo para observar la evolución de los acontecimientos", manifestó a swissinfo el responsable de un banco privado de inversión suizo, cuya sede regional se encuentra en Singapur.

El necesario recorte a los viajes también obstaculizó el negocio de manufacturas como Bata, que vieron descender sus ventas de calzado casi un 25 por ciento, porque la gente teme ir de compras y contagiarse en lugares concurridos. Además, hubo que aplazar sin fecha fija una prometedora reunión continental con responsables de China, Hong Kong y Malasia.

Tráfico de pasajeros

Las consecuencias negativas del descenso de los viajes fueron inmediatas en líneas aéreas, hoteles, restaurantes y la industria turística general. Para Swiss (como para otras compañías aéreas internacionales) suponen una caída "enorme" del tráfico de pasajeros entre su sede regional en Singapur y Bangkok, que habitualmente representa un 70 por ciento del total.

"Además se sumaron las medidas excesivas adoptadas por Tailandia para todos los pasajeros llegados de Hong Kong y Singapur. Y encima, los tailandeses decidieron no viajar", declaró a swissinfo Heiny Rohrer, director regional de Swiss.

Para Rohrer, "la actitud que Europa adopte hacia el SRAS será decisiva para las empresas suizas, principalmente las vinculadas al transporte y el turismo que afrontan en esta zona una situación muy difícil, con la combinación de la recesión económica global, la guerra en Irak y la neumonía atípica".

Por el momento, el volumen del transporte de carga compensa la pérdida de pasajeros, lo que ha evitado "por ahora" la supresión de vuelos como ya hicieron otras compañías, entre ellas Singapore Airlines (SIA), con sus vuelos directos a Madrid y Bruselas o la reducción a Frankfurt.

Swiss cumple a rajatabla las medidas para tratar de controlar el corona virus en aeropuertos o a bordo, y un equipo médico propio informa sobre la enfermedad, mientras que la tripulación proporciona mascarillas a cualquier pasajero con un simple resfriado.

Medidas de prevención

Grandes bancos como el Credit Suisse también cortaron de raíz los desplazamientos a las zonas de riesgo e imponen las medidas para evitar la expansión del SRAS operando con la mayor normalidad posible.

La planificación para evitar el contagio de los 260 empleados y la perturbación de las operaciones llevó en Singapur a la creación de cuatro equipos que trabajan coordinadamente pero que solamente se comunican electrónicamente.

Quienes trabajan en casa por regresar después del 21 de marzo (cuando se detectó el virus) de una zona de riesgo y guardan una cuarentena que no terminará hasta que un médico lo certifique por escrito, en oficinas, en otros países o en el centro preparado para un eventual "desastre", tienen prohibido cualquier contacto físico.

Hoteles y restaurantes de capital o gestión suiza experimentan el golpe del SRAS al turismo y registran ocupaciones en algunos casos menores al 20 por ciento. Así lo puede comprobar el 'chef' suizo Roland Johri, de Johri's Talvo en Saint Moritz, participante en la Cumbre Mundial de Cocineros que ofrece su arte culinario en un restaurante medio vacío del Swisshotel.

"El SRAS está haciendo más daño a la industria turística que el 11 de septiembre y que el atentado de Bali", insistió el embajador suizo Daniel Woker.

swissinfo, Paloma Caballero, Singapur

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