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Subiela, Aristarain... y sueños de niños

La violencia en las calles deja a muchos niños desamparados en Latinoamérica.

(Keystone Archive)

En el centro social protestante 'La Fraternité' de Lausana se organizó este fin de semana una serie de actividades culturales para recaudar fondos en favor de los niños de la calle en Argentina.

Sandra Muri, suiza colombiana, y Diego Ballarino, argentino, concibieron un proyecto que a través del juego, la creatividad y sobre todo, mediante el cariño y la recuperación de la autoestima, busca arrancar a chiquillos de barrios marginales del que pareciera ser un destino fatal.

En su lucha, los jóvenes han enfrentado la violencia de las calles de Medellín y al desencanto de los rincones olvidados de Madrid.

"Un niño que decía no tener ningún sueño ni proyecto para su futuro, ahora aspira a algo. Esos pequeños construyen y comparten algo juntos, eso es lo que justifica nuestro trabajo y nos da la motivación para seguir en esa vía", comentaron a swissinfo Sandra y Diego.

La misión social de ambos empezó hace algunos años en la conflictiva ciudad colombiana a donde la pareja acogía, en sus ratos libres, a unos sesenta niños para los que organizaban talleres en los que se mezclaban el juego, la creatividad y el apoyo escolar.

La idea era que los pequeños desarrollaran su autoestima, el respeto a los demás y, lo que hasta entonces les parecía negado: una aspiración profesional.

Sandra y Diego tuvieron que marcharse de Medellín después de haber recibido varias amenazas. Viajaron entonces a Madrid, en donde fundaron la organización 'Niñ@s en juego', y continuaron en dos barrios pobres de la capital española la benéfica tarea iniciada en el país sudamericano.

Pero sus ojos vuelven a mirar hacia América Latina. Luego de un viaje por Argentina advirtieron que, a pesar de que esa nación sudamericana tiene una situación política y económica más favorable, sus pequeños habitantes de las zonas marginales comparten el desamparo de los niños pobres de cualquier parte.

Es por ello que la próxima meta de la joven pareja es instalar en un barrio de la ciudad de Córdoba, al norte de Argentina, uno de sus centros lúdicos infantiles. Entre tanto, se consolida la experiencia española y sigue el proyecto en Medellín (ahora con educadores y artesanos del barrio mismo y a veces hasta antiguos sicarios).

El programa este fin de semana en el centro social protestante 'La Fraternité' en Lausana para sumar fondos a este proyecto propuso veladas cinematográficas con sabor argentino.

El filme que marcó el comienzo del ciclo, 'No te mueras sin decirme adónde vas' de Eliseo Subiela, es ya un clásico, combinando elementos surrealistas y simbólicos con un desenlace más bien convencional; rasgos típicos de ese tipo de cine.

El sábado se proyectó 'Un lugar en el mundo' de Aristarain, seguido del documental 'Tesoro de guerra', rodado por hijos de desaparecidos, y a final el conflicto psicológico, con 'Martin Hache' de T. Bauer.

El lunes, cierra el ciclo 'La nube' de Fernando Solanas, una película que, al mismo tiempo que refleja con toques surrealistas la burocracia y el estrés que domina el ambiente de la capital argentina, muestra la obstinada búsqueda del ideal de sus habitantes.

A primera vista Subiela, Solanas y el tango no tienen mucho que ver con el apoyo que Sandra y Diego quieren dar a los niños, pero comparten un mismo elemento: el de una dura realidad cotidiana de la que se busca escapar, unos por toques surrealistas, otros por acciones humanitarias muy concretas.

Irene Flueckiger, Lausana

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