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Suiza, a mitad del camino para abandonar la 'lista gris'

El presidente suizo, Hans-Rudolf Merz, se reunió en abril con el secretario del Tesoro de EE UU, Timothy Geithner.

El sistema financiero internacional busca mayor transparencia e intercambio de información entre gobiernos, un tema que -junto con la reactivación económica- congregan a partir de hoy en París a todos los países miembros de la OCDE, Suiza incluida.

En Berlín, donde tiene lugar este martes la conferencia de la OCDE contra el fraude fiscal, Suiza y Alemania lograron la víspera un acuerdo para revisar su convenio de doble imposición.

El presidente y ministro suizo de Finanzas, Hans Rudolf Merz, y su homólogo alemán, Peer Steinbruck, "convinieron una revisión de la convención de doble imposición" durante una cena de trabajo organizada el lunes (22.06) por la noche en Berlín, según indicó el Ministerio suizo de Finanzas en un comunicado.

Hans Rudolf Merz subrayó la necesidad de "fortalecer las relaciones amistosas y las buenas relaciones económicas" entre los dos países, pero también "rechazó firmemente el reproche de que Suiza es un paraíso fiscal".

Habida cuenta de "la complejidad de las relaciones económicas entre los dos Estados", las discusiones podrían "tomar un cierto tiempo", añadió el texto.

Ante Peer Steinbrück, que no vaciló en comparar a los suizos con "indios", a los cuales había que oponer la "caballería", el presidente helvético indicó que esperaba "de los participantes alemanes un cambio de actitud y de tono".

Presionada por los países del G20, Berna contempla ratificar de aquí a finales de año una docena de acuerdos de doble imposición para ponerse en sintonía con las normas de la OCDE en materia de transparencia y de intercambio de informaciones fiscales y salir así de la "lista gris" de los paraísos fiscales de la OCDE.

El acuerdo con EE UU

En ese contexto, el Ministerio de Finanzas concluyó con EEUU el sexto de los 12 acuerdos fiscales que la OCDE exige a Suiza para transferirla a la "lista blanca" que la aleja de toda percepción de paraíso fiscal.

Es decir, Suiza ha recorrido la mitad del camino para acceder a la "lista blanca" establecida por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el grupo de países dispuestos a intercambiar información fiscal y bancaria en aras de un sistema financiero internacional más transparente y menos tolerante con el delito.

Tras dos meses de negociaciones, el pasado viernes (19.06), el Ministerio de Finanzas confirmó la conclusión de un nuevo Convenio para Evitar la Doble Imposición (CDI) entre Suiza y el gobierno de Barack Obama.

Un documento que se apega estrictamente al Artículo 26 del Convenio Modelo de Convención Tributaria e la OCDE.

Antes de EEUU, Suiza estableció sendos acuerdos con México, Francia, Dinamarca, Noruega y otro estado más cuyo nombre no ha sido revelado aún por el DFF.

Y le faltan seis CDIs adicionales para abandonar la "lista gris" en la que Suiza fue ubicada el pasado 02.04, junto con otras naciones como Chile, Austria, Luxemburgo o Singapur, que no son paraísos fiscales y tienen intención de colaborar, pero aún no dan resultados concretos.

Los convenios al estilo OCDE abren para Suiza una nueva era en la que tendrá que anular el secreto bancario cuando se presuma evasión fiscal por parte de los clientes de su plaza financiera. Hasta ahora, sólo sucedía en caso de fraude fiscal, "lavado" de dinero y/o financiamiento al terrorismo o al narcotráfico.

Compromisos con EEUU

La negociación del nuevo CDI entre Suiza y EEUU inició el pasado 28 de abril en Berna. Y el pasado 13 de junio comenzó la segunda y última ronda de trabajos técnicos en Washington.

Consultado por swissinfo, el Ministerio declinó entrar en detalles porque los contenidos son de carácter confidencial –explicó- mientras no sean aprobados por los cantones y por el gobierno suizo a nivel ministerial.

Tras cumplirse estos dos protocolos, los nuevos compromisos asumidos por Suiza ante el mundo financiero internacional pasarán también al Parlamento.

Sin embargo, el Ministerio confirmó que el texto respeta los principios fijados por la OCDE.

Concretamente, el secreto bancario suizo seguirá aplicando al 100% y sin ajuste alguno para los suizos que invierten en su propia plaza financiera.

Y será modificado en el caso de sus clientes extranjeros, pero sólo cuando cometan delitos como la evasión o el fraude fiscal, además de "lavado" de dinero y financiamiento a actividades ilícitas.

El Ministerio de Finanzas deja claro que Suiza se mantiene firme en el principio de no aceptar el intercambio automático de información fiscal entre gobiernos (pese a la presión internacional que recibe de Francia, Alemania y EEUU en este punto).

Y antes de ofrecer información confidencial exigirá que la asistencia administrativa sea justificada y en respuesta a una demanda concreta. Y Suiza tampoco aceptará la cacería masiva de contribuyentes incumplidos.

Reunión en París

En París, este martes y mãnana miércoles se celebra el Foro 2009, en el que se debaten caminos para restablecer la confianza en el sistema financiero internacional, y también para reactivar a la maltrecha economía mundial.

En la capital francesa, el club de los países desarrollados y democráticos debate con intelectuales, líderes de ONG y jefes de empresa, luego se reúne en 'petit comité' para tomar decisiones y emitir recomendaciones.

Para el primer ministro de Corea del Sur, Han Seung-soo, que preside este año la reunión ministerial, "la amplitud acumulada de las turbulencias financieras actuales y del juego de la mundialización no tiene equivalente en la historia".

El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, considera igualmente que la actual "es la peor crisis global de nuestra época".

El mexicano pide a los gobiernos no dejarse deslumbrar por algunos signos de reactivación, y de continuar sus esfuerzos, puesto que la desaceleración golpeará por todas partes "incluso en los países emergentes".

Andrea Ornelas, swissinfo.ch

Contexto

El gobierno encabezado por Hans-Rudolf Merz decidió que los nuevos compromisos que asuma Suiza al reformar su secreto bancario sean sometidos a referéndum facultativo.

Es decir, si algún partido político, asociación o ciudadano se opone a la reforma y consigue 50.000 firmas de respaldo, puede someter el tema al voto de la población, por lo que la incursión de Suiza a la "lista blanca" no está del todo ganada.

El secreto bancario suizo protege la confidencialidad de los datos de los clientes de la plaza financiera helvética. Legalmente se sustenta en el Artículo 47 de la Ley Federal de Bancos y Cajas de Ahorro y tiene su origen en la Edad Media, aunque se incorporó a la ley sólo en 1934.

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Contexto

Aunque Suiza tiene en vigor más de 70 CDIs con igual número de países, ninguno le obligaba hasta ahora a entregar información confidencial de sus clientes bancarios en caso de evasión.

Suiza comparte plaza en la «lista gris» de la OCDE con países como:
Austria
Bélgica
Chile
Guatemala
Singapur
Luxemburgo

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EEUU, una relación tirante

El CDI firmado entre Suiza y EEUU no es uno más de los 12 convenios 'transparentes' que la Confederación Helvética debe acumular para ingresar a la 'lista blanca' en la que están cómodamente instalados países como Francia, Alemania, Italia o España.

Es la más compleja de las negociaciones pendientes debido a la tirante relación que existe entre el Internal Revenue Service (IRS) y el gobierno helvético.

El IRS, o fisco estadounidense, afirma que cada año pierde el equivalente a 135.000 millones de francos suizos a causa de contribuyentes que evaden sus compromisos locales vía paraísos fiscales.

Y el UBS, el banco líder de Suiza, fue acusado por la Justicia estadounidense en julio del 2008 de encubrir y promover la evasión entre 20.000 de sus clientes, con un daño para el fisco americano de 22.000 millones de francos suizos anuales.

Tras un incómodo silencio, UBS reconoció que había encubierto a millares de clientes, y en marzo del 2009 –en un intento por evitar futuros procesos penales- pagó una multa de 1.000 millones de francos suizos y aceptó entregar a EEUU las coordenadas de 300 clientes que habían incurrido en defraudación fiscal probada.

El IRS celebró el gesto, pero reactivó su acometida. Actualmente acusa al UBS de que existen al menos 32.000 clientes más que evaden al IRS con ayuda del banco suizo.

La negociación de un implicó pues una reconstrucción de los cimientos de la relación fiscal bilateral.

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