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Suiza 0, Eslovenia 1: ¿adiós ilusiones?

El internacional Stéphane Henchoz, centro, fue autor de la desafortunada jugada ante Eslovenia.

(Keystone)

Una derrota cruel. La selección suiza de fútbol mereció ganar, pero acabó perdiendo un encuentro vital para sus pretensiones de clasificación. Un error, el único grave del partido, a los 82 minutos, aleja al plantel dirigido por el argentino Enzo Trossero de la cita Mundial 2002 en Japón y Corea del Sur. Un estreno triste del moderno estadio Sankt Jacob de Basilea.

"Controlamos todo el partido, tuvimos ocasiones de gol, pero un error fue fatal". Estas palabras del internacional helvético Johann Vogel (PS Eindhoven de Holanda) a la televisión suiza de habla alemana resumen la radiografía del partido.

Solemos repetir que en el deporte no hay lógica. Los 93 minutos del cotejo disputado en el Sankt Jacob dejan esa sensación inequívoca, porque el plantel dirigido por el argentino Enzo Trossero corrió, presionó, hizo el gasto sin concretar su dominio en goles. Ni Alexandre Frei ni Blaise Nkufo lograron vulnerar la línea defensiva de Eslovenia.

A diferencia de esta notable falencia, imputable al aún incipiente roce internacional de Frei o Nkufo y a las ausencias de figuras como los veteranos Chapuissat y Turkilmaz, los eslovenos aprovecharon la única ocasión clarísima que tuvieron.

Sebastjan Cimirotic recogió el "regalo" involuntario del experimentado Stephane Henchoz (Liverpool), a los 82 minutos, y batió sin cuestiones al guardameta Pascolo. Con el marcador y el tiempo en contra, la selección suiza no bajó los brazos, pero no pudo evitar el castigo inmerecido.

Más allá del resultado, la reaparición de Sebastián Fournier fue un acierto. Apoyado por Vogel, Lombardo y Sforza (en la segunda parte del cotejo) dio mayor consistencia y dinamismo a la labor de contención y traslado de balón al área rival. Allí es donde las esperanzas de triunfo se diluyeron.

Salvo el amargo "lapsus mental" de Henchoz, Pascolo, Quentin, Müller cumplieron a la altura de las exigencias, aunque el esfuerzo no haya tenido su premio. El equipo convenció, aunque haya suspendido en la materia esencial del balompié: el gol.

El 0-1 ante Eslovenia distancia, casi definitivamente, al plantel nacional suizo de la clasificación en el Grupo Uno de Europa y acerca más al esloveno con un cómodo segundo lugar y 13 puntos en su haber.

Rusia ganó a Luxemburgo y afirma su posición en el tope de la tabla con 17 puntos; Yugoslavia hizo lo propio venciendo por goleada, 6-0, a Islas Faröer y contabiliza 9 unidades, pero un partido menos.

"Aún queda una esperanza" reiteró Trossero al final del partido sin disimular su desencanto por la inmejorable ocasión perdida. Aritméticamente queda una remota posibilidad, a condición de ganar los tres partidos restantes ante Yugoslavia y Rusia en casa y a Luxemburgo de visitante. Esas citas se jugarán en septiembre y octubre próximos.

¿Adiós ilusiones?... la afición se la plantea, sin perder la esperanza hasta el silbato final.

Juan Espinoza


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