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Suiza recobra la memoria

El informe denuncia la carencia de calidad humana de sectores suizos durante el nazismo.

(Keystone Archive)

Tras cinco años de trabajo, la Comisión Bergier presentó este viernes en Berna su informe final. Una mirada implacable sobre el pasado del país.

La comisión independiente de historiadores, encabezada por el profesor Jean-François Bergier, nació a mediados de los años noventa, en respuesta a las fuertes presiones internacionales ejercidas sobre Suiza al estallar el escándalo de las denominadas cuentas no reclamadas.

Suiza, ¿se "resistió" o se "adaptó" al régimen nazi y a la Segunda Guerra Mundial? ¿Fue una isla de independencia y neutralidad? ¿O bien un Estado y una economía asociados al III Reich alemán?

Las investigaciones de la Comisión Independiente de Expertos Suiza-Segunda Guerra Mundial realizó sus averiguaciones en torno a esas preguntas antagónicas, esos dos clichés. El objetivo que se fijó fue "encontrar, detrás de una leyenda rosa y una leyenda negra, una realidad menos simple, en matices de luces y sombras".

Sin contemplaciones con las élites suizas

Las conclusiones del estudio, reunidas en un volumen de 500 páginas publicado en francés, alemán, italiano e inglés, son implacables con las élites suizas de aquella época, responsables políticos y económicos.

Dirigentes que, como subrayó este viernes Jean-François Bergier al presentar la obra, a veces no asumieron sus responsabilidades.

Los temas problemáticos son tres: En primer lugar, la política hacia los refugiados, muy restrictiva y de la que se conocen las principales etapas. 1938: Suiza pide a las autoridades alemanas sellar con una 'J' los pasaportes de los ciudadanos judíos. 1942: cierra sus fronteras en el peor momento.

Y, sin embargo, subraya el informe, los responsables suizos conocían con suficiente antelación y con precisión las intenciones del régimen nazi. Sabían también perfectamente que Suiza disponía de suficientes recursos para acoger a un mayor número de refugiados.

"Al cerrar de una manera cada vez más severa las fronteras, al entregar a los refugiados sorprendidos al pasar clandestinamente (a Suiza) a sus perseguidores , al aferrarse demasiado tiempo a esta actitud restrictiva, se entregó a seres humanos a un destino trágico", revela la comisión.

"Debemos mantener la afirmación, quizás provocadora en la forma, pero conforme con la realidad: la política de nuestras autoridades contribuyó a la realización del objetivo nazi más atroz, el Holocausto", insistió este viernes Jean-François Bergier ante la prensa.

Neutralidad violada por la Confederación

El segundo tema problemático es el de los arreglos de la Confederación, y de una parte de la economía suiza, con el III Reich. Acomodos necesarios, admite la Comisión.

Rodeada, Suiza dependía de las potencias del Eje para sobrevivir. Pero la cooperación con la economía alemana fue excesiva en muchos casos.

El informe menciona los enormes créditos acordados por Berna a Alemania e Italia, la venta de armas, el tránsito sospechoso a través de los Alpes, del que se hizo caso omiso durante demasiado tiempo.

Asimismo, se refiere a las pólizas de seguro de clientes judíos pagadas al Estado nazi, la compra de oro alemán de origen sospechoso, la utilización de trabajadores forzados por las filiales de empresas suizas.

Respecto a la neutralidad suiza, la constatación es severa. La misma Confederación violó sus obligaciones de Estado neutro, en los casos del tránsito, las armas y los créditos, entre otros.

"Las autoridades de Suiza, sin embargo, se cobijaron muchas veces en la neutralidad y abusaron de ella para justificar tales decisiones, tales acciones - pero también su pasividad en ciertos casos", señala el informe.

El tercer punto negro se refiere a la posguerra y al proceso de restitución. "Los responsables públicos y privados en Suiza asumieron con negligencia para unos, mala voluntad para otros, la pesada herencia de la guerra de la que no se quería oír hablar", juzga la Comisión.

El caso más flagrante - que originó el escándalo de las cuentas no reclamadas - es quizás el de los bancos. "Bajo pretexto de una protección de la propiedad privada, éstos no hicieron ningún esfuerzo serio para buscar a los titulares de esos fondos o para acceder a las demandas de restitución de herederos que no podían presentar todas las pruebas formales (...) de su derecho".

Un asunto de interpretación

El documento final aborda otras dos cuestiones concretas. Dos acusaciones reiteradas durante la crisis desencadenada en los años 90. ¿Suiza prolongó la guerra? No, responde contundentemente la Comisión. ¿Sacó provecho de ella? La respuesta es menos clara. "La cuestión del beneficio de guerra es relativa: es una cuestión de interpretación", sostiene la Comisión al recordar que Suiza obtuvo ventajas de orden competitivo gracias al conflicto.

Finalmente, a través de los hechos que ha establecido y presentado, a través de la interpretación que da, la Comisión se consagra a una relectura fundamental de la historia.

Como lo revela el informe, al renunciar a la crítica, Suiza se había construido, al término de la guerra "una memoria colectiva idealizada", limitándose a recoger sólo los aspectos positivos de ese periodo doloroso.

El trabajo de la Comisión Bergier permite por tanto volver a la realidad. Es también una forma de asumir una parte de responsabilidad, subraya la Comisión.

Y es que las reparaciones materiales no son suficientes. "La restitución es también la de la memoria. Y la memoria es una forma de hacer justicia a todas las víctimas. Y, sobre todo, un servicio a la colectividad."

Pierre Gobet


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