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Surf en el cauce del río de Berna

Surfing urbano en una ola del río Aar en la localidad de Thun, cantón de Berna.

(Keystone)

Los surfistas de Suiza no dejan de practicar este deporte aunque el país no tenga mar. Ahora quieren crear una ola artificial en el Aar, el río que atraviesa la capital suiza.

Los planes iniciales de estos deportistas acabaron rompiéndose contra las rocas.

Problemas relacionados con la seguridad y cuestiones ambientales obligaron a los organizadores a buscar otro lugar para surcar las aguas dulces y heladas del citado río.

La idea nació cuando Aline Trede, surfista y concejala del Partido Verde de Berna junto a su colega Gisela Vollmer, del Partido Socialista, visitaron una pequeña turbina de la pequeña central hidroeléctrica situada en Schwellenmätteli, un barrio de la ciudad a orillas del río.


“Estábamos sentadas allí, mirando el Aar y pensando lo agradable que sería disponer de una ola para surfear en ese punto”, explicó Trede a swissinfo.ch.
 

Este tramo idílico de aguas turquesas está rodeado por el casco antiguo medieval de Berna al norte y por los bosques hacia el sur.

Según la concejala surfista, las reuniones organizadas para promover la idea atrajeron a más personas y apoyo de lo imaginado:  “Se descubrió que dos personas del Club de Piragüismo de Berna habían tenido la misma idea”, y así, mandaron la propuesta a las autoridades.
 
“Al Ayuntamiento le gustó la idea de la ola y nos pidió que investigásemos si la de Schwellenmätteli era una opción viable”.

Pillar la ola buena
 
Al final resultó que no lo era. Uno de los problemas es el papel que la presa juega en la prevención de inundaciones, el área cercana sufrió duros golpes en 1999 y 2005. La ciudad es también parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y había dudas sobre si la población local y los pescadores de la zona aceptarían el proyecto.
 
“En Schwellenmätteli hay una escalera para peces migratorios que no sería fácil de subir con una ola”, admitió la política ecologista.
 
En noviembre, el gobierno municipal rechazó el plan por 32 votos en contra frente a 30 favorables, pero dejó las puertas a una ubicación alternativa.
 
“Hemos creado una asociación que está ahora en contacto con expertos para tratar de encontrar un lugar que sea posible en Berna. Y hay muchos sitios. Hay una pequeña isla debajo de los puentes y otra presa en el barrio de Lorraine, donde se puede construir una ola fácilmente”.

 
El proyecto costaría cerca de 150.000 francos y la oficina de Turismo de Berna está encantada con la idea. Una ola permanente en el corazón de Múnich (Alemania) atrae a hordas de turistas.


Locos por la tabla
 
El surf de río se vuelve cada vez más popular en Suiza, aunque no está  exento de riesgos. “Es completamente diferente a practicar surf en el mar”, según dijo Tino Stäheli, presidente de la Federación Suiza de Surf, a swissinfo.ch.
 
“Se tiene un ola fija construida en la parte superior de una estructura sumergida. Puede ser una roca, una presa o algo parecido. Con una cierta inclinación donde la ola comienza a romper y se mantiene. Así en esta ola, alguien con una tabla de surf o con un kayak, tiene suficiente velocidad para mantenerse en el mismo lugar, pudiendo ir de un lado a otro”, indicó.
 
“Uno tiene la impresión de surfear, pero sin moverse en realidad”.
 
Stäheli dice que la cultura del surf en Suiza viene, sin duda, de la comunidad que practica snowboard, “que es donde todo comenzó”.
 
“Probablemente algunos disfrutaban un poco más del surf que del snowboard y comenzaron a viajar en invierno. No a las montañas, pero sí a alguna isla o costa para hacer surf. Los surfistas incondicionales practican todo el año. Aunque estoy seguro de que hay muchas personas que hacen snowboard en invierno y surf en verano para disfrutar de los deportes de tabla. Cuando están en la ciudad hacen skateboard”.

 

¿No sería agradable?

El surfista está contento con el proyecto de Berna y destaca los beneficios medioambientales: “No se gasta demasiada energía y no es necesario viajar a las montañas en coche o en tren”, pero añade que es difícil decir cuántos suizos surfean en realidad.
 
“Según las estimaciones de los vendedores de tablas de surf en Suiza, parece que hay cerca de 4.000 practicantes activos. Personas que navegan una vez al año y tienen su propio material”.
 
Un grupo elegido de estas personas forma parte del equipo suizo de surf que participa en competiciones internacionales.
 
“Lo hacemos mejor que muchos equipos que tienen mar”, comentó orgulloso. “Somos el único país sin mar que participa en estos eventos y nunca somos los últimos. Estamos en la media y creo que eso no está nada mal”.
 

Pero para surfear en los Alpes, ¿hay que hacerlo en agua fría? “De hecho, las mayores cantidades de agua llegan en verano cuando la nieve se derrite en las montañas. Obviamente, el agua no está muy caliente, pero el clima puede ser bueno. A veces se puede surfear en el río solo con pantalones cortos. Otras veces se necesita un buen traje impermeable y hasta botas o capucha”.
 
En cuanto a el mejor sitio para hacerlo en Suiza, Stäheli sugiere que es Bremgarten, en el cantón de Argovia, al norte de Suiza.

“Es una ola muy estable que rompe muchos días al año. Hay un montón de otros lugares, pero las personas tratan de guardarlos en secreto. Aunque solo funcionan de vez en cuando. Así que cuando se sabe que está bien, es mejor que no se lo digas a nadie”.

Surf urbano

El surf de río aprovecha olas permanentes o ondas o los agujeros de las mareas en los ríos.

Sus orígenes se remontan a 1955, en un recorrido de 2,5 kilómetros a lo largo de la marejada del río Severn en Gran Bretaña.
 
En este tipo de surf, la onda es estacionaria en el río, causada por un alto volumen de agua que fluye por un estrecho colocado sobre una roca o una construcción hecha por el hombre.

Un surfista de río puede encarar la corriente y atrapar la ola y tiene la sensación de viajar rápido sobre el agua, pero en realidad no se mueve.
 
Sin embargo, el deporte no está exento de peligros. En julio de 2009 dos surfistas murieron en Suiza en incidentes separados.

Uno pereció en el Aar, en el cantón de Solothurn, después de usar una cuerda para atar su tabla de surf a la puerta de una represa. La policía cree que se enredó y fue incapaz de liberarse.
 
El Aar es un afluente del Rin y con sus 295 kilómetros, es el río más largo que comienza y termina por completo dentro de Suiza.

La segunda víctima, un surfista inexperto, se ahogó en el río Reuss, en el cantón de Argovia.
 
"Puede ser peligroso", dijo Tino Stäheli, presidente de la Federación Suiza de Surf.

Fin del recuadro


(Adaptación: Iván Turmo), swissinfo.ch


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