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Un vehículo policial bloquea un acceso a la ciudad italiana de Taormina, en la isla de Sicilia, el 22 de mayo de 2017, cuatro días antes de la celebración del G7

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Tiradores de élite en los tejados, drones y cámaras de vigilancia, espacio aéreo cerrado, artificieros y equipos médicos: la joya siciliana de Taormina se ha blindado para la cumbre de los siete países más industrializados del mundo (G7).

"Italia está lista para presentarse al mundo", anunció el lunes la subsecretaria para la jefatura de Gobierno Maria Elena Boschi.

"Hemos quebrado muchos lugares comunes sobre Sicilia, se han superado viejos estereotipos", comentó Boschi sin mencionar lo que para muchos fue considerada por décadas la tierra de la mafia.

Sometida a una impresionante operación de restauración para recibir a los líderes de las siete mayores potencias económicas occidentales, la pequeña Taormina, que vive del turismo y cuenta con uno de los teatros griegos más antiguos del mundo, ha sido blindada ante la amenaza de atentados y actos violentos.

Las autoridades han organizado un dispositivo excepcional, con 7.000 efectivos, entre policía, carabineros y militares, para garantizar la seguridad de la ciudad, de tan sólo unos 11.000 habitantes.

Las fronteras de Italia, tanto terrestres como marítimas y aéreas, fueron reforzadas y el espacio Shengen para la libre circulación de las personas en Europa fue suspendido durante 20 días.

Localizada sobre un promontorio rocoso llamado el monte Tauro, a 200 metros de altitud sobre el mar Jónico, Taormina y sus residentes estarán bajo estado de sitio el viernes y sábado de cara a la cumbre, en la que participan por primera vez los nuevos presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y Francia, Emmanuel Macron, además de las jefas de Gobierno británica, Theresa May; alemana, Angela Merkel; canadiense, Justin Trudeau; japonés, Shinzo Abe, e italiano, Paolo Gentiloni.

Varios expertos francotiradores han sido desplegados en los techos, mientras que varios drones y cámaras de vigilancia controlan el acceso a la llamada "zona de máxima seguridad".

"Hemos hecho en 40 días lo que suele tardar años", confesó el alcalde de la ciudad, Eligio Giardina.

Se espera la llegada de unas 20 delegaciones, ya que, además de los siete líderes del G7, asistirán representantes de la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional (FMI), Túnez, Níger, Nigeria, Kenia y Etiopía, y se ha acreditado a unos 4.000 periodistas.

En total, cerca de 30.000 personas han sido acreditadas, lo que ha obligado a las autoridades a organizar un dispositivo de emergencia médica para hacer frente a cualquier eventualidad, incluso un ataque químico o biológico.

Unos 170 médicos, enfermeras y socorristas han sido movilizados y se cuenta con varias ambulancias y siete helicópteros de rescate. Durante cuatro días, el hospital de Taormina atenderá sólo los casos de emergencia.

Las autoridades temen posibles excesos en las manifestaciones contra el G7, en particular el sábado por la tarde, durante la marcha convocada por los movimientos antiglobalización en los Jardines Naxos, frente al mar.

Los organizadores calculan que entre 3.000 y 4.000 personas desfilarán contra la política de las potencias económicas y algunos sectores han pedido la anulación de la marcha por temor a los enfrentamientos y daños causados en el pasado en otros países al margen de la cumbre.

Italia además recuerda aún el dramático G8 celebrado en Génova (norte) en julio de 2001, cuando la protesta de los diferentes movimientos antiglobalización fue duramente reprimida y la ciudad se convirtió en un campo batalla con violentos enfrentamientos, causando la muerte del manifestante Carlo Giuliani y con un saldo adicional de decenas de heridos y una ciudad saqueada.

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