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Terre des hommes Suiza-Bolivia: ver para creer

El comedor, un punto de reunión de los niños.

Una delegación de la ONG suiza constató in situ los avances del programa "Educación para la Vida", destinado a la formación integral en el área rural.

Este contenido fue publicado el 05 abril 2007 - 20:14

Unos 260 niños y niñas de tres comunidades campesinas de Chuquisaca reciben alojamiento y alimentación gracias a una acción conjunta de Terre des hommes e instituciones privadas y estatales.

Nunca mejor dicho. Es apenas un grano de arena cuya ecuación rinde frutos a largo plazo, porque se trata de aliviar- aunque sólo sea en parte-, el agobiante peso de las distancias geográficas y del hambre para abrir a los niños la puerta a la escolaridad y atenuar el éxodo rural.

Un tercio de la población boliviana (3.108.443 de 8.274.325 habitantes) vive en áreas rurales remotas, a menudo sin comunicación vial ni telefónica, huérfanos de las atenciones básicas. Casi la mitad de esos más de tres millones de personas en el campo son niños y niñas.

Muchos de ellos hipotecan su infancia para ayudar en el mantenimiento de la familia: colaborando a sus padres en la agricultura de subsistencia o realizando otras actividades que les restan o les privan de las aulas escolares.

La educación para reducir su vulnerabilidad

Una parte de los 300.000 dólares que Terre des hommes destina a proyectos en Bolivia cubre los gastos de internados y comedores en las comarcas indígenas quechuas de Candelaria, Taqu Pampa y Cantar Gallo, en el departamento de Chuquisaca.

A esos centros acuden niños y adolescentes que durante los días hábiles reciben una formación integral, un sistema sustentado en la recuperación y el fortalecimiento de su autoestima para encarar las enseñanzas primaria y secundaria.

En ese marco se inscribe también el aprendizaje de valores como la solidaridad, el respeto muto y la unidad en tareas compartidas, por ejemplo en las horas de trabajos manuales o la agricultura, campos integrantes de su formación personal.

Todo lo concerniente a la escolaridad -programas de enseñanza y personal docente- corre a cargo del Estado, mientras que TdH sufraga los internados y la alimentación, además de contribuir a la capacitación de los profesores.

Perspectiva a largo plazo

"Educación para la Vida" es un proyecto a largo plazo que nace en el año 2002 a raíz de los bajos niveles de educación en la población rural, donde el analfabetismo – a diferencia del 5,3% en las zonas urbanas-, afecta a casi 40% de los menores y adultos.

"Es una apuesta de cambios, de transformación destinada a los niños y a los jóvenes, así como a la gente que no tuvo la oportunidad de continuar estudios por las condiciones de pobreza, dispersión geográfica de las comunidades y la falta de cobertura educativa", señala convencido Félix Almendras, director de Promotores Agropecuarios (PROAGRO), organización encargada de ejecutar el proyecto.

Sylvie Dugeay, Christianne Bruttin y Juan Carlos Godoy –enviados de Terre des hommes Suiza-, compartieron durante una semana con los beneficiarios del programa y los encargados de su funcionamiento adecuado.

"Creo que el dinero invertido por nuestros donantes tiene su razón de ser. Se ve que los objetivos son cumplidos al 100%. Hemos tenido contactos con diferentes personalidades, actores en el terreno, alumnos, autoridades, dirigentes y comunarios. Vemos que los proyectos se están consolidando y nosotros queremos seguir apoyando", resume Juan Carlos Godoy, responsable de la ONG suiza para América Latina.

Testimonios

"Yo vivo a 39 kilómetros del internado. El pertenecer y estudiar en un colegio nos sirve mucho, porque ahí aprendemos a organizarnos y a trabajar en equipo", sostiene Faustino Condori, presidente de la promoción 1997 del Núcleo Educativo de Candelaria, interno allí desde el 6º curso de primaria.

"Antes pensaba que estudiar no era necesario, pero cuando ingresé al internado –donde nos dan alojamiento, alimentación y nos capacitan-, supe que es muy importante para mejorar en la vida y ser profesional", precisa Faustino cuya opinión es compartida por muchos en las comunidades de Candelaria, Taqu Pampa y Cantar Gallo.

La propuesta de Terre des hommes Suiza en las comunidades quechuas de Chuquisaca parece bien anclada y, sobre todo, comprendida por los pobladores y las autoridades locales.

Llegar a la universidad

swissinfo conversó en la ciudad de Sucre con dos estudiantes que tras su paso por los internados rurales encaran su futuro académico: Adolfo Aguilar cursa el 4º año de Odontología y Candelaria Sumavi, es alumna de 3º de Pedagogía.

Ambos están convencidos de que el internado de Taqu Pampa les enseñó muchos valores, desde la autoestima y el respeto mutuo hasta la organización y el sacrificio. Tanto es así que ya piensan en volver a sus comunidades cuando terminen sus estudios universitarios.

Este testimonio comulga con la conclusión de Félix Almendras sobre los resultados del programa "Educación para la Vida": aumenta la escolaridad, amplía la oferta técnica, la capacitación de los profesores, la gestión educativa, la participación de los alumnos como parte del proceso y el rescate cultural a partir de la seguridad alimenticia y los talleres con identidad local.

Será por eso que Sylvie Dugeay, Christianne Bruttin y Juan Carlos Godoy no duden al decir que su visita a Bolivia ha sido "una experiencia invalorable". Tampoco extraña entonces que vuelvan a Suiza con la firme intención de hacer lo necesario para seguir impulsando proyectos como "Educación para la vida".

Continúa en Más sobre el tema: TdH renovará su compromiso con la niñez en Bolivia.

swissinfo, Félix Espinoza R., Chuquisaca.

Contexto

La ONG Terre des hommes Suiza dedica sus actividades a la protección de la niñez en Suiza y en diferentes regiones del mundo. Está presente en África, Asia y América Latina.

Brasil, Bolivia, Colombia, Haití, Uruguay y Perú figuran entre los países donde apoya proyectos a favor de los niños, niñas y adolescentes.

La Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) aporta un 50% a su presupuesto anual. La otra mitad proviene de donaciones.

Para sus proyectos en Bolivia, donde está presente desde 1987, cuenta con 300.000 dólares.

Comenzó con el proyecto del Instituto Técnico Rural Sudañez, Chuquisaca, que ofrece capacitación a jóvenes de entre 14 y 18 años.

Desde 2002 pone más énfasis en el respaldo a programas educativos en las zonas rurales y periféricas.

Los internados que respalda en Chuquisaca están situados en la comunidades de Taqu Pampa, Candelaria y Cantar Gallo, todos en el Municipio de Icla, provincia Sudañez.

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Datos clave

Los niños y adolescentes en Bolivia constituyen casi la mitad de la población (8.274.325 habitantes).

El Mapa de la pobreza de 2002 muestra que unos 2.500.000 niños y unas 2.600.000 mujeres viven en condiciones de pobreza.

Una tercera parte de la población boliviana vive en áreas rurales, donde el índice de pobreza es de 81,7%. Mientras que en las zonas urbanas afecta al 5,3%.

Se calcula que más 600.000 niños, niñas y adolescentes trabajan y a menudo son víctimas de explotación.

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