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Tesoros del coleccionismo

Picasso: 'Portrait de femme' (1942), óleo sobre lienzo. www.museodartemoderna-lugano.ch

El Museo de Arte Moderno de Lugano presenta 'Pasiones de Arte. De Picasso a Warhol. Obras maestras del coleccionismo en el Tesino'.

Este contenido fue publicado el 14 octubre 2002 - 17:19

La exposición reúne cuadros y esculturas de los movimientos artísticos más interesantes del siglo pasado.

Es, sin duda, una gran ocasión para descubrir extraordinarias obras maestras presentes en las colecciones privadas del cantón Tesino y que, en virtud de su pertenencia a personas o instituciones particulares, raramente pueden ser contempladas por los amantes del arte pictórico.

Las piezas seleccionadas provienen de 14 colecciones privadas del cantón Tesino y representan las principales vanguardias de la historia del arte moderno y contemporáneo a partir de fines del siglo XIX hasta nuestros días.

Por ejemplo, las escuelas parisinas están representadas en esta exposición por Pissarro, Degas, Utrillo y Rousseau; los movimientos surrealista y metafísico, por De Chirico, Savinio, Miró y Tanguy; y el cubismo, nada menos que por Braque, Gris y Léger.

El área germana y el expresionismo se encuentran presentes con obras de Feininger, Marc, Beckmann y Jawlensky, mientras que los Picassos y Kandinskys que aquí se han reunido dan muestra de la alta calidad de la muestra.

La visita al Museo tesinés es también una ocasión para acercarse al interesante fenómeno del coleccionismo y conocer sus orígenes e historia.

Historia del coleccionismo

El coleccionismo ya estaba presente en la Antigüedad clásica, cuando se construyeron edificios dedicados a las musas ( llamados 'Museion') con el propósito de acumular estatuas, joyas, vasos, tejidos preciosos y demás objetos ofrecidos por la devoción de los peregrinos, provenientes de todos los rincones del mundo.

Durante la Edad Media se privilegió el aspecto sacro del coleccionismo: tesoros litúrgicos, reliquias u objetos peculiares que se consideraban taumatúrgicos, aunque ya en los albores del Renacimiento las colecciones de arte comenzaron a recuperar su calidad de contenedores de belleza y de instrumentos de transmisión cultural.

La realidad del coleccionismo es actualmente tan relevante, que la historia del arte moderno y contemporáneo no se comprendería cabalmente sin considerar algunos de sus aspectos menos 'desinteresados', como lo es el sistema de ventas de los objetos de arte organizado, por ejemplo, en Inglaterra, a través de las casas de subasta Christie's y Sotheby's, que ya existían a fines del siglo XVIII.

Otro ejemplo lo dan las tiendas de instrumentos artesanos, donde se vendían principalmente materiales necesarios al artista - telas, colores, marcos, barnices - pero que en algún rincón mercadeaban cuadros de los pintores que frecuentaban el ambiente.

Es el caso del famoso comerciante Solier, a principios del siglo pasado, que en un barrio parisino vendía cabeceras de cama, mantas y colchones junto a cuadros de Rousseau, Dufy y Picasso.

Tales fueron los modestos orígenes de las modernas galerías que hoy, en cambio, exigen la conducción especializada de profesionales del arte.

La exposición en el Museo de Arte Moderno de Lugano, que permanecerá abierta al público hasta el próximo 8 de diciembre, merece una visita. Es la ocasión para admirar algunos cuadros 'inmortales' cedidos temporalmente "como hijos muy queridos que con gusto acompañamos a una espléndida fiesta", afirma uno de sus dueños.

Lupita Avilés, Lugano

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