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Tras el rebaño Los últimos pastores trashumantes de Suiza

El pastor itinerante José Carvalho traslada su rebaño de ovejas a través de Suiza durante el invierno. Es una práctica agrícola tradicional que se ha vuelto mucho más difícil debido a la creciente urbanización del paisaje. El fotógrafo Moritz Hager pasó un día por los caminos con él y sus animales.

En verano, José Carvalho se encuentra con sus 800 ovejas en un Alpe del cantón de los Grisones, en el sudeste de Suiza. En invierno recorre el distrito de Winterthur, cerca de Zúrich, con unos 460 animales, siempre en busca de prados donde puedan pastar sus ovejas y sus burros.

No le es fácil encontrar un lugar entre los caminos, las urbanizaciones, las autopistas o los campos cultivados que conforman el mosaico del paisaje. José y su rebaño son un espectáculo digno de verse. Los transeúntes detienen sus automóviles para tomar fotos de la inesperada masa de animales de granja que atraviesa las asfaltadas carreteras.

Una larga tradición

Nacido en Portugal, José Carvalho vive con su familia en la granja ecológica ‘Tutschgenhof’ en el cantón de Zúrich. Va de pastizal en pastizal con su manada y sus dos fieles perros guardianes. Es de los pocos pastores trashumantes que quedan en Suiza. La densidad de la población, las infraestructuras agrícolas y la competencia por las tierras agrícolas les hacen más difícil encontrar su lugar en la sociedad moderna. Eso ha contribuido a que haya cada vez menos. No se puede saber su número exacto, pero se estima que hay entre 30 y 40 rebañosEnlace externo todavía en movimiento en Suiza.

Los pastores tienen una larga tradición en Suiza. Aquellos del suroeste de Suiza comenzaron a conducir sus rebaños a pastizales ubicados a unos 2 750 metros de altitud en el año 5000 Antes de Jesucristo.

Permitido, pero con restricciones

En el cantón de Zúrich, los pastores trashumantes necesitan un permiso de la oficina veterinaria para poder desplazarse por la región. El reglamento estipula el número de animales permitidos por cada uno (un máximo de 400) y obliga una estrecha vigilancia (con al menos dos perros). Además del cantón, los campesinos deben autorizar el paso por sus tierras.

Con sus gruesos pelajes lanudos, las ovejas son muy resistentes al frío y pueden extraer su comida de debajo de una gruesa capa de nieve - también comen hierba congelada, a diferencia de las vacas. Sin embargo, según la Protección Suiza de RebañosEnlace externo, si las condiciones meteorológicas forman hielo compacto después de las lluvias, los animales deben recibir alimentos adicionales o debe interrumpirse la migración invernal.

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