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UBS renuncia a obra en Ilsu

El pueblo de Hasankeyf sería inundado si se construye el embalse.

(Keystone Archive)

Por razones "sociales y ecológicas", el primer banco privado de Suiza no supervisará las operaciones financieras de una controvertida represa sobre el Tigris, en Ilisu, Turquía.

La insatisfactoria evolución del plan en sí "no permite constatar si se han tomado las medidas complementarias adecuadas para atenuar las repercusiones sociales y ecológicas del proyecto", sostiene el comunicado emitido este miércoles por el UBS.

Por razones similares, la empresa que debía construir la represa, Balfour Beatty, anunció, en noviembre pasado, la ruptura del contrato y su alejamiento de la obra.

La construcción de una planta hidroeléctrica en Ilsu, limítrofe con las fronteras siria e iraquí, ha sido duramente criticada por organizaciones ecologistas y de apoyo a los países en desarrollo.

En octubre del 2001, la ONG Declaración de Berna denunció que el proyecto ocasionaría el desplazamiento forzado de unas 75.000 personas y la destrucción de bienes culturales, ya que engulliría una antigua ciudad.

Dicha represa sobre el Tigris inundaría una superficie de 312 kilómetros cuadrados en el este de Anatolia, región mayoritariamente poblada por kurdos.

Garantía oficial

La Confederación aprobó, en 1998, algo más de 400 millones de francos como garantía contra los riesgos a la exportación (GRE) para la ejecución de dicha obra, cuya construcción demandaría 1.500 millones de francos.

El grupo tecnológico helvético-sueco, ABB y VA Tech Schweiz, (antigua Sulzer Hydro), están involucrados en la construcción de la represa y la planta hidroeléctrica.

El Consejo Federal justificó entonces su actitud señalando que ambas obras tendrían repercusiones positivas en el mercado laboral suizo y que daba luz verde contando con la promesa de Turquía en materia de desarrollo.

Proyecto polémico

La represa de Ilsu forma parte de un gigantesco proyecto de riego y suministro de energía eléctrica en el sur de Anatolia. Se trata de un embalse de 1,5 Kilómetros de largo y 135 de alto. En cuanto a la planta hidroeléctrica se calcula que su producción anual llegaría a 3,8 gigavatios.

Este proyecto provocó, en 1998, numerosas reacciones críticas de organizaciones no gubernamentales a la probabilidad de que la gigantesca obra no sólo cause enormes daños arqueológicos, sino también problemas humanos. La especialista, Astrid Epiney, llegó incluso a calificar de lesivo al "Derecho Internacional Público".

Primera reacción

Según la ONG Declaración de Berna, el retiro del UBS responde más a razones económicas que sociales o medioambientales. "Creemos que el UBS se va porque no pudo encontrar fondos en el mercado internacional de capitales", precisó Andreas Missbach para ilustrar el temor que la incómoda situación económica de Turquía despertaría en los inversionistas.

En todo caso, el paso dado por el UBS incidirá ciertamente en los planes de construcción de la gigantesca obra.

Juan Espinoza y agencias


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