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Desmantelada una red de trata de personas en Francia, Moldavia y Rumanía

Este contenido fue publicado el 25 febrero 2021 - 12:44

La Haya, 25 feb (EFE).- Al menos 38 personas fueron arrestadas durante una operación policial europea que logró desmantelar una red que empleaba a trabajadores moldavos con identidades falsas y en condiciones de explotación laboral en obras de construcción en Francia, informaron este jueves las agencias Europol y Eurojust.

Los detenidos registraban a los trabajadores moldavos en Francia con documentos falsos y mantenían sus pasaportes como garantía, por lo que son sospechosos de formar un grupo del crimen organizado dedicado al tráfico de migrantes, de trata para explotación laboral, fraude de documentos y de ayudas sociales, además de blanqueo de capitales.

La operación, coordinada desde La Haya por Eurojust y Europol, involucró a la policía francesa, rumana y moldava, que llevaron a cabo 29, 3 y 7 arrestos respectivamente en sus países, y registraron unas 51 ubicaciones (17 en Francia, 14 en Rumanía y 20 en Moldavia) vinculadas con la red en cuestión.

Además, incautaron 19 vehículos -15 de ellos de alta gama- dos motos acuáticas, armas, teléfonos, unos 100.000 euros en efectivo y congelaron 11 cuentas bancarias relacionadas con los detenidos en los tres países.

PASAPORTES Y CARNÉS FALSOS

La investigación sobre esta red criminal comenzó en 2018, cuando agentes de la policía francesa interceptaron una furgoneta que transportaba a diez personas en situación irregular, todos ciudadanos de nacionalidad moldava, aunque algunos tenían ya en su posesión documentos de identidad rumanos falsificados.

En Rumanía, la Dirección de Investigación de Terrorismo y Delincuencia Organizada (DIICOT) abrió una investigación por blanqueo de capitales en enero de 2020.

La red estaba organizada por un rumano residente en Francia, que trasladó ilegalmente a al menos 40 moldavos a ese país para explotarlos en el negocio de la construcción, obligándoles a usar documentos de identidad y permisos de conducir falsos, mientras conservaba sus pasaportes reales como garantía para mantenerlos bajo su control.

En su mayoría, aseguró Europol, eran personas de bajo nivel educativo, por lo que “eran más vulnerables a la explotación”, viéndose obligados a trabajar “55 horas a la semana por 60 euros al día”, y con el conocimiento de las grandes empresas de construcción y renovación de viviendas. Esto también socavaba la competencia leal en el sector de la construcción, recordó Eurojust.

“Esta actividad resultó sumamente lucrativa, con unos beneficios ilícitos estimados en casi 14 millones de euros. Los sospechosos blanquearon los activos delictivos a través de ocho empresas fantasma, la mayoría de ellas con sede en Francia”, añadió Europol. EFE

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