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Un suizo en el templo de los derechos humanos

Philippe Boillat, corresponsable de la Dirección General de los Derechos Humanos del Consejo de Europa (Consejo de Europa).

De acuerdo con Philippe Boillat, el caso de las prisiones secretas de la CIA ha permitido al Consejo de Europa fortalecer su estatuto de guardián de los valores europeos.

Corresponsable de la Dirección General de Derechos Humanos del Consejo, el suizo subraya la importancia de la misión de esta entidad en la escena internacional.

La resuelta acción del suizo Dick Marty como investigador del Consejo de Europa, su voluntad de dar a conocer las actuaciones dudosas de la CIA en Europa, pusieron en alerta al Consejo de Europa.

Mejor aún, este asunto recordó la importancia del papel del Consejo de Europa, subraya Philippe Boillat.

El otrora subdirector de la Oficina Federal de Justicia es, desde octubre del 2005, uno de los miembros de la Dirección General de los Derechos Humanos del Consejo de Europa.

swissinfo: El mandato confiado a Dick Marty por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa es excepcional?

Philippe Bolillat: Se trata de un procedimiento muy común. Por otra parte, recuerdo que hay otro procedimiento en curso sobre ese tema.

En noviembre pasado, el secretario general del consejo de Europa, Terry Davis, decidió abrir una investigación oficial sobre los alegatos de detención de presuntos terroristas en prisiones secretas de Europa.

El respeto de la Convención Europea de los Derechos Humanos (CEDH) impone a los Estados miembros una actitud dinámica. Pueden, entonces, ser condenados por su inacción en el caso.

Esta segunda investigación tiene por objetivo examinar la manera en que los gobiernos respetan a la CEDH en el marco de la lucha antiterrorista y establecer eventuales medidas para evitar que se reproduzcan acontecimientos similares.

swissinfo: El primer objetivo del Consejo de Europa es la defensa de los derechos humanos y la democracia. ¿El instrumento privilegiado para este combate es la Corte Europea para los Derechos Humanos?

P.B.: Esta Corte tiene el papel principal. Su jurisdicción es obligatoria y su jurisprudencia debe ser aplicada por todos los Estados signatarios de la CEDH.

La Corte considera que la Convención es un instrumento vivo y que es menester interpretarlo a la luz de la actualidad. Así pues, la Corte adopta una jurisprudencia evolutiva y extensiva.

Por su parte, los Estados miembros tienen también un papel esencial puesto que adoptan nuevos instrumentos internacionales en ese terreno, como los protocolos adicionales a la Convención Europea de los Derechos Humanos.

La Asamblea Parlamentaria, por su parte, contribuye también a la protección de los derechos humanos con, por ejemplo, el seguimiento de la manera en que los Estados miembros respetan el compromiso asumido al adherir el Consejo de Europa.

Si uno u otro de esos Estados no cumple con sus compromisos, corresponde a los otros recordarle sus obligaciones.

swissinfo: Doudou Diène, el relator de la ONU sobre Racismo realizo una reciente visita a Suiza, país que tiende a banalizar la xenofobia. ¿Esa actitud inquieta al Consejo de Europa?

P.B.: Las conclusiones preliminares de Doudou Diène son parecidas a las de la Comisión del Consejo de Europa encargada de la lucha contra el racismo, un organismo cuyos representantes hicieron una visita a Suiza en mayo del 2003.

En su informe, esta comisión constata en efecto una evolución positiva en materia de lucha contra el racismo y la intolerancia, pero expresa también su preocupación por el comportamiento discriminatorio observado en el seno de las fuerzas del orden respecto a ciertas minorías, particularmente africanas.

Subraya igualmente la actitud en relación con los solicitantes de asilo y los refugiados que suscita un debate 'negativo y hostil' en la arena política.

El comisario europeo de los derechos humanos retomó esa evaluación, de manera global, durante su visita del año pasado.

swissinfo. ¿Suiza podría sacar más provecho de su participación en el Consejo de Europa?

P.B.: Suiza adhiere al Consejo de Europa en 1963; es decir, 15 años después de su creación. Al convertirse en miembro de la organización, Suiza se declara dispuesta a participar activamente en el logro de los objetivos de la Organización de Estrasburgo. Lo que hace de la mejor manera posible.

Empero, Suiza podría hacer esfuerzos suplementarios, en particular con la ratificación de la Carta Social Europea de 1961 y adhiriendo a la Carta Social revisada en 1996. Resulta por lo menos paradójico que Suiza, uno de los países más ricos de Europa, sea uno de los pocos que no han adherido a ese instrumento fundamental.

Esa situación resulta aún más paradójica en cuanto se exige a los Estados miembros recientemente admitidos en el Consejo de Europa, la firma y ratificación de todos los instrumentos fundamentales en el lapso más breve posible, mientras que los antiguos miembros tienen el privilegio de adherir a los que les conviene.

swissinfo, Frédéric Burnand, Ginebra
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

Contexto

Suiza adhirió al Consejo de Europa en 1963.
Actualmente, 18 ciudadanos suizos trabajan en las diferentes instancias del Consejo de Europa.
Seis representantes suizos participan en los trabajos de la Asamblea Parlamentaria.
Seis presidentes de comunas y/o de ciudades y seis representantes de los gobiernos cantonales participan en el Congreso de los poderes locales y regionales.
En el 2006, la contribución de Suiza al presupuesto ordinario del Consejo de Europa es de 4,4 millones de Euros (6,8 millones de francos).

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Datos clave

Fundado el 5 de mayo de 1949, el Consejo de Europa es la más antigua de las organizaciones intergubernamentales europeas.
Su sede se encuentra en Estrasburgo.
Su misión es preservar y promover los derechos humanos y la democracia.
Desde el final del imperio soviético, el Consejo de Europa vela particularmente por la seguridad y la estabilidad del continente europeo.
Integrado por 46 Estados miembros, el Consejo de Europa sigue también las evoluciones sociales y tecnológicas (bioética, cibercriminalidad) y su impacto en los derechos humanos.
Para 2006, su presupuesto ordinario es de más de 190 millones de euros (295 millones de francos).

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