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Un suizo pionero en los mares patagónicos

Jorge Schmid es un enamorado de las ballenas y un pionero en el avistaje de estos mamíferos. swissinfo.ch

Jorge Schmid, hijo y nieto de suizos de Schaffhausen, se convirtió, casi espontáneamente, en un pionero en el avistaje de las ballenas francas del sur de América.

Este contenido fue publicado el 29 septiembre 2006 - 18:13

Hace 35 años llegó a Puerto Pirámides de vacaciones y jamás regresó a Buenos Aires. Se enamoró del fondo del mar de aquella península y renunció a todo para quedarse.

Pocos lugares en el mundo ofrecen la posibilidad de observar en su ámbito natural tanta cantidad de animales. Península de Valdés, en la provincia patagónica de Chubut, ubicada sobre el mar Atlántico y a más de 1.400 kilómetros de Buenos Aires, es uno de ellos.

Allí está enclavado Puerto Pirámides, un pequeño municipio de 400 habitantes que supo revivir hacia fines de los años setenta gracias a la llegada de ballenas que, seducidas por sus acantilados y aguas cristalinas, eligieron el golfo para procrearse, parir y criar a sus ballenatos.

Jorge Schmid, un suizo argentino de 58 años, arribó hace más de tres décadas a estas paradisíacas costas en busca de "fondos cristalinos" para practicar buceo, y jamás se fue.

swissinfo compartió con él un día en la península, y pudo conocer su historia, sus orígenes helvéticos, descubrir cómo se convirtió en pionero en el avistaje de ballenas en el país sudamericano y entender porqué se considera "un privilegiado en el mundo".

El origen suizo de los Schmid

Schmid contó que su abuelo vino a principios de siglo desde el cantón de Schaffhausen (Suiza de expresión alemana) a trabajar contratado a Buenos Aires porque era un experto en imprentas.

"Aquí conoció a mi abuela, una criolla con quien se casó, y después de vivir en Argentina muchos años volvió a Suiza, donde nació mi padre, Roberto Augusto. Años más tarde volvieron a la Argentina, donde mi abuelo vivió feliz hasta que murió".

Aunque sólo fue una vez a la tierra paterna, es y se siente un ciudadano helvético, condición que heredaron sus dos hijos, Malena, de 16 años, y Axel, de 14.

Inspirado por el mar...

"Yo nací en Buenos Aires y allí viví, estudié arquitectura y trabajé en la empresa familiar dedicada a negocios inmobiliarios, hasta que hace 35 años vine a Puerto Pirámides por quince días de vacaciones a bucear, y me quedé de 'vacaciones' hasta hoy", relató, divertido.

Sin imaginarse lo que su destino aventurero le depararía, en aquella visita quedó fascinado con el fondo del mar:

"Cuando vine me pareció que éste era uno de los fondos para bucear más lindos del país, y hoy creo que es el más transparente de la Argentina".

Entonces Puerto Pirámides tenía alrededor de ochenta habitantes, y la vida no era sencilla. Más allá del paradisíaco paisaje de costa, la tierra esteparia estaba a merced de fríos y vientos.

"Por necesidad hice montones de trabajos, entre ellos buceo marisquero. Me embarqué, y poco a poco me fui perfeccionando hasta hacerme instructor de buceo. Después fui comprando equipos, compré mi primera embarcación, llevaba gente a bucear, y más tarde, bastante más tarde, empezaron a aparecer las ballenas...", precisó.

Un pionero en el avistaje

Casi sin darse cuenta, Schmid se convirtió en pionero de los avistajes de ballenas, principal actividad del pueblo y hoy motor de su economía y vida social.
"Hace 35 años, a la gente no le interesaban las ballenas. No había conciencia ecológica. Pensemos que ahora se hacen 14 mil kilómetros para ver ballenas, ¡y es muy caro llegar acá!"

"Recuerdo que por 1970 llevé siete personas en todo el año a ver ballenas. Y el año pasado entraron aproximadamente 120 mil turistas de todo el mundo a ver ballenas. Es decir, ha cambiado la política del mundo respecto a la ecología", reflexionó.

Hoy, su empresa, 'Punta Ballenas', es la más importante de Pirámides, con seis embarcaciones acondicionadas para realizar avistajes y con capacidad para transportar entre 12 y 70 pasajeros, y un restaurante frente a las aguas del Golfo Nuevo listo para recibir a los cosmopolitas turistas.

"Cuando empecé, hace 35 años, tenía una lanchita muy chiquita, de muy poca capacidad. Y realmente los que se subían eran unos temerarios. ¡Y yo en llevarlos!", recordó entre risas, y rápidamente sostuvo:

"A medida que fue pasando el tiempo se fue perfeccionando todo el tema, sobre todo la seguridad de las embarcaciones. Se fueron tecnificando, mejorando, y ahora tenemos embarcaciones que realmente son sumamente seguras y muy cómodas".

"Puedo decir que soy pionero en el avistaje de ballenas; en la comercialización de esta actividad", aseguró orgulloso, y recalcó:

"Primero, porque fuimos tomados de ejemplo en cuanto a una serie de normas de seguridad que han quedado en el tiempo".

"El sistema de embarcar y desembarcar en la playa, tirando la lancha con tractores -ya que como acá tenemos una diferencia de marea de casi 6 metros que nos hace prescindir de muelles-, fue ejemplo y en muchos lugares del mundo desarrollaron este mismo sistema".

"No necesitamos ningún espejo, sino que nosotros nos acercamos con las lanchas al agua y las empujamos al mar".

Schmid disfruta lo que hace. Se le nota. Le gusta contar que los lugareños conocen a varias ballenas y a sus ballenatos y que las tienen identificadas. La relación con estos cetáceos es casi familiar: ellos las protegen y las reinas del lugar les regalan sus danzas, sus ruidos y sus saltos. Y siempre vuelven...

swissinfo, Norma Domínguez, Puerto Pirámides (Patagonia Argentina)

CONTINÚA EN MÁS SOBRE EL TEMA: 'Enseñar a la gente a ver ballenas' y
'Jorge Schmid: de arquitecto a "biólogo marino"'

Datos clave

Keyfacts

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Contexto

Ubicado en la Península Valdés, a más de 1.400 kilómetros de Buenos Aires, Puerto Pirámides ha sido declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO.

Desde que en 1973 aparecieron en el Golfo Nuevo de Puerto Pirámides las primeras cuatro hembras de ballena franca austral con crías, se creó la primera empresa de Avistaje de Ballenas y actividades náuticas del pueblo, que en ese entonces no llegaba a los 80 habitantes. Jorge Schmid fue uno de sus fundadores.

Puerto Pirámides cuenta con una población estable de poco más de 400 habitantes, la única en Península Valdés que busca la sustentabilidad como forma de vida.

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