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Una afición tolerante es el futuro del fútbol

Los ultras de la Lazio de Roma con imágenes de Mussolini y símbolos fascistas en un encuentro liguero en Livorno.

(Keystone)

El racismo aún está presente en los estadios de fútbol y arroja una larga sombra sobre la Eurocopa 2008. En una conferencia, el Consejo de Europa presentó nuevas vías para atajar el racismo y la violencia en los estadios.

En la mente de los aficionados, en el lugar de los encuentros y en las asociaciones tienen que cambiar muchas cosas.

En síntesis, éste es el balance de la conferencia, a la que acudieron 150 aficionados al fútbol, inspectores de la afición y representantes de la asociación mundial de fútbol (FIFA) y del organismo homólogo europeo (UEFA).

La Dirección de Juventud y Deporte del Consejo de Europa lanzó en 1995 la campaña 'Todos diferentes, todos iguales'. No importan el color de la piel, la opinión y la manera de vivir de cada uno. Lo que importa son los derechos humanos de cada individuo, señala el director Ralf-René Weingärtner.

Lo mismo ocurre en el fútbol porque a pesar de las polémicas sigue siendo un deporte que une a las personas. El Mundial de Alemania lo ha mostrado de manera ejemplar.

Reuniones amistosas en lugar de cánticos ofensivos

Para erradicar el racismo y la violencia de los estadios se debatió sobre un manual que aborda el tema del 'desarrollo y el establecimiento de una Carta del Fan en Europa'. Sobre la base de 26 objetivos establecidos, las aficiones de todas las ligas europeas quieren en el futuro comprometerse a cambiar, de una vez por todas, la situación en los estadios.

Reuniones amistosas entre clubes de aficionados 'enemistados' antes de los encuentros pueden contribuir a impedir que se entonen cánticos ofensivos.

Contactos regulares con las directivas de los clubes podrían ayudar a evitar problemas con los aficionados. Los clubes de los seguidores deberían tener más voz en los asuntos gestionados en los clubes, acostumbrados a anteponer los intereses económicos.

Los grupos de seguidores quieren tener un trato más amistoso entre ellos e influir de manera positiva en la afición rival. Quieren tener voz y voto en las directivas de los clubes.

Hay que actuar

Es urgente que se actúe. Así lo demuestran ejemplos actuales: un judío, propietario de un abono anual de entrada del CF Chelsea de Londres, fue ofendido con consignas antisemitas durante un encuentro en Inglaterra. Aficionados del club francés Metz insultaron a Abdeslam Ouaddou, un jugador de la selección marroquí y defensa de Valenciennes.

El partido de la Bundesliga alemana entre la Eintracht de Francfort y el 1. FC Nuremberg tuvo que ser interrumpido durante 20 minutos y estuvo a punto de ser suspendido. Algunos espectadores lanzaron cohetes y petardos al campo. Al 1. FC Nuremberg le impuesieron una multa de 50.000 euros y, por su parte, al Eintracht de Francfort, 25.000.

Al club de Nuremberg le amenazaron incluso con la suspensión temporal de los partidos en casa, y la exclusión parcial o completa del público si se repetía un suceso de gravedad similar.

No hay que hablar sólo de dinero

Una de las cuestiones debatidas en Rust era: ¿contribuyen estas imposiciones realmente a cambiar el comportamiento de los aficonados? Para muchos coordinadores de proyectos en la materia esto es más bien el reflejo de la desorientación de los responsables en los clubes y en las asociaciones de fútbol.

Se deberían averiguar las razones del comportamiento de la afición, alega la pedagoga social alemana Daniela Wurbs. Es la coordinadora internacional de la Federación de Aficionados del Fútbol (FSF, por sus siglas en inglés) con sede en Sunderland, Inglaterra, y observa cada semana todas las facetas de la vida de los seguidores ingleses.

Clubes y federaciones sólo hablan de dinero, constata. "Están ocupados con ganar dinero y se olvidan de lo que necesitaría la afición", dice Wurbs. 'Fans' y clubes en Inglaterra deberían saber y hablar más con la otra parte.

En Alemania, Austria y en Suiza, la coordinadora de la FSF todavía califica la situación de "bastante satisfactoria". Los equipos en esos países tienen un vínculo más estrecho con la afición.

No sólo operaciones policíacas

Los Gobiernos de los dos países anfitriones de la Eurocopa de 2008 han acordado hace poco un convenio sobre un dispositivo policíaco masivo en los alrededores de los estadios. Los policías alemanes, por ejemplo, obtendrán por primera vez un estatuto que les permite el derecho a la detención en los lugares de encuentro.

Otra vía que se presentó en Rust ya ha sido llevada a la práctica por un equipo de supervisores suizos encargados de vigilar a los aficionados que asistió al último encuentro disputado entre Suiza y Alemania.

'Embajadas de aficionados' dieron la bienvenida a los seguidores alemanes a su llegada a la ciudad de Basilea. Acudieron a esos puntos de coordinación sobre todo para obtener información, intercambiar ideas y conocerse. A los aficionados se les pudo ver pacíficos en medio de grupos de fans suizos.

David Zimmermann, delegado de la Oficina Federal de Deporte para la Eurocopa 2008, encabeza un equipo de supervisores de aficionados integrado por dirigentes de las embajadas de la afición en las cuatro ciudades suizas donde se disputarán los partidos de la Eurocopa: Basilea, Berna, Ginebra y Zúrich.

swissinfo, Udo Seiwert-Fauti, Rust
(Traducción del alemán: Antonio Suárez Varela)

CONSEJO DE EUROPA

El Consejo de Europa se constituyó el 5 de mayo de 1949 con el fin de establecer principios comunes y democráticos en todo el Continente. Sus bases constituyen la Convención Europea para los Derechos Humanos y otros textos referenciales para la protección del individuo.

El Consejo de Europa es una organización paneuropea que integra 47 Estados miembros, entre ellos la Confederación Suiza y una nación con estatuto de país candidato: Bielorrusia, cuyo estatuto, sin embargo, se sobreseyó a causa de transgresiones contra los derechos humanos y los principios democráticos.

Hay 5 países con estatuto de observador: el Vaticano, Estados Unidos, Canadá, Japón y México.

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