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Una nueva veta: periodismo ciudadano

La era digital obligó a la prensa y los medios audiovisuales a innovarse: a crear su propia versión 'online' o incluso limitarse a ella. La antigua Radio Suiza Internacional, hoy swissinfo, es sólo uno de múltiples ejemplos.

Este contenido fue publicado el 14 diciembre 2007 - 14:47

La presencia en Internet es para muchos una cuestión de supervivencia económica frente a los diarios gratuitos que acaparan gran parte de la publicidad. Disponer de un blog, donde los lectores pueden opinar, los hace más atractivos.

En Chile esto recién comienza y ya goza de gran acogida. Encendidos debates sobre temas de actualidad política que antes tenían lugar en las cafeterías y plazas se trasladaron a la 'blogosfera'.

Para los periodistas constituyen un verdadero barómetro para saber donde le aprieta el zapato al hombre de la calle. Y ni el gobierno, ni los partidos políticos y ningún parlamentario que pretenda ser reelegido puede hacer caso omiso a los 'blogueros'.

Hace menos de una generación que aquí resultaba peligroso dar rienda suelta a sus opiniones de manera que no es de sorprender que estos nuevos espacios democráticos a veces se prestan para pasarse de la raya: "...en general los políticos engañan a la gente para tener más poder, para robar y ser más corruptos, para salir más en la TV...

Quejas ciudadanas

De manifestar el acuerdo o desacuerdo con el quehacer del país hay un paso para denunciar todo tipo de abusos e irregularidades de parte de entidades públicas y privadas, solicitando su remedio.

Varios diarios disponen de una página especial de "quejas ciudadanas". Se investigan los hechos y se trata de intermediar para encontrar una solución.

Después de meses de concurrir a la multitienda por la lavadora que funcionaba mal desde un principio, ésta es reemplazada de la noche a la mañana por una nueva con las respectivas excusas. Trámites burocráticos porque en alguna repartición pública se traspapeló un documento o falta otro timbre más, se aceleran milagrosamente.

Es una vía más expedita y exitosa que acudir al Servicio Nacional del Consumidor o contratar un abogado; además de gratuito: ¡Nadie quiere quedar mal parado en una página que tiene casi tantos lectores como la crónica roja!

Ciudadanos convertidos en periodistas

Varios canales de televisión también disponen de teléfonos y mails para denunciar irregularidades. En más de una ocasión sirvieron para reportajes: para parar el negocio a constructoras que, cobrando el precio completo abandonaron la obra a medio terminar; o siguiendo los malos pasos de alguna banda delictiva agilizaron el trabajo de la policía y de la justicia.

De aquí hay otro paso más para transformarse en ciudadano periodista, creando noticias en vez de sólo comentarlas. 'Publimetro' por ejemplo, el diario gratuito del holding sueco Metro International, presente en 21 países y 11 ciudades chilenas, invita a sus lectores a salir a la calle con la cámara digital o el teléfono móvil en la mano. No recibirán una remuneración económica, pero sus aportaciones se publicarán con nombre y apellido.

Cuando en noviembre un fuerte terremoto sacudió el norte del país y se cayeron todas los señales de comunicación, los reportajes televisivos se basaron, en un principio, en videos de aficionados presentes en los sitios.

Concurso 'Cráter Urbano 2007'

Otras iniciativas novedosas e interesantes surgieron no de parte de periodistas profesionales, sino de organizaciones sociales. Tuvo gran éxito el concurso fotográfico 'Cráter Urbano 2007', convocado por organizaciones de automovilistas y ciclistas para descubrir el hoyo más grande en las calles de la capital chilena.

En muchas partes éstas, además de peligrosas, parecen paisajes volcánicos. Tanto los diarios como la televisión publicaron los hoyos más famosos. Los municipios no se demoraron en tapar de forma provisoria la vergüenza para que luego el Gobierno decidiera destinar cuantiosos recursos a la solución de un problema crónico.

A 'Cráter Urbano 2007' siguieron otros concursos con igual éxito, el mismo que tendría asegurado otro sobre basurales clandestinos.

Al igual que en Chile, en Suiza existen, ya de mucho antes, verdaderas comunidades de 'blogueros'. Los diarios tienen su versión online y blogs para comunicarse con sus lectores y tomarles el pulso.

Tal como aquí, pero en mucho mayor envergadura, existe concentración de la prensa que hace sus enfoques muy poco variables. Hay una excesiva competencia entre diarios gratuitos que a su vez compiten con diarios pagados y teniendo los mismos dueños.

También existen espacios de participación para periodistas ciudadanos, trabajo que es remunerado. Pero salvo la revista 'Der Beobachter' no disponen de páginas de consulta o denuncias para que el diario haga de intermediario entre las partes enfrentadas. Su servicio 'helpOnline' para consultas jurídicas y no solución, por ejemplo, es gratuito sólo para los suscriptores y sus familiares.

En un país como Chile -bastante menos ordenado que Suiza y con bastante más problemas del diario vivir, formar parte del cuarto poder comentando o creando noticias es una herramienta no sólo valiosa, sino indispensable.

Representa una posibilidad de hacerse escuchar visto que las organizaciones sociales (sindicatos, juntas de vecinos, organizaciones de consumidores, etc.) tienen todavía muy poco poder de negociación.

Y también porque los derechos políticos se limitan básicamente a elegir al presidente, el parlamento y las autoridades municipales sin derecho de poder haber votado sobre el nuevo sistema de transporte de la capital. Sus fallas, por no decir desastres, es un tema recurrente en la " 'blogosfera'.

Regula Ochsenbein, Santiago de Chile

Regula Ochsenbein

Regula Ochsenbein nació en Lucerna el 15 de marzo de 1949. Cursó sus estudios primario y secundario en Basilea y Berna, donde obtuvo su 'Matura' (bachillerato), en 1968.

En aquel año de efervescencia estudiantil en Europa comenzó la carrera de Sociología y la terminó en 1977 graduándose de licenciada en Historia Moderna y Sociología de los países en desarrollo y derecho público.

Durante sus estudios participó en intercambios estudiantiles (Checoslovaquia); trabajó de voluntaria en un pueblito de Grecia y en un Kibutz de Israel.

Su vida profesional la llevó, tras un curso de preparación, al servicio diplomático, ámbito en el que permaneció desde 1978 hasta 1985. En ese año decidió abandonar la carrera y quedarse en Chile tras haber ocupado funciones en Portugal, Santiago de Chile y Londres.

Actualmente combina en Chile sus actividades de socióloga con las de artesanía en madera.

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