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Vacaciones éticas, un proyecto contra los Atilas del turismo

Un clásico ejemplo de vacaciones que contradicen los enunciados del turismo sostenible. Keystone

No son todos, pero sí demasiados, los paseantes que se convierten en depredadores y dejan a su paso una huella de destrucción y deterioro. Para frenar la acción de esos modernos Atilas, los agentes de viajes suman esfuerzos en pro de un "turismo ético".

Este contenido fue publicado el 25 julio 2000 - 16:15

Y en ese contexto de preocupación por el entorno, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) ratifica su postura en favor de instrumentar tasas compensatorias al combustible utilizado para los aviones.

"El problema es grave con las ofertas de viajes al fin del mundo a precios muy reducidos", advierte el portavoz de ese organismo, Michel Chevalier, "por ello buscamos la introducción de un impuesto al queroseno".

Mientras tanto, las buenas intenciones de empresarios de la rama turística para que las estancias de sus clientes se produzcan en un contexto de respeto a las poblaciones y al medio ambiente visitados se han topado con el desinterés de la clientela y con una competencia que ignora de sutilezas sociales o ecológicas.

Además, el auge que registra la industria turística desde fines de la década de los 80 -sólo en 1999 viajaron fuera de sus fronteras unas 657 millones de paseantes- ha contribuido a esa secuela de daños en los países "invadidos".

Ante una situación semejante y con el propósito de proteger lo que finalmente les da sustento, la mayoría de los operadores de Suiza crearon un puesto para la protección del entorno ecológico y social cuyo objetivo es garantizar las condiciones óptimas para un turismo durable.

Algunas agencias inclusive se han agrupado con el fin de establecer criterios comunes de acción. Por ejemplo, 17 empresas signatarias de la "Declaración de Creta" que desde 1998 se afanan en la búsqueda de un turismo "más verde y más social", trabajan para establecer directrices en materia hotelera.

Kaspar Hess, responsable del medio ambiente de la empresa Hotelplan, señaló que otros renglones, como aquellos relativos a la prostitución o al transporte, podrían ser abordados en forma posterior.

La filial suiza de la empresa francesa Atalante, "Ciento por Ciento Naturaleza" distribuye entre sus clientes una "Carta ética del viajero" en los que proporciona consejos para la protección del entorno ecológico y el respeto de los grupos étnicos.

Solicita a sus clientes, por ejemplo, abstenerse de tomar fotografías de ciertas poblaciones autóctonas.

Empero, en un contexto de competencia exacerbada, en donde la sobrevivencia económica ocupa el primer plano, los propósitos de los empresarios turísticos son todavía como una gota de agua en el océano.

"Uno de los grandes problemas es que las previsiones se hacen a corto plazo y no se toma en cuenta la situación de las regiones turísticas en un lapso de veinte años", explica Hans Wiesner, a cargo del renglón ecológico de la empresa ITV.

Los esfuerzos de los empresarios enfrentan también la actitud ambigua de sus clientelas. "La gente es sensible al medio ambiente en Suiza, pero lo es menos en el extranjero", analiza Kasper.

En fecha reciente, una iniciativa de Ciento por ciento Naturaleza para promover su carta ética a través de los medios masivos de comunicación tuvo un muy escaso éxito. "Sólo una treintena de personas nos la solicitaron", lamentó Felice Putzu, portavoz de la empresa.

swissinfo y agencias.

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