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Venta de armas: la prohibición no convence

Los cazas F/A-18 estadounidenses contienen piezas fabricadas en Suiza. Keystone

Nada de armas para la guerra en Irak. Pero eso no impide a Suiza vender material militar a Estados Unidos y a Gran Bretaña.

Este contenido fue publicado el 26 marzo 2003 - 09:18

La izquierda, los verdes, los demócrata-cristianos y la mayoría de la opinión pública exigen una prohibición más clara.

Este martes (25.03), la Comisión parlamentaria de asuntos exteriores debatió ampliamente sobre la guerra en Irak y la exportación de armas.

En la víspera, socialistas y verdes suizos dirigieron una carta abierta pidiendo al Gobierno que prohíba la venta de cualquier material bélico a los dos países beligerantes. El Partido Demócrata Cristiano emitió una posición similar.

Finalmente, la Comisión parlamentaria se contentó con votar (por unanimidad) su apoyo a la política gubernamental. El campo roji-verde admitió a regañadientes que el Parlamento carece de los medios legales para pronunciar una prohibición total.

No obstante, la oposición no está dispuesta a bajar los brazos. Al final de la sesión, los socialistas reiteraron que mantienen su propuesta de una reglamentación más estricta en la materia.

Los demócrata-cristianos manifestaron a su vez que piensan dirigirse a los dos ministerios concernidos.

Los humanitarios y los pragmáticos

El Gobierno también está dividido en el asunto de la exportación de armas. La ministra socialista de Relaciones Exteriores, Micheline-Calmy-Rey asistió a los debates de la Comisión parlamentaria.

Su alocución sobre el compromiso humanitario de Suiza durante y después del conflicto parece haber dado en el blanco.

En cambio, sobre el tema de venta de armas al extranjero, es Pascal Couchepin que encarna la posición oficial de Suiza, apoyada por su partido, el Radical (centro derecha).

El presidente de la Confederación afirmó durante las primeras horas del conflicto que Suiza prohibía todo tipo de exportación de material militar que podría ser utilizado en el conflicto. Esta posición pragmática no consigue, sin embargo, convencer a la opinión pública.

El pasado domingo, el semanario de expresión alemana, SonntagsBlick, publicó un sondeo de opinión, donde el 70% de las personas consultadas declara estar a favor de una prohibición total de las ventas de armas a los países en guerra.

Granadas suizas en Irak

Pero, a pesar de las declaraciones oficiales, Suiza vende efectivamente material militar a los dos países.

Sobre los 280 millones de francos que representaron las exportaciones de la rama en el 2002, cerca de 50 correspondieron a la venta de armas a Estados Unidos y Gran Bretaña.

El caso más problemático es ciertamente el de las granadas de fragmentación HG85. Producidas a medida para el ejército británico, esta arma es fabricada en los talleres de la firma Ruag, la nueva razón social de los antiguos arsenales y fábrica de municiones helvéticos.

Pero la Ruag posee una estructura de derecho privado, a pesar de que el Estado tenga el 100% de participación. Según el periódico de lengua francesa "Le Temps", los británicos habrían firmado un contrato de 360 mil piezas en el otoño del 2000, por un monto de 19 millones de francos, que prevé entregas escalonadas hasta el 2006.

Esto permite afirmar al periódico que esas granadas "made in Switzerland" están siendo utilizadas en estos momentos en la guerra de Irak.

Cazas estadounidenses con tecnología helvética

El otro gran negocio son las piezas de alta tecnología que equipan a los aviones F/A-18 estadounidenses, fabricadas por la firma ginebrina Derendinger, filial 100% de la Ruag. Se trata de un contra-negocio efectuado durante la época de la compra de los cazas para la aviación suiza.

Según la Ruag, pasó ya más de un año entre el momento en que se realizó la entrega de esas piezas y el momento en que esos aviones estuvieron en condición de volar.

Al igual que en el asunto de las granadas, donde es de imaginar que ya habían sido compradas antes del inicio de la guerra en Irak, esas piezas no son afectadas por la prohibición decretada el jueves pasado.

La lógica económica

"La solución adoptada es una solución de buen sentido, que respeta perfectamente la ley", resume el diputado radical, Claude Frey, miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores del Consejo Federal.

"Renunciar a los intercambios tecnológicos que realizamos con los Estados Unidos en relación con los F/A-18 sería como tirarse un balazo en los pies. Perderíamos todo y nada que ganar", agregó el diputado partidario de la línea oficial.

Por el momento, es el pragmatismo que se impone. Los radicales y los medios económicos señalan que la industria de armamentos hace vivir a un grupo importante de trabajadores, y que ese sector se encuentra también afectado por la crisis.

Hace poco, la Ruag anunciaba la desaparición de 76 de los 4.200 empleos que dispone. A pesar de ello, el gigante de la industria suiza de armamentos prevé para el futuro suprimir otros 220 puestos de trabajo.

swissinfo, Marc-André Miserez
(Traducción:Alberto Dufey)

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