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William Turner, el pintor de la luz

'Parque More cerca de Watford' (1823 aproximadamente). Acuarela sobre papel. © Tate, London, 2001 (www.kunsthaus.ch)

La exposición en el Museo de Arte de Zúrich es la primera gran retrospectiva del pintor inglés fuera de Gran Bretaña.

Considerado como uno de los mayores pintores que ha tenido Inglaterra, Joseph Mallord William Turner (1775-1851) supo conjugar en su arte el academicismo prevaleciente de su época junto con sus propias concepciones técnicas y subjetivas. Esto hizo de él uno de los precursores de la pintura moderna en Europa.

Nacido en Londres en 1775, en el barrio de Covent Garden, desde muy temprano se destacó en el dibujo, la acuarela y la pintura. Tal es así que en 1789 el joven artista ya había ingresado a la Real Academia de Artes de Londres, donde recibió una excelente formación artística.

Paisajista universal

Observador sensible y talentoso, William Turner se inscribe en la tradición de los grandes paisajistas de su época. La naturaleza que él mira está prodigiosamente revelada en sus monumentales composiciones al óleo o en las acuarelas intimistas llenas de gran virtuosismo.

Como buen artista romántico que era, los temas de su pintura fueron casi siempre vistas de castillos enclavados en las colinas, pasos peligrosos por las montañas, el mar embravecido en medio de la tempestad o el viento amenazador.

Naturaleza y literatura

La naturaleza, según este pintor, podía revelarse con la misma fuerza y dramatismo que las pasiones humanas. Por eso también la especial inclinación de Turner hacia temas mitológicos, religiosos e históricos.

Entre ellos, 'Aníbal cruzando con su armada los Alpes' (1812) o la 'Caída de Cartago' (1817). En estas composiciones el tema es casi un pretexto para representar una naturaleza salvaje e indómita.

La literatura inglesa jugó igualmente un papel importante en su obra.

Así como el pintor suizo Heinrich Füssli (1741-1825) se inspiró para varias de sus composiciones en las obras de los grandes escritores ingleses John Milton y William Shakespeare, del mismo modo William Turner ilustró, de 1820 a 1830, obras de Sir Walter Scott, John Milton y Lord Byron.

Luz, agua y aire

Como era costumbre en aquel entonces, los artistas que se preciaban de ello viajaban por lo menos una vez en su vida a Italia para nutrirse de las enseñanzas de los grandes maestros del Renacimiento.

William Turner hizo dos viajes importantes a Italia. Visitó Verona, Venecia, Roma y Nápoles, de donde regresó cargado de numerosos bosquejos y obras que presentó, más adelante, a la Real Academia de Artes de Londres.

Para ese tiempo su obra ya había adquirido la maestría de composición y los juegos de luces y de color que hacían del pintor un verdadero precursor del Impresionismo.

Suiza y el paisaje alpino

El paisaje y, sobre todo, las fuerzas naturales desatadas no eran más que el reflejo del sentimiento y la emoción del hombre frente a la naturaleza.

En uno de sus viajes por Europa, el pintor inglés descubrió en Suiza el paisaje alpino. Le maravillaron la fuerza de sus montañas, las rocas, los pasos peligrosos como el del San Gotardo. Fuertemente impresionado lo dejaron las avalanchas, las tormentas de nieve y las nubes arremolinadas.

En todas estas composiciones la representación de la luz, el agua o el viento alcanzan un virtuosismo que hacen de Turner un verdadero mago del color. ¿Un pintor que descubre más allá de la luz un destello de locura visionaria?

El Museo de Arte de Zúrich ('Kunsthaus') organiza esta exposición retrospectiva, que permanecerá abierta al público hasta el 26 de mayo de 2002, en colaboración con la Tate Gallery de Londres. Se recomienda ampliamente verla.

Araceli Rico, Zúrich


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