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¿De viaje al extranjero? ¡Atención a las reglas!

Las condiciones penitenciarias varían de un país a otro.

(Keystone)

Infracciones que en Suiza son menores, en algunos países llevan a la cárcel, advierte el Ministerio de Exteriores.

Las violaciones a las legislaciones en materia de estupefacientes, por ejemplo, son generalmente castigadas con mayor severidad en otras naciones. Yemen, Kuwait, Malasia, Tailandia, Egipto y Arabia Saudita, entre otros, aplican la pena de muerte en casos de faltas graves en ese renglón.

En su página de Internet, el Ministerio suizo de Exteriores advierte sobre las diferencias entre el Código Penal suizo y aquellos de otros países.

Precisa que transgresiones menos evidentes también pueden conducir tras las rejas. Por ejemplo, un viajero puede ser detenido en Siria si tiene en su poder productos israelíes, como una simple guía de viajes.

Pena de muerte

En Turkmenistán, Yemen, Moldavia y los Emiratos Arabes Unidos, los conductores tienen la prohibición total de ingerir alcohol y las relaciones homosexuales o extra conyugales son sancionadas en Kuwait, India, Egipto, Belice o Camerún.

De acuerdo con estadísticas del ministerio 161 ciudadanos suizos, tres cuartas partes de los cuales son hombres, purgan condenas en el extranjero por delitos relacionados con drogas, muertes, violaciones, pedofilia o atentados a la moral.

La suerte de esos detenidos varía mucho de acuerdo con el lugar de encarcelación. Los 75 suizos que cumplen penas en centros penitenciarios de Europa se benefician, en general, de condiciones conformes con los estándares helvéticos, una situación no siempre segura en los países en vías de desarrollo.

En algunas de esas regiones las condiciones de detención llegan a ser muy difíciles, subraya Muriel Berset Kohen, del ministerio.

Según los registros de la dependencia, cinco suizos de encuentran actualmente en Africa, 25 en Asia (de los cuales 12 en Tailandia), 30 en América del Sur, mientras que el resto está repartido entre América del Norte, Oceanía y el Oriente Medio.

Cárceles sobrepobladas

En América del Sur los reos son confrontados, por ejemplo, a la inseguridad reinante en prisiones sobrepobladas, destaca Thomas Gasser, encargado de negocios en la embajada de Venezuela.

Max Thomann, colaborador de la embajada suiza en Argelia, describe las severas condiciones de detención en las cuales un ciudadano suizo purga su pena. Su prisión se encuentra en el desierto, el verano es particularmente duro.

Durante su visita en abril pasado a las prisiones argelinas, una delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) pudo constatar sin embargo, que el reo se encuentra en buenas forma y que ha recibido los libros enviados a través de la embajada, precisa Thomann.

En Marruecos, un prisionero suizo es regularmente visitado por la embajada, según Ariane Pochon, colaboradora diplomática en Rabat. La familia del preso le envía dinero a través del ministerio que la embajada transmite al encargado del almacén de la prisión. Las condiciones del centro de reclusión parecen correctas, dice, pero advierte que se prohíben las visitas a las celdas.

Casos mediatizados

Los casos de suizos detenidos por pedofilia son muy mediatizados, como el de la pareja de Zug detenida en diciembre de 2000 en la India. Pero las estadísticas no permiten conocer su porcentaje.

La mayoría de las encarcelaciones obedecen a delitos vinculados con la droga. El caso más célebre concierne a Nicolas Hänggi y Silvio Giovanoli, detenidos en agosto de 1997 en Guatemala y condenados a 12 años de prisión. Siete suizos purgan también penas de muchos años en Venezuela por ese tipo de delito.

En China, un suizo fue condenado a muerte en 1999 por violación y muerte. Según Béatrice Latteier-Schär, de la embajada suiza en aquella nación asiática, próximamente esa pena será conmutada a la de prisión perpetua.

Protección consular

Todas las personas encarceladas en el extranjero pueden beneficiar de la protección consular, que incluye visitas regulares a los detenidos al menos una vez por año.

Los servicios consulares velan también para que las reglas del estado de derecho, como aquellas que garantizan una defensa, sean respetadas, explica Gasser. "Si la proximidad nos lo permite, efectuamos visitas cada dos o tres meses", añade.

Las embajadas proporcionan también ayudas concretas, como jabón y medicamentos. Pero las familias o los amigos son los que intervienen preferentemente para buscar asistencia jurídica. Si el prisionero no tiene ningún contacto, un abogado de oficio asegura su defensa, precisa el ministerio.


swissinfo y agencias

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